El ministro del Interior ha pedido que los Reyes Magos ‘le traigan’ un camión botijo. Fernández Díaz ha escrito a sus majestades orientales esa estrofa tan popular de la canción de Loquillo compuesta en el siglo XX de la era común, ‘yo, para ser feliz, quiero un camión’. Lo necesita para dispersar a las masas que se desahoguen en las calles y eludir el daño que infligen las pelotas de goma, cuyo calor es reconfortante en esta época del año. Es decir, la medida puede ser humanitaria, tal y como se aplicaba en las dictaduras latinoamericanas. En verano se agradece casi tanto como contemplar el esplendor de Anita Ekberg dentro de la Fontana di Trevi en ‘La dolce vita’, pero no vislumbro a los agentes en pleno invierno lanzando unos chorros que se tornen en afiladas lanzas de hielo. El juguete que anhela ese niño que atesora este ministro cuesta medio millón de euros cada unidad. La licitación ha sido anunciada en el boletín oficial y obviada en las publicaciones pro gubernamentales que le bailan el agua a Fernández. Esa iconografía de la era Pinochet o Videla va a ser recreada en la España actual. Según reza el texto del cuento, la compra de estos vehículos tiene como fin “garantizar las libertades debido a la actual dinámica social, proteger el libre ejercicio de derechos y libertades, así como garantizar la seguridad ciudadana”. ¡Quia!; ajusticiando al indignado no se garantizan los derechos civiles. Las ocasiones las pintan calvas. Este ministro, que lo es, podría haberse ahorrado una explicación tan garantista y, al contribuyente, el coste del capricho.
Los Reyes Magos no existen. Al menos Baltasar, un negro que eludiría el rigor de las concertinas en la frontera africana y cuyo tinte no es del agrado de este tardo miembro del Gobierno. Estas son las convicciones de Fernández Díaz el Santo, quien no tiene nada que ver con el personaje de Simon Templar, el espía que encarnase Roger Moore, otro acartonado de la historia del espectáculo. Esta es la versión boba a la española.
Publicado en El Norte de Castilla el 18 de diciembre de 2013