{"id":148,"date":"2009-09-12T10:05:00","date_gmt":"2009-09-12T10:05:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/?p=148"},"modified":"2009-09-12T10:05:00","modified_gmt":"2009-09-12T10:05:00","slug":"la-guerra-las-marcas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/2009\/09\/12\/la-guerra-las-marcas\/","title":{"rendered":"La guerra de las marcas"},"content":{"rendered":"<p><BIG>Antes a los espa\u00f1oles se nos llamaba as\u00ed, y era bueno. Luego pasamos a ser ciudadanos, como los franceses, y parec\u00eda que todo ser\u00eda mejor. Ahora nos llaman consumidores, que viene a ser una especie de nacionalidad cuya capital no es Madrid ni Par\u00eds, sino el jardincillo interior de las grandes superficies. Estos espacios son territorios en los que los sue\u00f1os se hacen realidad con el arma mortal de la tarjeta de cr\u00e9dito. Consumolandia no est\u00e1 reconocida oficialmente por la ONU, aunque todos en aquella sede le gui\u00f1en el ojo. Antes de que estos para\u00edsos impersonales se convirtieran en la meca del consumo, la gente se llevaba a casa lo necesario compr\u00e1ndolo en la tienda de la esquina o en el mercado central. All\u00ed se conoc\u00eda todo el mundo y adem\u00e1s, si quer\u00edas un yogur, acertabas a la primera. En aquellos anaqueles brillaban las marcas \u2018de toda la vida\u2019, las mismas que a\u00fan conviven entre nosotros.<\/p>\n<p>Con el advenimiento de la compra desaforada que trajeron consigo los grandes espacios, las baldas se poblaron de productos que ya formaban parte de nuestra despensa de siempre, alimentando a varias generaciones. Pero sucedi\u00f3 que las distribuidoras del sector vieron la oportunidad de penetrar en el comercio con manufacturas de etiqueta propia, la denominada \u2018marca blanca\u2019, con la idea de competir contra lo establecido. Ocuparon su espacio en los estantes y se dieron a conocer. La gente se enganch\u00f3 al precio y la idea cuaj\u00f3. Su presencia vigila los pasillos y se han abierto un hueco en el universo del consumo. Por eso ahora, con la que est\u00e1 cayendo, no extra\u00f1a la campa\u00f1a que han emprendido un grupo de empresas \u2018de siempre\u2019. Promarca, que as\u00ed se llama la sociedad, sostiene que las \u2018marcas l\u00edderes\u2019 invierten muchos recursos en investigaci\u00f3n, innovaci\u00f3n y calidad, redundando en beneficio del sufrido consumidor. Afirman dar empleo directo a medio mill\u00f3n de personas en Espa\u00f1a y tres veces m\u00e1s de forma indirecta. Representan el 5% del PIB y en su ideario no s\u00f3lo se defienden a s\u00ed mismos, sino que piden que su presencia en las secciones del s\u00faper goce de las suficientes garant\u00edas para que quien vaya a llenar la despensa pueda elegir. Han iniciado una campa\u00f1a publicitaria en la que ponen negro sobre blanco y todos hemos visto alg\u00fan anuncio con el eslogan \u2018X no fabrica para otras marcas\u2019. Puesto que las grandes superficies se establecen mediante una licencia de la Administraci\u00f3n, la presencia de las \u2018marcas l\u00edderes\u2019 debe ser garantizada, en sana competencia con la \u2018marca blanca\u2019, que tambi\u00e9n genera empleo en nichos en los que antes nadie puso sus ojos. Arrinconarlas o no ubicarlas juega en contra de la libertad de mercado. Competir ajusta el precio y pone las pilas. Aunque la \u00faltima palabra la tienen los espa\u00f1oles, ciudadanos, consumidores o como quieran bautizarnos la pr\u00f3xima vez.<br \/>\n<\/BIG><br \/>\n<EM>Publicado en El Norte de Castilla el 12 de septiembre de 2009<\/EM><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes a los espa\u00f1oles se nos llamaba as\u00ed, y era bueno. 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