{"id":2408,"date":"2017-05-02T09:33:24","date_gmt":"2017-05-02T08:33:24","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2406"},"modified":"2017-05-02T09:33:24","modified_gmt":"2017-05-02T08:33:24","slug":"debrigode-y-el-galante-aventurero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2017\/05\/02\/debrigode-y-el-galante-aventurero\/","title":{"rendered":"DEBRIGODE Y EL GALANTE AVENTURERO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2407\" title=\"debrigode1\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" \/><\/a>Publicado en la revista Atticus nro. 35<\/p>\n<p>Para muchos es el m\u00e1s importante autor de la novela popular espa\u00f1ola, incluso por encima de los afamados Lafuente Estefan\u00eda, Mallorqu\u00ed o Cor\u00edn Tellado. Para muchos es el m\u00e1ximo representante del pulp hispano. Para muchos es el autor por antonomasia de la novela de aventuras escrita en espa\u00f1ol, a la altura del mism\u00edsimo Alejandro Dumas. Muchos, en fin, comienzan a reivindicarle como el verdadero padre de la novela negra espa\u00f1ola. Y, sin embargo, despu\u00e9s de todos esos muchos, \u00bfcu\u00e1ntos ningunos hay que conozcan realmente a Pedro V\u00edctor Debrigode Duggi?<\/p>\n<p>Hablar de la novela popular en Espa\u00f1a es adentrarse en territorio comanche. Bien es sabido que los guardianes del fuego sagrado de la alta literatura han despreciado sistem\u00e1ticamente en Espa\u00f1a la novela popular en cualquiera de sus variantes emparentadas todas ellas con la literatura de consumo. Cualquier t\u00edtulo que oliese a pulp, novela por entregas o follet\u00edn era sistem\u00e1ticamente menospreciado y, para los cr\u00edticos con pretensi\u00f3n de trascendencia, esas novelas que le\u00edan millones de personas no eran m\u00e1s que subliteratura o, directamente, bazofia. Ni siquiera el paso del tiempo y la reivindicaci\u00f3n que en otros lugares se ha hecho de muchos de estos maestros de la novela popular ha servido para que en Espa\u00f1a se reconociese el valor de algunos autores. Ya sabemos que Conan Doyle, o Wilkie Collins, o H. G. Wells, o Alejandro Dumas, o Julio Verne, o Emilio Salgari han sido rescatados en sus respectivos pa\u00edses y, hoy por hoy, son considerados aut\u00e9nticos cl\u00e1sicos. Eso por no hablar de tantos y tantos novelistas estadounidenses del pulp de los a\u00f1os 30 y 40 del siglo pasado que ahora son aut\u00e9nticamente venerados, desde Raymond Chandler a Lovecraft pasando por Bradbury, Philip K. Dick o Dashiell Hammett. En Espa\u00f1a, sin embargo, seguimos aferrados a la rancia, elitista y soberbia actitud de considerar que los autores de novela popular no merecen formar parte de nuestra Historia de la Literatura. Algo que constituye, adem\u00e1s de una arrogancia insufrible, un evidente desconocimiento de lo que verdaderamente escribieron algunos de aquellos autores a los que el ritmo de trabajo impuesto en condiciones casi esclavistas por parte de las editoriales les obligaba a escribir tres o cuatro novelas al mes. A pesar de ello, hubo algunos escritores que destacaron sobre el resto porque realmente eran novelistas sobresalientes. Uno de ellos, quiz\u00e1 el m\u00e1s significado, fue Pedro Debrigode.<a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode2.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-2408\" title=\"debrigode2\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode2.jpg\" alt=\"\" width=\"219\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>De padre franc\u00e9s y madre corsa, Pedro V\u00edctor Debrigode Duggi naci\u00f3 en Barcelona en 1914. Estudi\u00f3 Derecho aunque no pudo terminar la carrera por culpa de la Guerra Civil y, como tantos otros, se vio envuelto en una guerra que no era la suya (\u201cno soy rojo ni azul, soy un cachondo y la pol\u00edtica me tiene sin cuidado\u201d). Recorri\u00f3 