{"id":2736,"date":"2018-09-28T10:10:47","date_gmt":"2018-09-28T09:10:47","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2736"},"modified":"2018-09-28T10:10:47","modified_gmt":"2018-09-28T09:10:47","slug":"el-hombre-submarino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2018\/09\/28\/el-hombre-submarino\/","title":{"rendered":"EL HOMBRE SUBMARINO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2737\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino-300x212.jpg\" alt=\"el-hombre-submarino\" width=\"300\" height=\"212\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino-300x212.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino-768x542.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino-1024x723.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/09\/el-hombre-submarino.jpg 1825w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 28 de septiembre de 2018<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 en el octavo mes del a\u00f1o 1602. Valladolid era entonces la capital del mundo. El gran teatro de la Espa\u00f1a del siglo XVII. Una ciudad flordelisada de mascaradas, desfiles, danzas, celebraciones cortesanas y eventos festivos de todo tipo que culminar\u00edan con la llegada del s\u00e9quito del conde de Nottingham para firmar el tratado de paz con Inglaterra y, por supuesto, con los fastos del bautizo del futuro Felipe IV. Por el r\u00edo Pisuerga, junto al desaparecido Palacio de la Ribera, palacete de recreo rodeado de jardines y obras de arte, navegaban galeras y g\u00f3ndolas exquisitamente emperifolladas con aparatosos estandartes y fastuosas velas. Desde una de esas galeras, reci\u00e9n bautizada y pintada en oro y azul, el rey Felipe III, junto a buena parte de la corte y centenares de vallisoletanos, fue testigo de un acontecimiento hist\u00f3rico, de una haza\u00f1a sin parang\u00f3n. Uno imagina que por all\u00ed estar\u00edan tambi\u00e9n Lope, Cervantes, Quevedo y seguramente la peque\u00f1a Ana de Austria, bastante antes de bailar con D\u2019Artagnan y de convertirse en la mujer m\u00e1s poderosa de la tierra. Aquel caluroso d\u00eda de agosto tuvo lugar la primera inmersi\u00f3n prolongada de un buzo en el mundo. Un hombre, ataviado con un extra\u00f1\u00edsimo traje, se sumergi\u00f3 en las fr\u00edas aguas del Pisuerga y permaneci\u00f3 all\u00ed durante una hora. Justo hasta que el rey le mand\u00f3 salir, a pesar de que el buzo insisti\u00f3 que pod\u00eda permanecer sumergido mucho m\u00e1s tiempo, todo lo que el fr\u00edo y el hambre le permitiese. El sue\u00f1o de Leonardo da Vinci de permanecer bajo el agua fue posible por primera vez en la historia. Y lo fue gracias a un hombre \u00fanico, un genio desconocido, Jer\u00f3nimo de Ayanz. Militar, pintor, cosm\u00f3grafo, m\u00fasico, cantante, rejoneador y, por encima de todo, inventor. Consigui\u00f3 abortar una conjura francesa para asesinar a Felipe II en Lisboa, fue nombrado caballero de la Orden de Calatrava y patent\u00f3 hasta 48 inventos, desde el traje de buceo a la primera m\u00e1quina de vapor moderna, pasando por bombas de riego, balanzas de precisi\u00f3n o un sistema de aire acondicionado. Dicen las cr\u00f3nicas que su laboratorio de la calle Cadena estaba lleno de artilugios que parec\u00edan cosa de magia. Como la de conseguir que un hombre permaneciese bajo el agua. Eso sucedi\u00f3 en Valladolid por primera vez. El pasado domingo muchos asistimos a una recreaci\u00f3n de aquel acontecimiento. Todo sea por conocer nuestra historia. Y estar orgulloso de ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 28 de septiembre de 2018 Sucedi\u00f3 en el octavo mes del a\u00f1o 1602. Valladolid era entonces la capital del mundo. El gran teatro de la Espa\u00f1a del siglo XVII. 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