{"id":2348,"date":"2017-01-17T10:14:40","date_gmt":"2017-01-17T09:14:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2348"},"modified":"2017-01-17T10:14:40","modified_gmt":"2017-01-17T09:14:40","slug":"perfidia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2017\/01\/17\/perfidia\/","title":{"rendered":"PERFIDIA"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: medium;\"><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/01\/perfidia.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2349\" title=\"perfidia\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/01\/perfidia.jpg\" alt=\"\" width=\"176\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/01\/perfidia.jpg 451w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/01\/perfidia-176x300.jpg 176w\" sizes=\"(max-width: 176px) 100vw, 176px\" \/><\/a>23 d\u00edas de diciembre de 1941. Ese es el tiempo que transcurre en la novela. El primer d\u00eda, el 6 de diciembre, aparecen destripados en su domicilio, en lo que parece un ritual\u00a0seppuku, todos los miembros de una familia de origen japon\u00e9s, los Watanabe. Al d\u00eda siguiente, los japoneses atacan Pearl Harbour. La locura comienza, y en ella James Ellroy se encuentra como pez en el agua. Locura racista. Locura de guerra. Miedo, sospecha, histeria antinipona. Presencia de submarinos junto a la costa. Apagones de luz para dificultar los ataques enemigos. Redadas en Little Tokyo. Paranoia a flor de piel. Polic\u00edas corruptos. Esp\u00edas, eugenistas, polis mexicanos, bandas de chinos, estrellas de cine, quintacolumnistas, sexo, mujeres, cr\u00edmenes, pol\u00edtica, poder, corrupci\u00f3n, asesinos, drogas, cirujanos perversos, seres movidos por instintos primarios que ven en la guerra la posibilidad de un negocio, robo de propiedades a los japoneses que viven en EEUU, internamiento de todos ellos en campos de concentraci\u00f3n, proyectos de pel\u00edculas porno rodadas por presos japos, posibilidad de realizar operaciones quir\u00fargicas a mujeres para que se parezcan a estrellas de cine&#8230; Una locura total en manos del mayor perro de las letras. Con\u00a0<em>Perfidia<\/em>, Ellroy inicia lo que ha querido llamar el Segundo cuarteto de Los \u00c1ngeles (el primero estaba formado por\u00a0<em>La dalia negra<\/em>,\u00a0<em>El gran desierto<\/em>,\u00a0<em>L.A. Confidencial<\/em>\u00a0y\u00a0<em>Jazz blanco<\/em>). Si a ello unimos la monumental Trilog\u00eda Americana (<em>Am\u00e9rica, Sangre vagabunda y Seis de los grandes<\/em>) nos quedar\u00e1n una serie de once novelas que abarcar\u00e1n desde 1941 a 1972; es decir, un gran fresco de 31 a\u00f1os de Historia del crimen y la corrupci\u00f3n norteamericanas. Por supuesto, lo mejor de ello es que muchos personajes saltan de una novela a otra. <em>Perfidia<\/em> ser\u00eda la primera novela cronol\u00f3gicamente hablando de este proyecto y en ella aparecen algunos viejos conocidos de las novelas de Ellroy, aunque aqu\u00ed sensiblemente m\u00e1s j\u00f3venes. Dudley Smith, irland\u00e9s, cat\u00f3lico, corrupto, violento, brutal, expeditivo y sin escr\u00fapulos, drogadicto, ladr\u00f3n y mujeriego, un personaje monstruoso que se al\u00eda con la mafia china, que oculta y manipula pruebas, que mata japoneses a sangre fr\u00eda. Un hombre violento, terrible y malvado pero tambi\u00e9n sensible y enternecedor en algunos aspectos, sobre todo en su relaci\u00f3n con su hija, el amigo de ella y su amada Bette Davis. Frente a \u00e9l, frente a un polic\u00eda corrupto, otro polic\u00eda corrupto: William H. Parker, aspirante a jefe de la polic\u00eda de Los \u00c1ngeles, alcoh\u00f3lico, ambicioso, cat\u00f3lico fan\u00e1tico, moralista,\u00a0 calculador y obsesionado con Kay Lake, la mujer fatal,\u00a0inteligente, aventurera, promiscua, novia de un agente de polic\u00eda, Lee Blanchard, exboxeador traumatizado despu\u00e9s de que violasen a su hermana por un descuido suyo. Junto a ellos la aparici\u00f3n estelar de Hideo Ashida, forense, licenciado en Stanford, cerebro privilegiado, inteligente, brillante, astuto y homosexual que acaba corrompi\u00e9ndose por pura supervivencia. Hay much\u00edsimos m\u00e1s personajes y much\u00edsimas m\u00e1s historias. Quiz\u00e1, excesivas. Todo en Ellroy es excesivo. Y desquiciado. Y duro. Y complejo de leer. A veces te da la sensaci\u00f3n de que el propio autor te est\u00e1 enredando en una mara\u00f1a para volverte loco. Oscilas entre el \u00e9xtasis y la desesperaci\u00f3n pasando las p\u00e1ginas dopado de benzedrinas, como algunos de los personajes. Leer una novela de James Ellroy es lo m\u00e1s parecido a subirte a un ring de boxeo. Porque Ellroy escribe a pu\u00f1etazos, con un ritmo endiablado, apabullante. Sin descanso, sin tregua. Sus novelas son desquiciadas. Y t\u00fa acabas desquiciado. Sin embargo, y no sabemos c\u00f3mo lo hace, cuando, completamente exhausto, terminas la novela te das cuenta de que acaba de parir otra puta obra maestra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>23 d\u00edas de diciembre de 1941. Ese es el tiempo que transcurre en la novela. 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