Algunos ministros del Gobierno Rajoy deberían tumbarse en el diván del psiquiatra. Esto no significa que al estirar las piernas en la consulta salgan empapelados como enfermos mentales y que los señalen por la calle como tales. Es solo que convendría darles un descanso para que relajen la lengua y la pluma, porque la maltrecha paciencia del español tiene un límite. Los ciudadanos empiezan a estar cansados de las bromas que gastan algunos de los miembros del ejecutivo popular. Con unos recortes salvajes en capítulos sociales, Cristóbal Montoro se atrevió a jugar con fuego al decir en el Congreso que “estos son los presupuestos más sociales de la democracia”. A las risas habituales con las que nos deleita el hijo del tendero, ahora hemos de sumar el sarcasmo institucional. Qué le pasa a este tipo, ¿es la versión hecha carne de Monty Burns, el ricachón de Los Simpson, o es un agitador rezagado que flota desde la revolución ‘hippy’?
Si podemos, tomemos a la ministra de Empleo. Fátima Báñez, un milagro del mundo del trabajo por cuenta ajena del que nosotros somos los jefes. No ha servido en la empresa privada jamás. Toda su vida ha sido cubierta por la bendición del partido que le da sustento. Abogada, economista y cómica en sus ratos libres, la ministra que gestiona el desempleo se quedó tan ancha anteayer al aseverar que estamos saliendo de la crisis. Lo planteó ‘calcaíta’ a los famosos brotes verdes de la era Zapatero. Esto significa: uno, me río de los españoles, cuando aún están calientes la publicación del aumento del paro en España y la concatenación de recortes y defenestraciones; dos, con la frase sin concretar de que “se vislumbra una mejora de la crisis”, Báñez puede que cuente con información procedente de la Virgen, a quien se encomendó hace meses y cuyas apariciones parece que la guían. El caso es que no ha explicado en qué parte del texto encuentra ella la mejora de la que habla.
”Uhtede no soih d’aquí”, como dicen en la tierra que vio nacer a Lola Flores y a estos dos ministros.
Publicado en El Norte de Castilla el 31 de octubre de 2012