Cataluña es España. Y España, ¿entiende lo que es Cataluña? Al margen de todos los cambalaches ideológicos que empiezan a manejarse tras las elecciones, centrémonos en el porqué del fracaso de España en el principado, no en la debacle de Artur Mas. Que el árbol no nos impida ver el bosque y viceversa.
CiU no ha hecho otra cosa que adaptarse al hábitat, como las rémoras desparasitan a los escualos. Esa simbiosis ha desencadenado la ola que convirtió la política española en un mercado persa. Los dos grandes partidos estatales han huido secularmente de aplicar una visión de Estado y han focalizado su interés en permanecer en el poder. A través de esta dejación, cada pacto firmado con los nacionalistas para construir una mayoría estable traía consigo concesiones que parecían asumibles entonces, pero que, vistas con perspectiva, se ha demostrado que alimentaron a la bestia de la que ahora algunos pretenden librarse. Todo el mundo ha visto cómo los dirigentes del PP montaban un jolgorio por el batacazo de Mas. La sede del partido parecía la parada del orgullo ‘botox’. Porque, ¿qué se ganó? ¿Hay quien piensa que la marea independentista se ha volatilizado? ¿Es útil la bacanal en la que el nacionalismo español rancio comenzó a hacer leña del árbol caído y a meter el dedo en el ojo a los perdedores? Si así fuese, mal asunto. El nacionalismo no se combate con más nacionalismo, ni riendo a mandíbula batiente la desgracia democrática del rival, que, no lo olvidemos, representa a millones de personas. No. El desafío es conseguir llegar al corazón de esa Cataluña que, bien víctima del adoctrinamiento, bien por convicciones identitarias o de otro orden, no siente a España como su patria.
Ni los boicots, ni la baladronada del señor de los tirantes y su diario atribuyéndose el derrumbe de CiU, ni la mofa hacia esa parte de España son la mejor respuesta. Necesitamos sentido común y un poco de inteligencia. Pero, mirando alrededor, ¿dónde están? Ah, sí. Dice Rajoy: “Me gusta Cataluña porque es gente que hace cosas”.
Publicado en El Norte de Castilla el 28 de noviembre de 2012