{"id":1492,"date":"2013-04-15T07:03:45","date_gmt":"2013-04-15T06:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=1492"},"modified":"2013-04-15T07:03:45","modified_gmt":"2013-04-15T06:03:45","slug":"la-cancion-de-brenda-lee","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2013\/04\/15\/la-cancion-de-brenda-lee\/","title":{"rendered":"LA SOMBRA DE LAS CANCIONES DE AMOR ES ALARGADA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/la-cancion-de-brenda-lee.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-1494\" title=\"la cancion de brenda lee\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/la-cancion-de-brenda-lee.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/la-cancion-de-brenda-lee.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2013\/04\/la-cancion-de-brenda-lee-150x150.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla, el 13 de abril de 2013<\/p>\n<p>Tras los libros de relatos &#8220;El s\u00edndrome Ch\u00e9jov&#8221; y &#8220;Qu\u00e9date donde est\u00e1s&#8221;, y la novela &#8220;El coraz\u00f3n de los caballos&#8221;, el escritor almeriense edita &#8220;La canci\u00f3n de Brenda Lee&#8221; en la editorial palentina Menoscuarto para formar parte de un fant\u00e1stico cat\u00e1logo que crece d\u00eda a d\u00eda en n\u00famero y en calidad. En esta su segunda novela, el autor de uno de los blogs literarios m\u00e1s prestigiosos del panorama nacional (<a href=\"http:\/\/elsindromechejov.blogspot.com.es\/\" rel=\"external nofollow\">elsindromechejov.blogspot.com.es\/<\/a>) nos regala un apasionante relato protagonizado por el gran Leonardo Veneroni, un cantante de jazz asediado por la castradora presencia de su padre (una recordada estrella de la canci\u00f3n mel\u00f3dica de los setenta que se le aparece delirando borracho a la luz de la luna con la cara de villano de tebeo de Edward G. Robinson) y que acaba atrapado en las redes de una dominante diosa del sexo que le somete a todo tipo de vejaciones. Las dos historias (la de su padre y la grabaci\u00f3n del disco por un lado y la de la <em>dominatrix<\/em> Mariam por el otro) se entremezclan de manera fluida a lo largo de la novela pero es en la evocaci\u00f3n de las canciones que han marcado la existencia de Leonardo Veneroni donde el autor se luce m\u00e1s y m\u00e1s nos engancha con su historia. De hecho, esa evocaci\u00f3n es la aut\u00e9ntica protagonista de la novela, tal vez porque como dice el autor, esas canciones que adquieren la consistencia de una oraci\u00f3n y que se convierten en todo un <em>standard<\/em>, en el viaje perpetuo alrededor de una melod\u00eda que amamos, no dejan de cantarnos, contarnos y hablarnos de nuestra propia historia: &#8220;Los grandes cantantes nos hacen creer que la historia que nos cuentan es en realidad nuestra propia historia&#8221;. Por eso el gran Leonardo Veneroni adora a Sinatra, a Nat King Cole, a Ella Fitzgerald y por eso, tal vez, parece tan desconectado de la vida real, porque a su edad sigue pensando que en la brevedad de las canciones se escenifica una perfecci\u00f3n que la vida no tiene: &#8220;Exist\u00edan las canciones perfectas. <em>Strange fruit<\/em>, <em>Ne me quitte pas<\/em>, <em>It was a very good year <\/em>de Sinatra, muchas de The Beatles, casi todas las de Cole Porter, pero \u00bfde cu\u00e1ntas personas podr\u00eda decirse algo parecido?&#8221;.<\/p>\n<p>La figura de Leonardo Veneroni se alarga y empeque\u00f1ece a ritmo de la m\u00fasica, como improvisando una borrachera de jazz (&#8220;un cantante es una sensual mentira con caderas de ni\u00f1a. Como Brenda Lee&#8221;). El protagonista al principio del relato no es m\u00e1s que un cantante de <em>standards<\/em> que sue\u00f1a poseer una voz que enamore al p\u00fablico con la contundencia de Springsteen o el cinismo de Brel y que quiere vivir sin ataduras ni cargas, un tipo que aspira a la genialidad pero que, en realidad, pasa sus d\u00edas entre canciones, putas y televisi\u00f3n (por ese orden de importancia). Sin embargo, la aparici\u00f3n de Mariam trastoca el universo de Leonardo Veneroni, y poco a poco comienza a caer en el oscuro mundo de l\u00e1tigos y tacones de aguja donde reina la <em>dominatrix<\/em>. Al principio, el protagonista parece sentirse a gusto en su nueva condici\u00f3n de sumiso, sin duda porque se trata de una nueva experiencia que le hace desde\u00f1ar al resto de mujeres y porque, someti\u00e9ndose al l\u00e1tigo de Mariam, se olvida de pensar en el sexo y puede concentrarse en su trabajo con la m\u00fasica. Pronto, sin embargo, perder\u00e1 el control y el gran Leonardo Veneroni se encontrar\u00e1 perdido en un callej\u00f3n sin salida, agobiado adem\u00e1s por la imperturbable presencia del padre (&#8220;sinti\u00f3 verg\u00fcenza al imaginar a su padre vi\u00e9ndole as\u00ed, convertido en un putero pertinaz y en un aprendiz de sumiso&#8221;). Quiz\u00e1, la sumisi\u00f3n en el fondo sea una forma de matar al padre. Al fin y al cabo, la vida no es otra cosa que una colecci\u00f3n de escondites.<\/p>\n<p>&#8220;La canci\u00f3n de Brenda Lee&#8221;, en fin, no es una novela er\u00f3tica como figura en algunos lados. Es una novela por encima de todas las cosas &#8220;musical&#8221;, una novela que viene acompa\u00f1ada de una banda sonora fant\u00e1stica y necesaria, una novela que hay que leer con el mp3 al lado. El cat\u00e1logo de canciones de jazz y m\u00fasica pop es interminable y fascinante tal vez porque forma parte tambi\u00e9n de nuestra educaci\u00f3n sentimental, al igual que forma parte de la educaci\u00f3n sentimental del protagonista de la novela, una novela elegante (&#8220;la elegancia debe ser la marca del m\u00fasico de jazz&#8221;), inteligente y escrita con una cuidada &#8220;prosa musical&#8221; en la que todo parece fluir como en una improvisaci\u00f3n de Coltrane. Una novela, en fin, que nos permite descansar relajados y protegidos por la ancha sombra de tantas canciones de amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla, el 13 de abril de 2013 Tras los libros de relatos &#8220;El s\u00edndrome Ch\u00e9jov&#8221; y &#8220;Qu\u00e9date donde est\u00e1s&#8221;, y la novela &#8220;El coraz\u00f3n de los caballos&#8221;, el escritor almeriense edita &#8220;La canci\u00f3n de Brenda Lee&#8221; en la editorial palentina Menoscuarto para formar [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7,9,11],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1492"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1492"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1492\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1492"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1492"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1492"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}