{"id":2648,"date":"2018-04-07T09:34:12","date_gmt":"2018-04-07T08:34:12","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2648"},"modified":"2018-04-07T09:34:12","modified_gmt":"2018-04-07T08:34:12","slug":"el-arte-de-insultar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2018\/04\/07\/el-arte-de-insultar\/","title":{"rendered":"EL ARTE DE INSULTAR"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/04\/twitter5.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2650\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/04\/twitter5-300x254.jpg\" alt=\"twitter5\" width=\"300\" height=\"254\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/04\/twitter5-300x254.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/04\/twitter5.jpg 678w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 6 de abril de 2018<\/p>\n<p>Bernard Shaw odiaba a Churchill. A pesar de ello le env\u00edo dos entradas para el estreno de una de sus obras teatrales. Eso s\u00ed, lo hizo con una nota: &#8220;Para que venga con un amigo (si es que lo tiene)&#8221;. Churchill no tard\u00f3 en responderle: &#8220;Me es imposible asistir al estreno, pero ir\u00e9 a la segunda funci\u00f3n (si es que la hay)&#8221;. A veces no es necesario humillar para insultar. Otras veces el insulto se convierte en un aut\u00e9ntico arte. El insulto, en s\u00ed, no tiene por qu\u00e9 ser una groser\u00eda. Sobre todo cuando hay ingenio. Tambi\u00e9n rapidez de reflejos. Al insulto hay que responderlo en unos segundos. Despu\u00e9s se vuelve rencor. Hay aut\u00e9nticos artistas del insulto. El mundo de la literatura es un ejemplo. Todos conocemos las broncas barriobajero-po\u00e9ticas entre Quevedo y G\u00f3ngora. El Siglo de Oro era un campo de batalla donde el insulto adquir\u00eda galones art\u00edsticos. El Quijote es toda una fuente de insultos. Villano ruin, bellaco descomulgado, ga\u00f1\u00e1n, faqu\u00edn, belitre, socarr\u00f3n de lengua viperina, desagradecido, hideputa bellaco, son algunos insultos amontonados en apenas cinco l\u00edneas en el cap\u00edtulo XXX. Y as\u00ed hasta el infinito. Otra fuente de insultos gira alrededor del f\u00fatbol. El nivel ya no es el mismo. Al menos eso me parec\u00eda hasta hace bien poco. Tras la reciente derrota de Argentina ante Espa\u00f1a los argentinos se han revelado como dignos herederos del Siglo de Oro m\u00e1s belicoso e ingenioso. En pocas horas las redes sociales se llenaron de insultos pero tambi\u00e9n de admiraci\u00f3n por el ingenio que los argentinos derrocharon para escupir su malestar. Dos fueron los objetivos principales. A uno le echaron en cara su exceso de peso y lo hicieron con finuras tales como terrorista de choripanes, cementerio de canelones, arruinador de alegr\u00edas, gordo hijo de una camionada de porongas infinitas; con el otro se cebaron en su calvicie: flequillo de carne, cabeza de desodorante de roll-on, tobog\u00e1n de piojos, hijo de un sistema solar rebosante de putas. Incluso ped\u00edan a Twitter may\u00fasculas m\u00e1s grandes para seguir insultando. La gente, en fin, se rindi\u00f3 al derroche de talento insultando de los argentinos. Bueno, f\u00fatbol y literatura, literatura y f\u00fatbol. Podemos tirar de insultos. Lo malo es cuando la vida te da un corte de mangas y te faltan insultos para enfrentarte a ella. En esos casos, ni los insultos del Quijote ni los de los argentinos enfurecidos nos sirven.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 6 de abril de 2018 Bernard Shaw odiaba a Churchill. 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