{"id":11,"date":"2009-02-02T12:32:39","date_gmt":"2009-02-02T12:32:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/?p=11"},"modified":"2009-02-02T12:32:39","modified_gmt":"2009-02-02T12:32:39","slug":"el-dilema-del-hamster","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/2009\/02\/02\/el-dilema-del-hamster\/","title":{"rendered":"El dilema del h\u00e1mster"},"content":{"rendered":"<p><BIG>La especie humana progresa y retrocede al cincuenta por ciento. Con esta estad\u00edstica tan balanceada es improbable que avance. Tal vez la raz\u00f3n se encuentre en nuestra ef\u00edmera existencia o en el hecho de que el hombre com\u00fan ha malinterpretado la lucha por la supervivencia, convirti\u00e9ndose en un h\u00e1mster, animalito que debe su bautismo al t\u00e9rmino alem\u00e1n &#8220;hamstern&#8221; (acaparar). Y de esta pr\u00e1ctica tan irregular no se salva nadie. Las grandes corporaciones, por su avaricia; los sustratos inferiores, por impericia. Nadie duda de que sufrimos los estertores de un cambio brutal en la aventura que arranc\u00f3 cuando experimentamos aquella lejana erecci\u00f3n de pies a cabeza. Comenzamos a tontear con el s\u00edlex durante la Edad de Piedra. M\u00e1s tarde nos topamos con el cobre o el hierro, y es en ese punto en el que comenzaron los problemas que nos han ubicado en donde estamos ahora. Nuestros toscos antepasados viv\u00edan a lo grande. Se ataviaban de ropajes naturales y hay que reconocer que se alimentaban con productos de primera. Y maldita la hora en que en esos lejanos d\u00edas a alguien se le ocurri\u00f3 unir cuatro troncos y fabricar un par de ruedas. Las montaron en carros rudimentarios y se inici\u00f3 el peloteo de aqu\u00ed para all\u00e1, fastidiando a gente que viv\u00eda tan tranquila. Luego apareci\u00f3 en escena Henry Ford en las postrimer\u00edas del siglo XIX y sus enso\u00f1aciones acabaron d\u00e1ndonos la puntilla.<br \/>\n<\/BIG><\/p>\n<p><BIG>Dondequiera que alcemos la mirada, vemos esta civilizaci\u00f3n atolondrada, mientras nuestras espaldas soportan el yugo del consumismo, que nos a\u00fapa hasta el escal\u00f3n de una felicidad tan falsa que s\u00f3lo ha tenido que colapsarse todo sistema para darnos cuenta de lo vulnerables que somos. No ser\u00e1 porque carec\u00edamos de las herramientas que nos permitiesen acceder al conocimiento y corregir tanta tonter\u00eda; el asunto es que est\u00e1bamos a lo nuestro, y ahora nos pesa. Como las grandes empresas anhelan mayores beneficios, encargan la producci\u00f3n a pa\u00edses con mano de obra esclava. Al cerrar los centros de producci\u00f3n locales, quienes son despedidos no pueden permitirse comprar un autom\u00f3vil, y el ciclo contin\u00faa. La industria auxiliar cesa en su actividad y en los alrededores todo el mundo sufre el desempleo. Las tiendas dejan de vender, la gente piratea lo que puede y el mundillo de la creaci\u00f3n cultural se contrae. Muchos peri\u00f3dicos echan el cierre y los que sobreviven no saben arrostrar tanta incertidumbre. Se levantaron tantos edificios que parec\u00eda que cualquier familia espa\u00f1ola iba a alumbrar septillizos con sendas hipotecas bajo el brazo. Y as\u00ed, hasta el infinito. Siempre nos quedar\u00e1 el discurso de que hemos salido de otras calamidades peores. Antes pens\u00e1bamos que el hambre pertenec\u00eda al negrito del \u00c1frica tropical; ahora resulta que planea sobre nuestras cabezas. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo eludir ser un h\u00e1mster de carrillos llenos y no resignarse a pedalear a lo tonto en el interior de un cilindro que no conduce a ninguna parte.<\/p>\n<p><EM>El Norte de Castilla, 31 de enero de 2009<\/EM><\/BIG><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La especie humana progresa y retrocede al cincuenta por ciento. Con esta estad\u00edstica tan balanceada es improbable que avance. 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