algunos de los frentes m\u00e1s conflictivos y finalmente, de forma algo rocambolesca, fue acusado de abandono de destino, malversaci\u00f3n de caudales y espionaje, entrando en prisi\u00f3n. En la c\u00e1rcel desafi\u00f3 a un amigo que le\u00eda novelas tipo bolsilbros. Lo hizo con un comentario despectivo, de \u00e9sos que tanto utilizan los que desconocen el g\u00e9nero. Se apost\u00f3 con \u00e9l una caja de co\u00f1ac a que conseguir\u00eda escribir una. Tard\u00f3 tres meses pero lo hizo. Se trataba de una novela rom\u00e1ntica. Fue el inicio del mito Debrigode y la primera de m\u00e1s de mil novelas.<\/p>\n<p>Debrigode era culto, pol\u00edglota, nocherniego, p\u00edcaro y gran viajero. Llevaba siempre varios relojes porque, como escrib\u00eda varias novelas a la vez y los protagonistas pod\u00edan estar en cualquier lugar del mundo, necesitaba saber la hora que era en cada uno de los escenarios con los que estaba trabajando. Le gustaba el juego (carreras de caballos, front\u00f3n, p\u00f3quer, quinielas) y era un fan\u00e1tico del cine, del ajedrez y del boxeo. Lleg\u00f3 a tener como mascota una mona de Madagascar y fue el art\u00edfice de una obra descomunal que aport\u00f3 luz, aventura y esperanza a varias generaciones de la Espa\u00f1a gris de posguerra. Due\u00f1o de una imaginaci\u00f3n portentosa y de un lenguaje exquisito, cuenta la leyenda que escribi\u00f3 una novela en 24 horas y se la dict\u00f3 por tel\u00e9fono al linotipista. Cuando se lo comentaban, \u00e9l se indignaba y dec\u00eda que eso era falso, que la dict\u00f3 directamente y que fueron siete horas.<\/p>\n<p>Era Debrigode un escritor an\u00e1rquico dotado de un prodigioso talento y de una asombrosa capacidad para fabular y para ambientar sus historias en cualquier parte del mundo. En sus novelas lo m\u00e1s importante era el ritmo. Los fuegos artificiales sobraban as\u00ed como las descripciones premiosas y la caracterizaci\u00f3n psicol\u00f3gica de los personajes. Aun as\u00ed, su maestr\u00eda le llevaba a, en apenas un par de pinceladas, abocetar con destreza \u00fanica a la mayor\u00eda de sus personajes. Defend\u00eda a capa y espada la literatura popular porque el tipo de novelas que escrib\u00eda necesitaba toneladas de imaginaci\u00f3n adem\u00e1s de un tremendo oficio. Su estilo directo, en el que primaba la acci\u00f3n por encima de todo, no le impidi\u00f3 regalarnos unas novelas estil\u00edsticamente muy cuidadas y, en ocasiones, con un l\u00e9xico que, dadas las prisas con las que deb\u00eda entregar cada novela, resultaba aut\u00e9nticamente milagroso. Era, adem\u00e1s, generoso y pulcro en sus textos. \u201cLos correctores apreciaban muchos sus obras porque en ellas no hab\u00eda ninguna falta, ninguna exactitud, ning\u00fan fallo. De hecho, Debrigode les regalaba el dinero que \u00e9l tanto necesitaba\u201d. Eso dec\u00eda de \u00e9l Francisco Gonz\u00e1lez Ledesma, alias Silver Kane, el otro gran maestro del pulp hispano.<\/p>\n<p>Intentar realizar una peque\u00f1a aproximaci\u00f3n a la descomunal obra de Debrigode resulta tarea \u00edmproba, entre otras cosas por el desprecio y el desd\u00e9n en el que siempre se ha movido este tipo de literatura. Felizmente en los \u00faltimos a\u00f1os, y gracias al empe\u00f1o de algunos autores, como Salvador V\u00e1zquez de Parga o Jes\u00fas Cuadrado, entre otros, se est\u00e1 llevando a cabo un intento por recuperar la obra de algunos de estos escritores que vendieron en los quioscos millones y millones de aquellas novelas. En el caso concreto de Pedro Debrigode, justo es citar a Joan Manuel Soldevilla, sobre todo por sus imprescindibles blogs dedicados a \u201cPeter Debry, padre de la novela negra\u201d, y a \u201cEl galante aventurero\u201d.