Todos estamos obligados a cumplir las leyes, pero cuando contienen artículos estúpidos es nuestra obligación promover iniciativas para que se les dé un revolcón.
Aprovechando que el Gobierno ha sacado adelante en el Parlamento la nueva norma que sanciona a lo grande, por nuestra seguridad y con innegable afán recaudatorio, no estaría de más una reflexión sobre el asunto de la dichosa pegatina. Si no la llevas puesta en un lugar bien visible (por ejemplo, la esquina superior derecha del parabrisas), las fuerzas de seguridad pueden sancionarte y demostrarte que 150 euros pasan de unas manos a otras con una facilidad tremenda.
Quien tenga una sola razón (al margen de que “lo marca la ley”) para que sea imprescindible colocar ese espantoso cromo, que lo diga, y así me tapa la boca. Jamás he llevado ningún distintivo en el coche más allá de los que vienen de fábrica. No pego Viva yo o Amo al Real Madrid en el coche, por citar algunos ejemplos. “Viva yo”, porque el lema es aburrido y no va a ninguna parte; en lo que concierne al Madrid, allá cada cual con sus riesgos coronarios.
Si la documentación está en regla, si hemos pasado la ITV y portamos el papeleo en la guantera que lo acredita; si nuestro carné de conducir es mejor o igual que el de Fernando Alonso y todo lo que quieran añadir, ¿por qué diablos hay que pegar ese horror (o cualquier otro) en el cristal del coche? A ver, ¿por qué?
Y no me digan que “porque lo dice la ley”, porque sé que hay que cumplirla. Pero si es injusta y contiene párrafos estúpidos, habrá que cambiarla. ¿No?
Ah, y de los precios por pasar la inspección técnica de vehículos mejor no hablar, porque entonces uno pierde los modales.