{"id":30,"date":"2009-02-14T11:39:59","date_gmt":"2009-02-14T11:39:59","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/?p=30"},"modified":"2009-02-14T11:39:59","modified_gmt":"2009-02-14T11:39:59","slug":"fabulas-populares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/robertocarbajal\/2009\/02\/14\/fabulas-populares\/","title":{"rendered":"F\u00e1bulas populares"},"content":{"rendered":"<p><BIG>Las apariencias no siempre enga\u00f1an. Cuando da la sensaci\u00f3n de que lo hacen, arrancar con argumentos para aclararlo todo no siempre es la mejor opci\u00f3n. Narraba un celebrado escritor espa\u00f1ol c\u00f3mo una situaci\u00f3n inc\u00f3moda puede convertirse en un horror mayor si se trataba de justificarla. El contenido del cuento era m\u00e1s o menos el siguiente. Un granjero estaba en el establo tratando de orde\u00f1ar a una vaca. No era habitual que el animal rechazase que le tocasen la ubre, pero aquella ma\u00f1ana se mostraba bastante esquiva. Como no hab\u00eda forma humana de dominarla, el ganadero opt\u00f3 por colocarse detr\u00e1s de ella, muy cerca del rabo. Decidi\u00f3 despojarse de los tirantes, atarle las patas con ellos y as\u00ed poder llenar de leche su caldero. Cuando se quit\u00f3 los tirantes, los pantalones descendieron hasta los tobillos. En ese preciso instante entr\u00f3 su esposa en el establo y se top\u00f3 con una escena de tintes zoof\u00edlicos, cuando no de hechos consumados, de esas en las que la traici\u00f3n es doble. Ante lo que contemplaban sus ojos, la mujer lanz\u00f3 una retah\u00edla de improperios y le pidi\u00f3 la dichosa explicaci\u00f3n. El granjero le contest\u00f3 con el cl\u00e1sico \u2018no es lo que parece\u2019 y que si le revelase lo que hab\u00eda sucedido iba a ser tan incre\u00edble que no har\u00eda m\u00e1s que empeorar las cosas.<\/p>\n<p>El Partido Popular no es una granja, aunque la rebeli\u00f3n de las vacas sagradas contra un pollo sin cabeza lleva escritas muchas m\u00e1s p\u00e1ginas que la breve y contundente f\u00e1bula orwelliana ambientada en una explotaci\u00f3n ganadera muy particular. Las dos historias son tan entretenidas que no sabes con cu\u00e1l de ellas irte a la cama. La que ide\u00f3 George Orwell ya te la sabes, mientras que la popular es apasionante porque cada d\u00eda te encuentras con un par de p\u00e1ginas nuevas y no ves el final. Este reciente cuento elitista y campesino contiene todos los ingredientes para que no te venza el sue\u00f1o. Mujeres espectaculares, bigotudos de vodevil, esp\u00edas ca\u00eddos en desgracia, pu\u00f1aladas traperas y r\u00e9moras que desparasitan a los escualos en para\u00edsos fiscales o sociales. Si no eran suficientes los personajes y las situaciones ya sabidas, ahora se a\u00f1ade a los textos el cap\u00edtulo en el que un juez y un ministro bocazas estaban disparando por ah\u00ed, marcando territorio. En Espa\u00f1a a todo el mundo le ha dado por apuntar a lo grande y la fuente de inspiraci\u00f3n resulta ser la caza mayor, en la que se han afanado los se\u00f1oritos de toda la vida. En Castilla y Le\u00f3n se practica el tiro al blanco como en todas partes. Como nuestro pa\u00eds a\u00fan est\u00e1 de una pieza y no hay bicho viviente que pueda controlar la caprichosa trayectoria de los perdigones, hay quien no hace otra cosa que rezar para zafarse de ella. La mala noticia es que se ha abierto la veda y a nuestros bosques vienen a cazar los escopeteros con los que no contabas, pero que estaban agazapados en un vulgar matorral. De momento, ya tenemos a un enorme venado leon\u00e9s marcado.<\/p>\n<p><EM><SMALL><EM>Publicado en El Norte de Castilla el 14 de febrero de 2009<\/EM><\/p>\n<p><\/SMALL><\/EM><\/BIG><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las apariencias no siempre enga\u00f1an. Cuando da la sensaci\u00f3n de que lo hacen, arrancar con argumentos para aclararlo todo no siempre es la mejor opci\u00f3n. Narraba un celebrado escritor espa\u00f1ol c\u00f3mo una situaci\u00f3n inc\u00f3moda puede convertirse en un horror mayor si se trataba de justificarla. El contenido del cuento era m\u00e1s o menos el siguiente. 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