<\/p>\n<p>Antes de nada hay que hacer constar que una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s llamativas en el mundo de la literatura popular y m\u00e1s concretamente en lo que con posterioridad se denomin\u00f3 universo de los bolsilibros es que a los autores que formaron parte de \u00e9l les impidieron escribir con su propio nombre. Casi siempre por motivos pol\u00edticos (la mayor\u00eda de los novelistas eran represaliados, hab\u00edan sido encarcelados y eran mal vistos por la autoridad) o por motivos puramente comerciales (los editores pensaban que un nombre de resonancia anglosajona ten\u00eda m\u00e1s posibilidades de vender). En el caso de Pedro V\u00edctor Debrigode Duggi se da la curiosa circunstancia de que su propio nombre ya parec\u00eda un seud\u00f3nimo y ten\u00eda una resonancia y pomposidad realmente llamativas. Por eso, \u00e9l lleg\u00f3 a firmar algunas de sus obras, incluso alguna de sus series, con su verdadero nombre. O con \u00e9l ligeramente modificado (Debrigaw). Sin embargo, la inmensa mayor\u00eda de sus novelas salieron a la calle con distintos seud\u00f3nimos (Vic Peterson, Arnold Briggs, Geo Dugan, Chas Logan, Peter Briggs, Geo Marvik) aunque fueron dos de ellos los que acapararon el mayor n\u00famero de novelas y seguramente las de mayor calidad: Peter Debry para las novelas polic\u00edacas y Arnaldo Visconti para las novelas de aventuras.<\/p>\n<p><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2409\" title=\"debrigode3\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode3.jpg\" alt=\"\" width=\"229\" height=\"300\" \/><\/a>Como ya se ha dicho, Debrigode empez\u00f3 a escribir cuando todav\u00eda estaba en la c\u00e1rcel y ya en esos primeros tiempos aparecieron, por ejemplo, seis novelas polic\u00edacas en la colecci\u00f3n Guante Blanco o tres en la colecci\u00f3n La huella. Sin embargo, muy pronto comenz\u00f3 a publicar novelas por sagas que convirtieron a Debrigode en el escritor m\u00e1s seguido y m\u00e1s le\u00eddo. Algunas de estas series fueron \u201cRed Colt, el Ametrallador\u201d, \u201cEl Fantasma\u201d, \u201cAudax\u201d, \u201cEl Pirata Negro\u201d, \u201cDiego Montes\u201d, \u201cEl Halc\u00f3n\u201d, \u201cEl Aguilucho\u201d, \u201cCapit\u00e1n Pantera\u201d o la que para muchos estudiosos es su obra maestra, \u201cEl Galante Aventurero\u201d.<\/p>\n<p>Un repaso muy superficial por algunas de las series que Debrigode escribi\u00f3 nos permite vislumbrar el torrencial e inagotable ingenio de nuestro autor. \u201cRed Colt, el ametrallador\u201d apareci\u00f3 en seis n\u00fameros publicados por Bruguera en 1945 dentro de la colecci\u00f3n \u201cSuperhombres\u201d, y en ellos nos encontramos con las aventuras de Red Colt, un hombre que dedica su vida a vengar el asesinato de su esposa alcanzada por el fuego cruzado de dos bandas de g\u00e1nsteres rivales. \u201cEl Fantasma\u201d, igualmente dentro de la colecci\u00f3n \u201cSuperhombres\u201d, se public\u00f3 en el a\u00f1o 1946 a lo largo de cuatro novelas, constituyendo una revisi\u00f3n muy lograda, desenfadada, hiperb\u00f3lica y algo irreverente del archifamoso personaje de \u201cLa Sombra\u201d. \u201cAudax\u201d apareci\u00f3 protagonizando seis n\u00fameros durante el a\u00f1o 1946 y con esta serie nos adentramos en las aventuras de Lord King, un ladr\u00f3n de guante blanco que act\u00faa contra el mundo del hampa en Nueva York. \u201cEl Pirata Negro\u201d es la serie m\u00e1s larga y la que m\u00e1s fama proporcion\u00f3 a Debrigode, incluso fuera de nuestras fronteras, convirti\u00e9ndose en una de las mejores colecciones de aventuras que jam\u00e1s se haya escrito y que durante muchos a\u00f1os encendi\u00f3 la imaginaci\u00f3n de cientos de miles de lectores. Hablamos de una monumental saga de novelas (85 entregas publicadas entre 1946 y 1949, aunque posteriormente, dentro de la colecci\u00f3n Iris, aparecieran cuatro n\u00fameros m\u00e1s relatando los or\u00edgenes