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Roberto Carbajal

La aventura humana

Mi cita con la Caballé

Zamora, 3 de febrero de 2007. La cacique local había promovido la organización de un evento con Montserrat Caballé. Una de las mejores sopranos de la historia del bel canto actuaba en un recital a beneficio de UNICEF. Se celebró un espectáculo en el que se dio cita todo aquel que se creía importante y otros a quienes sencillamente les unía la afición por la música. Todos ellos pagaron un pastón por asistir al acontecimiento, incluidos varios empresarios que financiaban el acto, porque la soprano cobraba una millonada. El Norte me envió para que escribiera la crítica. Caballé contaba con setenta y cuatro años y se suponía que atesoraba aún las condiciones necesarias para cantar un repertorio al que hacerle frente. En principio, todo parecía a pedir de boca. La diva apareció en el escenario para deleitar a más de dos mil personas, que la esperaban con devoción mariana. Cogida del brazo de su pianista, caminaba con torpeza, pero allí no estábamos para apiadarnos de cuestiones motrices, sino para disfrutar. Había actuado en Valladolid dos meses antes y, cómo no, había cosechado un éxito inconmensurable, porque, ¿saben?, existe un determinado tipo de público que lo aplaude todo. (Véase la Joven Orquesta de Valladolid, autoproclamada inmisericordemente Filarmónica.) Arrancó el recital, no sin antes escuchar una voz en off (la de la cacique) que presentaba a Montserrat. Cherubini y algunas obras facilonas formaban el grueso de las partituras que expuso. La soprano catalana echó mano del dominio de sus ligados y filados, que encandilaron a la multitud. Todo eran aplausos, a pesar de que en varias ocasiones se equivocaba o se olvidaba de los textos, como en Valladolid, interrumpiendo el concierto, desplegando su sempiterna sonrisa, lo que aplaudió fervorosamente la audiencia.

El entorno más cercano a Caballé era el que la representaba. De ahí sus problemas con Hacienda. La ordeñaron hasta el final, permitiendo que se arrastrase en los escenarios ¿Qué obtuvo UNICEF aquel día? 2.500 euros. Fue el concierto que más sufrimiento me produjo describir.

Publicado en El Norte de Castilla el 10 de octubre de 2018

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Sobre el autor

Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.


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