Vivimos en un país raro, raro, raro. Controlado por políticos torpes, torpes, torpes. Con un Tribunal Constitucional lento, lento, lento. Y en el que la gente atisba un futuro negro, negro, negro. A fuerza de repetirlo no vamos a cambiarlo, pero estas son parte de las trazas de nuestro Estado. ¿Que el turismo va bien? ¿Que el fútbol es así? ¿Que Dolores de Cospedal ya desayuna cómoda en su RTVE? ¿Que el Gobierno perdona al defraudador? ¿Que los bancos recuerdan que las deudas hay que pagarlas y por eso se masacra a quienes ya no albergan ni esperanza? ¿Que vemos a diario cómo la policía expulsa de sus viviendas a la rastra y con malos modos a familias de trabajadores o a parejas de ancianos para que otros especulen? ¿Y que hemos hipotecado la vida de varias generaciones para pagar las trampas de esos bancos y el desmadre de la clase política? Psssh. Minucias.
¿España? Bah, bien. De hecho, va a recuperarse. No estaremos aquí para contemplarlo, ni tampoco nuestros hijos. Eso lo verán los nuevos propietarios de este territorio, que hablarán lenguas centroeuropeas o asiáticas, y que tal vez se mezclen con los españoles puros que aún se tengan en pie. Es el rico mestizaje por el que siempre se abogó, ¿no? El Gobierno hispanogermano de Mariano Rajoy no sabe lo que está haciendo. Él sigue fiel a su máxima no escrita de que las cosas se resuelven solas. Y tiene razón: todo en esta vida se resuelve solo. El moho aflora en las paredes húmedas, la muerte sobreviene de forma natural cuando no se trata la enfermedad y la ignorancia, el peor de todos los males, da continuidad a la máxima del líder popular. Sí, las cosas se resuelven solas. Es la forma ecológica de eliminar los problemas: dejemos que sobrevivan los más fuertes sin necesidad de aplicar ungüentos.
En serio: ¿alguien aún cree que a esta gente le importa lo que pasa en España? ¿Conoce el lugar en donde enterrar el reguero de cadáveres que dejará tanta incompetencia? ¡Ah, que saldremos de ésta…! ¡Quia, no lo sabía! Sí, pero ¿cuál es el plan?
Publicado en El Norte de Castilla el 7 de noviembre de 2012