del protagonista) llena de personajes memorables que gravitan alrededor de la figura de Carlos Lezama, el Pirata Negro. Un escenario magn\u00e9tico (el del mar Caribe repleto de piratas) serv\u00eda de punto de partida a unas aventuras escritas, a pesar del fren\u00e9tico ritmo de entrega, con una prosa muy cuidada: un lenguaje entre shakesperiano y valleinclanesco pasado, eso s\u00ed, por la t\u00farmix del Stevenson m\u00e1s burl\u00f3n y aventurero. Subirnos \u00a0a bordo del Aquil\u00f3n y experimentar de nuevo el escalofr\u00edo de una lectura magn\u00e9tica, el torrencial placer que s\u00f3lo se siente en las lecturas de juventud, no tiene precio. La culpa es de un pirata arrogante, valeroso, apuesto, adulador \u00a0y con una verborrea y un sentido de la justicia superlativos. Tambi\u00e9n un sentimental al que la mordedura de la pasi\u00f3n convierte, por culpa de la hermosa arist\u00f3crata y corsaria Jacqueline de Brest, en un hombre con debilidades. Aquellas aventuras las firm\u00f3 Debrigode con el seud\u00f3nimo de Arnaldo Visconti, rescatado de un personaje de una de sus primeras novelas (\u201cEl visitante nocturno\u201d), y que acabar\u00eda por convertirse en su divisa m\u00e1s reconocible y recordada en el terreno de la novela de aventuras.<\/p>\n<p>Ambientadas en los peligrosos mares de Indonesia, China y Java, aparecieron durante el a\u00f1o 1948 las aventuras del \u201cCapit\u00e1n Pantera\u201d (editorial Lux) a lo largo de 10 n\u00fameros narrando las haza\u00f1as de Ross Maloney, un joven americano capit\u00e1n de la nave Furia, que se dedica al comercio y al contrabando. Una mezcla vertiginosa y entretenid\u00edsima de aventuras de piratas, cosacos del Volga, indios hurones y cazadores de Canad\u00e1 caracteriz\u00f3 la serie \u201cPabell\u00f3n Negro\u201d (1950), que apareci\u00f3 en ediciones Toray a lo largo de ocho novelas completamente independientes unas de otras. \u201cEl Halc\u00f3n\u201d es otra serie formada por 10 novelas (m\u00e1s cuatro suplementarias aparecidas en la colecci\u00f3n Iris) que nos regalaba las aventuras de Rock Gambler, un aventurero amante del p\u00f3ker y el boxeo, a principios de la guerra de Secesi\u00f3n norteamericana. \u201cDiego Montes\u201d, descendiente directo de Carlos Lezama, el Pirata Negro, es otra de las series m\u00e1s renombradas de Debrigode. Se publicaron seis novelas durante el a\u00f1o 1946 m\u00e1s otras cuatro en la colecci\u00f3n Iris en el a\u00f1o 1952, relatando las aventuras de Diego de Ferblanc y Alfaro, hijo de un noble cordob\u00e9s, convertido en bandolero contra los invasores napole\u00f3nicos durante la Guerra de la Independencia. Y, por fin, antes de adentrarnos con \u201cEl galante aventurero\u201d, recordar la fant\u00e1stica serie de \u201cEl Aguilucho\u201d (1952) que apareci\u00f3 tambi\u00e9n en forma de cuatro novelas en la colecci\u00f3n Iris. Ambientada en el siglo XVIII en ex\u00f3ticos parajes asi\u00e1ticos, y protagonizada por Dick Mendoza, un problem\u00e1tico espa\u00f1ol criado en la India, esta serie apareci\u00f3 en un momento en el que Debrigode hab\u00eda alcanzado la perfecci\u00f3n de sus habilidades narrativas.<a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode41.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-medium wp-image-2411\" title=\"debrigode4\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode41.jpg\" alt=\"\" width=\"230\" height=\"300\" \/><\/a><\/p>\n<p>Llegados a este punto hay que rese\u00f1ar que el mundo de la novela popular espa\u00f1ola estaba a punto de sufrir una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n. Algunas de estas \u00faltimas series de Debrigode, a pesar de la incre\u00edble maestr\u00eda que rezumaban por los cuatro costados y de que el particular e hipn\u00f3tico estilo Debrigode hab\u00eda alcanzado un punto de