{"id":2749,"date":"2018-10-14T19:44:16","date_gmt":"2018-10-14T18:44:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2749"},"modified":"2018-10-14T19:44:16","modified_gmt":"2018-10-14T18:44:16","slug":"jim-morrison-que-estas-en-los-cielos-o-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2018\/10\/14\/jim-morrison-que-estas-en-los-cielos-o-no\/","title":{"rendered":"JIM MORRISON QUE EST\u00c1S EN LOS CIELOS (O NO)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/jim3.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2750\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/jim3-145x300.jpg\" alt=\"jim3\" width=\"145\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/jim3-145x300.jpg 145w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/10\/jim3.jpg 329w\" sizes=\"(max-width: 145px) 100vw, 145px\" \/><\/a>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla, el 13 de octubre de 2018<\/p>\n<p>S\u00f3lo fue otro \u00e1ngel ca\u00eddo en la ciudad de la luz. Alguien que se enganch\u00f3 al juego que \u00e9l mismo llamaba \u201cvolverse loco\u201d.\u00a0 Un jinete m\u00e1s en la tormenta que decidi\u00f3 escaparse a Par\u00eds para poder o\u00edr, por fin, el grito de la mariposa y dedicarse por completo a la poes\u00eda. Y, de paso, escapar de la justicia. Jim Morrison siempre estuvo perdido en un desierto romano de dolor. Siempre fue un colgado inmaculado que rezaba oraciones mientras el autob\u00fas azul no paraba de llamarle. Esc\u00e1ndalo era su segundo apellido. En sus inicios, el todopoderoso Ed Sullivan le invit\u00f3 a su show y le pidi\u00f3 que cambiase la letra de una canci\u00f3n. Por supuesto, Jim hizo lo que le dio la gana. Como siempre. Como en el famoso concierto de Miami en marzo de 1969. Catorce mil entradas vendidas en un auditorio con 6.900 asientos. La gente enloquecida y asfixiada y Jim Morrison d\u00e1ndoles bamb\u00fa desde el inicio. Aquel d\u00eda Jim ten\u00eda la lengua larga y el bourbon incandescente. Dicen que solt\u00f3 m\u00e1s consignas que canciones. Provoc\u00f3 al p\u00fablico y a la polic\u00eda. Incit\u00f3 a la gente a que se desnudara y subiera al escenario. \u201cVamos a cambiar el mundo\u201d, \u201csois un pu\u00f1ado de jodidos esclavos\u201d, \u201cHitler est\u00e1 vivo, anoche me lo foll\u00e9, ama a tu vecino hasta que le duela\u201d, \u201cquiero veros haciendo ruido, quiero veros gritar\u201d, fueron algunas de las muchas soflamas que solt\u00f3 el Rey Lagarto. Comenz\u00f3 a bailar como un cham\u00e1n de lado a lado del auditorio, se quit\u00f3 su camisa mojada (\u201cvamos a ver un poco de piel, vamos a desnudarnos\u201d), alguien subi\u00f3 al escenario y le ba\u00f1\u00f3 con champ\u00e1n. Dicen que abraz\u00f3 a un cordero vivo, dicen que simul\u00f3 masturbarse, dicen que ense\u00f1\u00f3 fugazmente los genitales. No hay pruebas. No hay fotos. Pero la leyenda estaba ya en marcha. Un juicio eterno, cancelaciones de conciertos y un mill\u00f3n de d\u00f3lares en abogados. Finalmente fue declarado culpable de los cargos de exhibici\u00f3n obscena y esc\u00e1ndalo p\u00fablico y sentenciado a cumplir ocho meses de trabajos forzados y dos a\u00f1os y cuatro meses de libertad vigilada. Fue el principio del fin. O, mejor a\u00fan, el principio de la leyenda. Pas\u00f3 a convertirse de s\u00edmbolo sexual de la contracultura a un artista pr\u00f3fugo. Empez\u00f3 a abusar del alcohol, a engordar, a autodestruirse. Se dej\u00f3 una poblada barba y su voz se volvi\u00f3 m\u00e1s aguardentosa. Jim Morrison se cans\u00f3 de Jim Morrison y huy\u00f3 a Par\u00eds con su novia. \u00c9l s\u00f3lo quer\u00eda ser un poeta desconocido. No le dio tiempo. El 3 de julio de 1971 Pamela lo encontr\u00f3 muerto en la ba\u00f1era. No hubo autopsia. Un m\u00e9dico fantasma firm\u00f3 un certificado de defunci\u00f3n fantasma. \u00bfSobredosis? \u00bfSuicidio? \u00bfV\u00edctima de una conspiraci\u00f3n? \u00bfDe un rito de vud\u00fa? Mil sospechas que se resumen en una duda c\u00f3smica: \u00bfRealmente muri\u00f3 Jim Morrison? Algunos testigos afirmaron que lo vieron subir en un avi\u00f3n la noche de su muerte y los empleados de un banco ratificaron que estuvo haciendo unas transacciones. Sus compa\u00f1eros de The Doors estaban convencidos de que si alguien pod\u00eda escenificar su propia muerte ese era Jim Morrison. Aquella era la \u00fanica carta de la baraja que le quedaba por jugar. Un mill\u00f3n de a\u00f1os despu\u00e9s seguimos durmiendo en la cocina de su alma mientras nos susurra al o\u00eddo \u201cthis is the end, el fin de la risa y las blandas mentiras, el fin de las noches en que intentamos morir, este es el fin\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento cultural de El Norte de Castilla, el 13 de octubre de 2018 S\u00f3lo fue otro \u00e1ngel ca\u00eddo en la ciudad de la luz. 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