{"id":107,"date":"2009-05-16T10:07:00","date_gmt":"2009-05-16T10:07:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/?p=107"},"modified":"2009-05-16T10:07:00","modified_gmt":"2009-05-16T10:07:00","slug":"los-huevos-espana-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/2009\/05\/16\/los-huevos-espana-2\/","title":{"rendered":"Los huevos de Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><BIG>Fre\u00edr un huevo entra\u00f1a su dificultad. Parece f\u00e1cil: s\u00f3lo calentamos el aceite y tiramos a lo bestia el pollo que no lleg\u00f3 a serlo. Pues no lo es. Para gustos se han frito los huevos. El truco lo ha explicado hasta la saciedad Lucio, famoso por el restaurante que lleva su nombre y celeb\u00e9rrimo por sus huevos. \u00c9l sostiene que hay que darle bien de candela al aceite y que el producto sea de calidad. Luego, hay que armarse de espumadera y ya puedes cobrar un past\u00f3n por que alguien disfrute en ese templo del comer. A muchos nos gusta que los huevos fritos tengan puntilla pero, claro, sin sacrificar la integridad de la yema, pues a ver c\u00f3mo mojas y disfrutas al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Salvando las distancias lo justo, Espa\u00f1a guarda cierta similitud con la freidur\u00eda y la avicultura, porque en nuestro territorio hacen la digesti\u00f3n unos p\u00e1jaros de cuidado. No es cuesti\u00f3n de sacar la escopeta y abatirlos, como hacen algunos compatriotas, pero lo cierto es que en treinta a\u00f1os hemos sido incapaces de ense\u00f1arles a volar sin que defecasen sobre nuestras cabezas. El Estado de las Autonom\u00edas es un enorme restaurante en cuyas mesas se aposentan parroquianos de lo m\u00e1s variado. Coexisten el cliente que le pone la zancadilla a un camarero que lleva la bandeja cargada de platos y el comensal invisible que no dice \u2018esta boca es m\u00eda\u2019. Tambi\u00e9n podemos encontrarnos en la sala a quien se conforma con que le den las sobras de los m\u00e1s afortunados. Y, por norma general, el m\u00e1s leal y educado acostumbra a ser el pobre diablo, un viejo al que la vida ha martilleado hasta la saciedad. En este perfil podr\u00edamos vernos reflejados muchos.<\/p>\n<p>Cuando terminas de comer, caf\u00e9 para todos; paga la casa. Pero aun siendo casi gratis, alg\u00fan cabr\u00f3n no quiere que el resto se lo tome a sorbos. Es un tipo de cliente glot\u00f3n que suele hacer la digesti\u00f3n muy r\u00e1pido y que dispara una perdigonada inmunda en el excusado del restaurante, para no manchar el de su casa, un refugio en el que no cabe ni un solo gramo m\u00e1s. El tipo ha comido a lo grande pero no deja propina. Sale por la puerta sin despedirse y, cuando el camarero le desea que tenga un buen d\u00eda, el interfecto le mira con desprecio y se monta en el cochazo que le han regalado. Al d\u00eda siguiente, regresa al establecimiento a quejarse, porque dice que la comida le sent\u00f3 mal. Pide que le devuelvan el dinero y, en vez acceder, el due\u00f1o le invita a comer. El tipo sale a la calle y del autom\u00f3vil baja toda la familia. Todos por la gorra, que es de balde. A las diez de la noche, los cinco se tiran sendos pedos sincronizados, que dejan en el ambiente un hedor amargo y humillante. El propietario del local se pregunta qu\u00e9 hizo mal, lanza ambientador y ni con \u00e9sas. La verdad es que a\u00fan est\u00e1 d\u00e1ndole vueltas al asunto. Yo le recomendar\u00eda que se mirase en el espejo un pel\u00edn y echase un vistazo en la cocina. All\u00ed se encuentra la respuesta a tanta convulsi\u00f3n.<\/BIG><\/p>\n<p><EM>Publicado en El Norte de Castilla el 16 de mayo de 2009<\/EM><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fre\u00edr un huevo entra\u00f1a su dificultad. Parece f\u00e1cil: s\u00f3lo calentamos el aceite y tiramos a lo bestia el pollo que no lleg\u00f3 a serlo. Pues no lo es. Para gustos se han frito los huevos. 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