perfecci\u00f3n pocas veces visto, no tuvieron el \u00e9xito esperado. Las editoriales, especialmente Bruguera que estaba comenzando a acaparar el mercado, comprendieron que los gustos de los lectores hab\u00edan cambiado y que el p\u00fablico no demandaba ya sagas ni personajes repetitivos. Fue a partir de esta \u00e9poca, m\u00e1s o menos, cuando se decidieron todas las editoriales a abandonar el formato pulp (tipo cuadernillo 20&#215;15, con texto a dos columnas y algunas ilustraciones intercaladas) por el formato que se conocer\u00eda como bolsilibro (15&#215;10) donde se comenzar\u00edan a publicar novelas autoconclusivas y completamente independientes. En este nuevo formato y en esta nueva etapa, Debrigode fue tambi\u00e9n punta de lanza y autor estrella convirti\u00e9ndose, sin ir m\u00e1s lejos, en el encargado de inaugurar la, probablemente, m\u00e1s famosa de las colecciones de bolsilibros de Bruguera, \u201cServicio Secreto\u201d, en la que se llegaron a publicar casi 1.800 novelas, todas ellas policiacas, de suspense y de esp\u00edas.<\/p>\n<p>En esta nueva \u00e9poca, Debrigode abandon\u00f3 los largos seriales para publicar novelas independientes: \u00a0novelas del oeste, alguna novela rom\u00e1ntica y muchas novelas policiacas, la mayor\u00eda bajo el nuevo seud\u00f3nimo estrella (Peter Debry). Y fue entonces cuando, gracias a sus memorables aportaciones en el g\u00e9nero policiaco y a su gran conocimiento de la novela negra americana, comenzar\u00eda a labrarse un prestigio que muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde ha conducido a que, por parte de bastantes estudiosos, Debrigode sea considerado el verdadero padre de la novela negra espa\u00f1ola. Pero \u00e9sa es otra historia (que alg\u00fan d\u00eda habr\u00e1 que contar). Y es que aqu\u00ed hemos venido a hablar de \u201c<strong>El galante aventurero<\/strong>\u201d, Luys Gallardo, bandolero y trovador, embustero y bailar\u00edn, el h\u00e9roe de los h\u00e9roes creado por el genio Debrigode, una obra maestra de la novela popular, dos mil p\u00e1ginas distribuidas en veinte novelas cortas con decenas de personajes inolvidables, damas maravillosas y\/o perversas, p\u00edcaros indomables, innombrables traidores, asesinos disfrazados de murci\u00e9lagos, malvados peligrosos, bufones sanguinarios, habilidosos espadachines, tiranos taimados y crueles, di\u00e1logos ingenios\u00edsimos, tramas entretenidas, un ritmo fren\u00e9tico de pim, pam, pum, fuego, resurrecciones milagrosas, sociedades secretas, puzles fantasiosos de historias entremezcladas, conspiraciones terribles, t\u00e9tricas c\u00e1rceles venecianas que sirven de escenario para reencuentros imposibles, alquimistas y jorobados paseando por los canales en busca de cad\u00e1veres, esp\u00edas de todos los colores y sabores, bebedizos que provocan muertes falsas, venganzas cocinadas a fuego lento, juegos de m\u00e1scaras, disfraces continuos, secretos inconfesables, damas que conspiran en g\u00f3ndolas rosas, ni\u00f1as hu\u00e9rfanas que crecen con fama de brujas, bandidos bohemios que env\u00edan anillos que preceden a la muerte, banqueros corruptos, nigromantes traidores, historias ejemplares y galantes, suplantaci\u00f3n de identidades, islas con sirenas que no son lo que parecen, C\u00f3rcega, Capri, Sicilia y Venecia pasadas por el filtro de la magia y la aventura, una \u00f3pera de capa y espada ambientada en el Renacimiento italiano, el Quijote en clave de quiosco, aventuras, aventuras y m\u00e1s aventuras, el placer de volver a leer con la pasi\u00f3n de los doce a\u00f1os, un follet\u00edn por el que habr\u00eda matado Alejandro Dumas, el universo transformado en una prodigiosa biblioteca, el libro convertido en un para\u00edso artificial, la isla del tesoro travestida en palabras m\u00e1gicas, la cueva de Al\u00ed Bab\u00e1, \u00e1brete S\u00e9samo, el