Blogs

Roberto Carbajal

La aventura humana

Castrados sin sentido

El papa Francisco asegura que la castidad y el celibato de los miembros de la Iglesia católica no son dogmas de fe, sino que forman parte del reglamento aplicado por la institución. Fue a partir de los concilios de Letrán y Trento (siglos XII y XVI, respectivamente) cuando se impuso la corriente de que los miembros de esta confesión tendrían prohibido casarse, eludir el concubinato y menos aún irse de putas. La razón que se esgrimió era que había que apartarlos de la mala vida y que se centrasen exclusivamente en servir a los intereses de su cualidad de representantes de la divinidad. Es decir, quedaban despojados de una parte esencial de la naturaleza del ser humano otorgada, según la creencia, por Dios. De aquellos polvos llegaron otros.

La semana pasada el Papa convocó una cumbre para emprender una senda catártica para que los abusos en el seno de la Iglesia no vuelvan a producirse. De la reparación hacia las víctimas se habló poco. Muchos de los que estaban presentes tendrían mucho que confesar, porque estadísticamente es imposible que todo el auditorio fuese la pureza personificada. Nunca como ahora se había hablado tanto de los delitos cometidos por religiosos contra la integridad sexual de sus víctimas, personas que han visto condicionadas sus vidas por la brutalidad y el abuso de poder.

Las encíclicas emanadas de aquellos concilios condenaron a miles de ministros católicos a convertirse en delincuentes. Ni los cristianos ortodoxos ni los de otros sectores que interpretan esta fe han sido privados de tener relaciones sexuales con otras personas y menos contraer matrimonio. Por eso la Iglesia católica se encuentra en un limbo contra natura. Los abusos seguirán produciéndose, los curas se irán de putas y los obispos que conozcan esos comportamientos los encubrirán. El presidente de la Conferencia Episcopal Española se ha negado a recibir a un colectivo de víctimas. Esa actitud de monseñor Ricardo Blázquez explica aun más que apenas se ha entrado en el meollo de la cuestión. La cumbre fue una puesta en escena carente de esperanza.

Publicado en El Norte de Castilla el 27 de febrero de 2019

Temas

Sobre el autor

Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.


febrero 2019
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728