Blogs

Roberto Carbajal

La aventura humana

Planchados

Salvo cocinar, a este servidor de ustedes no le gustan las tareas domésticas. Son aburridas, incluso desagradables, y da la sensación de que desempeñarlas no conduce a ninguna parte, porque de una semana para otra vuelve a repetirse la misma acción. Alguien obró con muy mala idea cuando creó las mangas de las camisas. Lo hizo pensando en un interés personal, meramente estético y egoísta, porque seguro que nunca cayó en la cuenta de que, por razones de uso social, había que pasar por el hierro tanto frunce diabólico. Pero convendrán conmigo en que, si bien planchar una camisa tiene su miga, un acto estúpido es someter a las sábanas a esta tarea. El olor a esta lencería limpia reconforta a la gente, desconozco el porqué. Aunque lo que verdaderamente resulta inexplicable es la razón de quitarles las arrugas, porque cuando te metes en la cama vuelven a estar de esa guisa a la mañana siguiente. Lo oneroso es alisar la sábana bajera autoajustable.

Si le molesta la tarea descrita, no se altere; tal vez deba enfrentarse a una situación aún más insólita. Usted adquirió una vivienda en propiedad. Un buen día se toma unas vacaciones y cuando regresa, oh, sorpresa: le han sustituido las cerraduras y alguien ha okupado su domicilio. Pareciera que está enfrentándose a una broma de cámara oculta, pero no: los okupas han llegado para quedarse. La Constitución contempla el derecho a una vivienda digna. De igual forma, ampara la propiedad privada y la inviolabilidad del domicilio. Dadas las circunstancias, ¿qué hace con las maletas? Acudirá a la policía, tocará la puerta y nadie responderá, o sí. El caso es que usted no puede entrar en ‘su’ casa. Le dicen que denuncie ante el juzgado, pero otros se lo desaconsejarán, pues el proceso puede demorarse en torno a dos años. Entonces llamará a una empresa privada. Le enviará a cuatro armarios que tratarán de convencer a los okupas de que se vayan. Pero no hay forma. Usted creerá en el sistema y en sus garantías, pero el Estado no puede ayudarle. No lo niegue, ¿a que se ha quedado planchado?

Publicado en El Norte de Castilla el 8 de mayo de 2019

Temas

Sobre el autor

Tenía siete meses cuando asesinaron a John F. Kennedy. De niño me sentaba en los parques a observar a la gente, pero cuando crecí ya no me hacía tanta gracia lo que veía. Escribo artículos de opinión en El Norte desde 2002, y críticas musicales clásicas desde 1996. Amo la música, aunque mi piano piense lo contrario. Me gusta cocinar; es decir, soy un esclavo. Un esclavo judío a vuestro servicio.


mayo 2019
MTWTFSS
  12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031