galante aventurero al rescate, el aventurero galante on fire, el \u00e9xtasis de la aventura\u2026<\/p>\n<p>Toda esta catarata de sensaciones vomitadas de golpe al calor de lo que uno ha sentido tras leer las 20 novelas que constituyen la que, quiz\u00e1, sea la serie m\u00e1s perfecta y memorable de Debrigode, no es nada m\u00e1s que la punta del iceberg de lo que el maestro Arnaldo Visconti nos regal\u00f3 all\u00e1 por el a\u00f1o 1949, cuando los espa\u00f1olitos de entonces, sumidos en la gris y triste posguerra, se encontraron en los quioscos la siguiente propaganda anunciando una nueva colecci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Todo por mi dama\u2026! es el rom\u00e1ntico lema de Luys Gallardo, el galante aventurero. \u00a1El m\u00e1s prodigioso personaje creado jam\u00e1s por la fantas\u00eda humana! Una figura novel\u00edstica sin precedentes que cobra existencia real y vive portentosos episodios de lucha, amor o intriga, gracias a la avasalladora y f\u00e9rtil imaginaci\u00f3n de Arnaldo Visconti, el genial y popular\u00edsimo novelista, autor de El Pirata Negro.<\/p>\n<p>En el ambiente fastuoso, apasionado, ex\u00f3tico y desenfadado de la Italia del Renacimiento, con sus cortesanos venales, sus mujeres bell\u00edsimas, sus fr\u00edvolos pr\u00edncipes, sus bandidos y piratas, sus espadachines y aventureros, sus nigromantes y conspiradores, triunfa como un meteoro deslumbrante EL GALANTE AVENTURERO. Atraviesa los m\u00e1s letales peligros, escala los palacios de las bellas, humilla al orgulloso, castiga al malvado, ayuda a los enamorados y, con una sonrisa en los labios, se enfrenta con la muerte misma\u201d.<\/p>\n<p>Parec\u00eda claro que Bruguera estaba muy segura del producto que lanzaba su autor estrella. La serie se prolong\u00f3 durante seis meses a lo largo de 20 entregas, todas ellas al precio de 4 pesetas y con estupendas y coloristas portadas de Provensal. Las novelas, rondando las 125 p\u00e1ginas, con alguna ilustraci\u00f3n interior en blanco y negro, ven\u00edan presentadas en formato 15&#215;11, un detalle que ya preludiaba el irresistible desembarco de los bolsilibros.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n se iniciaba en C\u00f3rcega y recorr\u00eda, a lo largo de los 20 n\u00fameros, otros escenarios como Capri, Sicilia y Venecia. De hecho, a pesar del car\u00e1cter unitario de toda la obra (que no deja de ser una monumental novela de 2.000 p\u00e1ginas dividida en 20 grandes cap\u00edtulos), \u201cEl Galante Aventurero\u201d se puede dividir en cuatro grandes ciclos. El primero, el ciclo corso, agrupar\u00eda las diez primeras novelas; el segundo, el ciclo de Capri, abarcar\u00eda las entregas once, doce y trece; el tercero, el ciclo siciliano, protagonizar\u00eda las novelas catorce y quince; y, finalmente, el cuarto, el ciclo veneciano, pondr\u00eda el punto final a la saga con las cinco \u00faltimas entregas.<\/p>\n<p>A principios del siglo XVI en C\u00f3rcega, una isla en guerra con genoveses y franceses, reina un famoso y temido bandido, Dago Corsi. Y es all\u00ed, en ese aut\u00e9ntico hervidero de pu\u00f1ales, nido de esp\u00edas y cobijo de bandidos, donde aterriza nuestro h\u00e9roe, un juglar vagabundo de nombre Luys Gallardo al que acompa\u00f1a, al m\u00e1s puro estilo de los h\u00e9roes de caballer\u00eda, el piamont\u00e9s Bembo, un escudero bonach\u00f3n, torpe y asustadizo. Es Luys Gallardo un tipo fuerte, \u00e1gil, leal, noble, ingenuo, rom\u00e1ntico, alguien que lanza dagas como nadie, un trovador con bella voz, capa roja corta y siempre la\u00fad en bandolera. Un hombre valiente y temerario cuya \u00fanica raz\u00f3n de vivir es cantar madrigales en busca de un amor y pelear con alegre ferocidad. Muy pronto descubrimos, adem\u00e1s, que su aut\u00e9ntica obsesi\u00f3n es defender a los oprimidos e