{"id":2676,"date":"2018-05-25T09:06:06","date_gmt":"2018-05-25T08:06:06","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2676"},"modified":"2018-05-25T09:06:06","modified_gmt":"2018-05-25T08:06:06","slug":"con-su-blanca-palidez-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2018\/05\/25\/con-su-blanca-palidez-2\/","title":{"rendered":"CON SU BLANCA PALIDEZ"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/05\/con-su-blanca-palidez.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2677\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/05\/con-su-blanca-palidez-300x300.png\" alt=\"con-su-blanca-palidez\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/05\/con-su-blanca-palidez-300x300.png 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/05\/con-su-blanca-palidez-150x150.png 150w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/05\/con-su-blanca-palidez.png 500w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 25 de mayo de 2018<\/p>\n<p>Fue hace un mill\u00f3n de a\u00f1os. Ella, la sirena que se llev\u00f3 a Neptuno de paseo, me sonri\u00f3 tristemente y me ense\u00f1\u00f3 que la m\u00fasica alimenta el amor. Tambi\u00e9n que la m\u00fasica es su reina. Lo hizo antes de que nos hundi\u00e9ramos buceando velozmente y alcanz\u00e1ramos el lecho submarino. Hablo de \u201cA whiter shade of pale\u201d, probablemente la canci\u00f3n m\u00e1s hermosa (y triste) del mundo. Llevo escuch\u00e1ndola toda la tarde. En bucle. Alucinado y desolado. Desliz\u00e1ndome por el ligero fandango. Rodando por el suelo. Un poco mareado. Con el coraz\u00f3n achicado y la tristeza convertida en vicio (a lo Flaubert). Con el doloroso silencio del ahogo y la m\u00fasica azul herida. La tarde gris, la lluvia esdr\u00fajula y el cielo boqueando como un n\u00e1ufrago. Mientras tanto, yo tan cansado y tan peque\u00f1o, con el spleen de Baudelaire en forma de llanto de princesa abandonada en el palacio de invierno. Todo ello cada vez que escucho el \u00f3rgano Hammond sollozando. Recordando su voz. La tristeza de sus notas. La sonrisa que adornaba su blanca palidez.<\/p>\n<p>Dicen que John Lennon amaba esta canci\u00f3n. Que la pon\u00eda continuamente en un tocadiscos que llevaba en su lujoso Rolls-Royce. Que volaba con ella al ritmo del LSD y de Bach. Que en ocasiones, una vez llegado a su destino, se quedaba dentro del coche y la escuchaba una y otra vez. Era 1967. El verano del amor y del \u201cSgt. Peppers\u201d. Tambi\u00e9n el de \u201cNoches de Blanco Sat\u00e9n\u201d, canci\u00f3n hermana publicada casi al mismo tiempo. Aunque para canci\u00f3n hermana, en acordes, en cadencia y en la presencia luminosa del \u00f3rgano Hammond, el \u201cJe t\u2019aime moi non plus\u201d de Gainsbourg. Pues eso. Te amo, yo tampoco. Los recuerdos de agua escapando por los ojos. Las telara\u00f1as de la tristeza, la m\u00fasica rota y el demasiado coraz\u00f3n. El recuerdo de la despedida. La saudade de todo aquello que pudo haber sido y no fue. Una letra surrealista, el sonido psicod\u00e9lico de la \u00e9poca y el barroquismo de Johann Sebastian Bach. Un desarrollo musical casi sinf\u00f3nico que ya auguraba la llegada del rock progresivo, una voz hipn\u00f3tica y el segundo movimiento de la Suite No. 3 sobre el que florecen unos versos inquietantes y cr\u00edpticos. Pero, sobre todo, una misteriosa y sensual atm\u00f3sfera envolviendo la canci\u00f3n gracias al majestuoso sonido del \u00f3rgano Hammond. Escuchando esa arrebatadora melod\u00eda y la desolaci\u00f3n que destilan sus notas, yo tambi\u00e9n podr\u00eda escribir los versos m\u00e1s tristes esta noche.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 25 de mayo de 2018 Fue hace un mill\u00f3n de a\u00f1os. Ella, la sirena que se llev\u00f3 a Neptuno de paseo, me sonri\u00f3 tristemente y me ense\u00f1\u00f3 que la m\u00fasica alimenta el amor. Tambi\u00e9n que la m\u00fasica es su reina. 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