Como en la Biblia, pero algo más prosaico, Rato negó a Aznar dos veces. San Pedro dijo no conocer a Jesucristo en tres ocasiones, y el primero creó un imperio una vez esfumado el segundo. Peor escritas que el libro santo, aunque con similares tintes mesiánicos, el expresidente relata en sus memorias que Mariano Rajoy era la segunda opción a sucederlo. Aznar nombra heredero como los reyes absolutos, aplicando la democracia interna del mondongo.
No importa que Rajoy fuese el segundo plato. Rato era la sopa y sólo hay que ver cómo sufren nuestras vísceras. Rajoy está provocándonos una digestión pesada, con un reflujo ácido que asciende por el esófago hasta reconcomernos la lengua. Cuando llegó al Gobierno (también antes) aseguró ser un tipo fiable, serio y previsible. La fiabilidad del presidente recuerda bastante a volar con Ryanair: subes al pájaro desconociendo si te alcanzará el combustible, no sabes si obtendrás agua ante una emergencia y, aún peor, el precio del billete se incrementa a traición cuando llegas al mostrador a facturar. En cuanto a la seriedad de Rajoy, sí, podemos estar de acuerdo: la cosa está seria, y más que se va a poner, porque no hay dios que ría con tanto desnortado gubernamental. Otra de las virtudes que se atribuye el jefe del Gobierno es que dice ser previsible. Qué es ser previsible, se preguntará cualquiera. En lenguaje mariano, hablamos de prometer una medida y aplicar precisamente la contraria. Sí, es una forma de verlo: eres previsible porque cuando dices blanco, en realidad lo que quieres decir es negro, así que es como leer una partitura cambiando mentalmente la clave.
La gente acumula tanta cera para darle a Mariano como en “Cinco horas con Mario”. En ella Delibes emplea el soliloquio de los reproches de una viuda frente al cadáver de su esposo, poniendo de manifiesto la brecha insalvable vivida entre ambos y la integridad moral del muerto frente al conservadurismo pacato de la España añeja que representa ella. Rajoy es hoy esa viuda y nuestro país, la víctima.
Publicado en El Norte de Castilla el 21 de noviembre de 2012