implantar justicia all\u00e1 por donde le lleva su la\u00fad de plata. En la primera novela el conflicto estalla al descubrir que todo el mundo le confunde con el bandido Dago Corsi, ya que como muy pronto descubre, son id\u00e9nticos f\u00edsicamente. Aprovechando la circunstancia, Luys Gallardo se enfrenta a Corsi y decide suplantarlo. Por el camino van apareciendo piratas como Abdul Hamez que quiere conquistar la isla, dos poderosas y atractivas hermanas que coordinan la defensa de la isla ante los invasores (Altiera y Alicia de Montemar), un valeroso y feroz condottiero (Ugo Paolo Renzo \u201cFaciatosta\u201d) enamorado de Altiera y con dos conflictivos hermanos, un emisario de Abdul Hamez que resulta ser un gallardo espa\u00f1ol renegado (Delf\u00edn Lechuga), un enigm\u00e1tico personaje, Dom Corpacho, el peregrino de los lobos, que conoce el secreto de la semejanza de los dos protagonistas y que preludia la aparici\u00f3n de otro no menos enigm\u00e1tico personaje conocido como El hidalgo lun\u00e1tico.<\/p>\n<p>Paralelamente a todo ello se va gestando el intento de invasi\u00f3n de la isla por parte de franceses y genoveses, coordinados por Barnab\u00f3 Lieto, de la Banca de San Jorge de G\u00e9nova, que trabaja con personajes tenebrosos y p\u00e9rfidos como Viviane d\u2019Aurigny y Charles Mombray, todos ellos movi\u00e9ndose alrededor de una siniestra organizaci\u00f3n secreta, que compra mercenarios y urde y teje conspiraciones, conocida como El Pulpo. Por el camino aparecen m\u00e1s y m\u00e1s personajes que h\u00e1bilmente van entrando en escena acaparando simpat\u00edas y protagonismo, como Sans Merci, apodo de Erick von Merck, un fiero guerrero que se oculta siempre bajo una armadura, o el gasc\u00f3n Bruyan Lartiguers, que acabar\u00e1 convirti\u00e9ndose en la mano derecha de Luys Gallardo.<\/p>\n<p><a href=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2412\" title=\"debrigode5\" src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/debrigode5.jpg\" alt=\"\" width=\"205\" height=\"300\" \/><\/a>El ciclo de Capri comienza en la entrega n\u00famero once cuando, resuelto el conflicto en C\u00f3rcega, el galante aventurero se embarca en el Dardo y llega a una isla con sirenas que no son m\u00e1s que mujeres disfrazadas que se han refugiado all\u00ed huyendo de la cruel familia Trozzi que tiene atemorizada a la isla de Capri. Durante tres novelas asistimos a la lucha de Luys Gallardo por restablecer la justicia en aquel lugar. Aparecer\u00e1n m\u00e1s y m\u00e1s personajes, incluidos una enigm\u00e1tica mujer con m\u00e1scara veneciana o un bandido bohemio h\u00fangaro. El final de este ciclo resultar\u00e1 traum\u00e1tico con la muerte de algunos de los principales colaboradores de Luys Gallardo. Para olvidarlo, el Dardo volver\u00e1 a zarpar hasta llegar a la costa de Sicilia donde se desarrollar\u00e1n nuevas y excitantes aventuras protagonizadas por una joven (Inocentina), de presunto origen griego, que naufrag\u00f3 diecis\u00e9is a\u00f1os atr\u00e1s en las costas de Sicilia y que ha crecido con fama de bruja. Para concluir, el ciclo final correspondiente a las \u00faltimas cinco entregas de la saga, nos lleva hasta la se\u00f1orial y enigm\u00e1tica Venecia. All\u00ed Luys Gallardo tendr\u00e1 que desenmascarar a Guido Mancini y Galeazzo Muzio, los dos hombres que controlan la ciudad. Alrededor de ellos, la bella hu\u00e9rfana Hermosilla a quien el poderoso Mancini no para de acosar, el intrigante Loredan Corvineli que lleva a\u00f1os intentado vengar la muerte de su hermana o el temible Revers d&#8217;Estoc que busca a su padre para asesinarlo. Pero tambi\u00e9n est\u00e1n las llamadas Damas de la noche que traman conspiraciones desde su g\u00f3ndola rosa, el alquimista Giano Broffa y el jorobado Querubini que buscan cad\u00e1veres en los canales para hacer pr\u00e1cticas