{"id":2427,"date":"2017-05-30T09:13:58","date_gmt":"2017-05-30T08:13:58","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2427"},"modified":"2017-05-30T09:13:58","modified_gmt":"2017-05-30T08:13:58","slug":"pio-xii-la-escolta-mora-y-un-general-sin-ojo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2017\/05\/30\/pio-xii-la-escolta-mora-y-un-general-sin-ojo\/","title":{"rendered":"P\u00cdO XII, LA ESCOLTA MORA Y UN GENERAL SIN OJO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/umbral.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2428\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/umbral-212x300.jpg\" alt=\"umbral\" width=\"212\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/umbral-212x300.jpg 212w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2017\/05\/umbral.jpg 323w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a>Nuevo cap\u00edtulo de las gozosas y memorables memorias que Francisco Umbral fue escribiendo a lo largo de muchas de sus novelas. De todas ellas, las m\u00e1s interesantes, por motivos obvios para el que esto escribe, son las cr\u00f3nicas magistrales de la adolescencia en la provincia de tedio y plateresco, o sea Valladolid. Memorias de pubertad, anatom\u00eda de un adolescente cultural donde se reconstruye el hombre que luego fue Umbral. Memorias trufadas de ensayismo y l\u00edrica. Memorias y esperpento, memorias ficcionadas, ficci\u00f3n en forma de memorias. Memorias de la peque\u00f1a ciudad castellana en los a\u00f1os posteriores a la guerra civil, memorias de la provincia con dos r\u00edos (uno de izquierdas y uno de derechas), memorias de una ciudad donde todo ten\u00eda prosapia, hasta las putas. Unas memorias en las que aparecen continuamente lugares reconocibles y personajes m\u00e1s o menos famosos en la intrahistoria local (el fot\u00f3grafo Cacho, el pintor Capuletti, el cronista local Nicomedes Sanz y Ruiz de la Pe\u00f1a). Unas memorias en las que el Umbral joven, transfigurado en el monaguillo Francesillo (personaje de raigambre picaresca recurrente en su obra) nos confiesa sus lecturas de joven de Salgari y de novela policiaca (Edgar Wallace, Maxwell Grant o Harry Stephen Keeler).<\/p>\n<p>En \u201cP\u00edo XII, la escolta mora y un general sin ojo\u201d, finalista del Premio Planeta 1985, Umbral mezcla en su coctelera prodigiosa lo ir\u00f3nico, lo rocambolesco, las apariciones religiosas y las incursiones de personajes hist\u00f3ricos. Por all\u00ed aparecen San Gabriel Arc\u00e1ngel asistiendo a conspiraciones nocturnas, unos Mill\u00e1n Astray ap\u00f3crifos y m\u00faltiples, un Pio XII que se aparec\u00eda mucho por la ciudad, igual que se aparec\u00eda la Virgen de F\u00e1tima, un San Pedro de Arlanza bajando de su hornacina de la sacrist\u00eda, una muerta saliendo de su ata\u00fad de cristal y asistiendo a saraos adem\u00e1s de un prodigioso desfile de amigos, escarceos amorosos, prostitutas, santos y conspiraciones. Y como todo vale en Umbral, el monaguillo Francesillo interrumpe sus lecturas del 27, sus diarios \u00edntimos y su correspondencia sentimental con Hedy Lamarr para darse un garbeo por el cielo (su parroquia, provinciana y tardobarroca, convertida en met\u00e1fora del cielo) y descubrir que en la tierra se encuentran los mismos amigos duplicados que en el cielo, descubrir que el cielo no es sino una gran melancol\u00eda de la tierra, la caverna plat\u00f3nica a la inversa, un cielo que es un poco como el de la Comedia de Dante. En fin, que ni siquiera un Francesillo tir\u00e1ndose a su \u00c1ngel de la Guarda en su particular cielo de la iglesia provinciana abandona su sue\u00f1o de ser escritor y triunfar en Madrid. Y ya sabemos lo que pas\u00f3\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuevo cap\u00edtulo de las gozosas y memorables memorias que Francisco Umbral fue escribiendo a lo largo de muchas de sus novelas. 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