No seré yo quien diga que todo lo que arrastra la Red haya sido un desastre para nuestra especie. Quizá sirva para llenar los bolsillos de los fisioterapeutas, porque las cervicales de los ahora internautas son las grandes perjudicadas del invento. No soy muy dado a las celebraciones, y menos cuando me las marcan por decreto; sólo voy a hacer una petición: ¿puede alguien decirme por qué diablos recibo a diario este tipo de correos? Es que ya no me caben en la habitación virtual. Y además: ¡es que no encajan en mi perfil!
Tim Berners-Lee, esta pregunta va pa’ti, majete; que nos metiste en este lío.