de embalsamamiento o una extravagante compa\u00f1\u00eda teatral de Arlequines y Polichinelas. Y muchos m\u00e1s personajes que han ido salpicando toda la saga y que ser\u00eda casi imposible reducir aqu\u00ed en unas pocas palabras. La verdad es que no existen adjetivos para calificar esta aut\u00e9ntica obra maestra de la novela popular, esta \u00f3pera de capa y espada donde decenas de personajes no paran de entrar y salir de \u00a0escena. Arnaldo Visconti (Pedro V\u00edctor Debrigode) se destapa como un aut\u00e9ntico maestro de intrigas y hacedor de atm\u00f3sferas fascinantes, un genio en el dominio de distintos registros l\u00e9xicos, un narrador \u00fanico capaz de crear tramas entretenid\u00edsimas, escenas de ritmo trepidante, di\u00e1logos ingenios\u00edsimos, finales abiertos, tramas que enganchan y se entremezclan fantasiosamente, secretos inconfesables que desembocan en sorprendentes v\u00ednculos familiares (\u00a1viva el follet\u00edn!), flashbacks que nos zarandean y nos conducen por la senda de la aventura o historias independientes que interrumpen la narraci\u00f3n m\u00e1s que nada para dejarnos tomar aire. En definitiva, un aut\u00e9ntico carrusel de aventuras que puede calificarse perfectamente como el Don Quijote de la novela popular. En \u00e9l, en \u201cEl galante aventurero\u201d, Debrigode se revela definitivamente como un genio a la hora de manejar distintos hilos de la trama, de barajar escenarios simult\u00e1neos y de jugar con decenas de personajes tremendamente atractivos en su aparente simplicidad. Debrigode, un maestro de intrigas, de encuentros imposibles, de amores apasionados y de aventuras, muchas aventuras, en el marco de un follet\u00edn por el que, como ya hemos comentado, habr\u00eda matado el mism\u00edsimo Alejandro Dumas.<\/p>\n<p>El precipitado y tr\u00e1gico desenlace de &#8220;El galante aventurero&#8221; no fue casual. A \u00e9l contribuyeron el cambio en los gustos del p\u00fablico lector que ya no parec\u00eda interesarse por piratas o espadachines, la desaparici\u00f3n de las sagas protagonizadas por un mismo personaje y, claro est\u00e1, el boom de la televisi\u00f3n que provocar\u00eda el final definitivo de los bolsilibros. Pero \u00e9sa tambi\u00e9n es otra historia. Lo que aqu\u00ed nos interesa es recordar a &#8220;El galante aventurero&#8221;. Y tambi\u00e9n, por qu\u00e9 no, so\u00f1ar con la resurrecci\u00f3n de Luys Gallardo. Y es que, al final de esta gran aventura, al concluir las m\u00e1s de dos mil p\u00e1ginas que conforman esta memorable saga, s\u00f3lo queda un vac\u00edo terrible al saber que ya no hay m\u00e1s historias de Luys Gallardo pero tambi\u00e9n queda el placer que nos ha regalado, el regocijo que nos proporcionaba la lectura cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y ten\u00edamos la sensaci\u00f3n de que no hab\u00eda nada mejor en el mundo que aquellas aventuras que le\u00edamos con pasi\u00f3n desconocida. &#8220;El galante aventurero&#8221; pertenece a esa \u00e9lite privilegiada de novelas inolvidables. Los franceses tienen a Dumas y los ingleses a Dickens. All\u00ed, esos autores son dioses. Nosotros tenemos a Debrigode y nadie lo conoce. De hecho, nadie le ha dedicado ni un s\u00f3lo rengl\u00f3n en alguna Historia de la Literatura. Una injusticia de proporciones \u00e9picas. Imbuidos del esp\u00edritu de Luys Gallardo no pararemos hasta que se reconozca a Debrigode como uno de los escritores m\u00e1s grandes del siglo XX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en la revista Atticus nro. 35 Para muchos es el m\u00e1s importante autor de la novela popular espa\u00f1ola, incluso por encima de los afamados Lafuente Estefan\u00eda, Mallorqu\u00ed o Cor\u00edn Tellado. Para muchos es el m\u00e1ximo representante del pulp hispano. 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