El presidente Rajoy aparenta estar sólo a las maduras. Aterriza donde acontece algún triunfo ajeno. Con la selección de fútbol y la copa, con iconos como Obama o haciendo creer desde Europa que domina el inglés con mil palabras. Aunque como hito excéntrico, la instantánea del domingo entregando al deán compostelano el rescatado Códice Calixtino, un acto extraño que pasará a los anales de la extravagancia política. Si su paisano Valle-Inclán hubiera sido contemporáneo del presidente lo habría situado como el personaje central de ‘Luces de bohemia’, y Max Estrella pasaría a llamarse Más se Estrella. Parece que los asesores de Rajoy son sus queridos enemigos o puede que unos genios, convencidos de que el pueblo español está a rolex en vez de a setas. En la primera escena del ceremonial vemos a un Rajoy tembloroso ejecutando la devolución del libro como si fuese la entrega del Arca de la Alianza. En la segunda, el presidente balbuce durante una alocución en la que ofrece no se sabe qué servicios para comprobar el estado del códice. Y en la conclusión, nuestro hombre sale de aquel lugar ungido como el gran consumador de una obra que habían escrito otros envuelto en santidad.
El esperpento en el que se ha convertido la presidencia popular conduce a pensar que Rajoy está amortizado antes de haber empezado a cuajar. No aparece por el Parlamento salvo los miércoles, profiriendo amenazas extemporáneas en foros que nada tienen que ver con las instituciones. El presidente se ha convertido en un sosias de nuestro monarca, en vez de alguien que tiene la obligación de comparecer regularmente ante los ciudadanos. Cuando trascienden las condiciones del rescate al que estamos abocados Rajoy se comporta como el rey pasmado ante la bella desnudez germana.
El arte que domina el Gobierno es el séptimo. Han tirado de la célebre saga de las películas ‘Viernes13’, de la que rodaron doce. El protagonista es Jason, un zombi que tira de cuchillo y recorta a unos pimpollos. También ruedan cabezas, pero eso sólo pasa en el cine.
Publicado en El Norte de Castilla el 11 de julio de 2012