{"id":2030,"date":"2015-05-03T16:43:39","date_gmt":"2015-05-03T15:43:39","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2030"},"modified":"2015-05-03T16:43:39","modified_gmt":"2015-05-03T15:43:39","slug":"la-dama-y-el-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2015\/05\/03\/la-dama-y-el-recuerdo\/","title":{"rendered":"LA DAMA Y EL RECUERDO"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\"><em><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/05\/la-dama-y-el-recuerdo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2031\" title=\"chica faja\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/05\/la-dama-y-el-recuerdo.jpg\" alt=\"\" width=\"197\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/05\/la-dama-y-el-recuerdo.jpg 778w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/05\/la-dama-y-el-recuerdo-768x1166.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2015\/05\/la-dama-y-el-recuerdo-675x1024.jpg 675w\" sizes=\"(max-width: 197px) 100vw, 197px\" \/><\/a>\u00abAquella ma\u00f1ana ocurrieron en Jackson, Kansas, cuatro cosas juntas que no hab\u00edan ocurrido nunca: se pararon a la vez cien relojes de cuerda, lleg\u00f3 un jefe indio que quer\u00eda comprar la paz para su pueblo, un pistolero llen\u00f3 un saloon no de clientes, sino de muertos, y un hombre perfectamente vestido quiso comprar un cementerio. Nunca antes hab\u00eda estado en venta el cementerio de Jackson\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">As\u00ed empieza la \u00faltima novela que firm\u00f3 el m\u00edtico Silver Kane. Lo hizo mucho despu\u00e9s de su \u00e9poca dorada, aquella en la que llenaba los quioscos con novelitas del Oeste y policiacas que la gente se pasaba de mano en mano; lo hizo cuando ya Francisco Gonz\u00e1lez Ledesma se hab\u00eda consagrado como uno de los m\u00e1s grandes novelistas del siglo XX. Fue entonces cuando tuvo un ataque de nostalgia y quiso saber si ser\u00eda capaz de escribir con la rabia y frescura de sus primeros a\u00f1os como escritor. Recuper\u00f3 la divisa Silver Kane y el resultado fue \u201cLa dama y el recuerdo\u201d. Ya no se trataba de una novelita de sesenta p\u00e1ginas, ni de una novelita de quiosco; ahora se trataba de una se\u00f1ora novela de m\u00e1s de 300 p\u00e1ginas editada en la todopoderosa Planeta. Y, por supuesto, ya no estaba sujeto a desp\u00f3ticos e inhumanos plazos para entregar la novela.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">El resultado es una novela fant\u00e1stica en la que Silver Kane vuelve a ser Silver Kane y en la que Francisco Gonz\u00e1lez Ledesma ajusta cuentas con su pasado regal\u00e1ndonos una novela repleta de personajes memorables: un pistolero en cuyos ojos s\u00f3lo palpitaba la luz que pod\u00eda despedir una l\u00e1pida; una elegante y preciosa dama que se dedica a salvar mujeres que no quieren ser salvadas y a enterrar a muertos aunque no quieran ser enterrados; un sepulturero siempre borracho que cualquier d\u00eda se iba a enterrar por error \u00e9l mismo; un guardaespaldas ciego; un fabricante de muertos honrado; un doctor borracho especializado en implantar manos de cad\u00e1veres en personas mutiladas; y un viejo, sabio y honrado director de peri\u00f3dico de nombre Silver Kane. Todo ello en un remoto pueblo de Kansas, Jackson, donde la \u00fanica distracci\u00f3n era contar muertos y donde se cruzan los destinos de un buen pu\u00f1ado de personajes: tipos glaciales que s\u00f3lo entran en calor cuando las balas est\u00e1n en el aire, nenas de sangre mestiza con sonrisas de colegialas, implacables cazadores de recompensas con facciones talladas en metal y manos de pianista y mujeres con look de femme fatale que hab\u00edan aprendido a sonre\u00edr en el infierno.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: medium;\">Un homenaje al viejo Silver Kane en toda regla, un entra\u00f1able homenaje, en fin, a alguien a quien vamos a echar mucho de menos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAquella ma\u00f1ana ocurrieron en Jackson, Kansas, cuatro cosas juntas que no hab\u00edan ocurrido nunca: se pararon a la vez cien relojes de cuerda, lleg\u00f3 un jefe indio que quer\u00eda comprar la paz para su pueblo, un pistolero llen\u00f3 un saloon no de clientes, sino de muertos, y un hombre perfectamente vestido quiso comprar un cementerio. 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