{"id":2775,"date":"2018-11-18T17:34:02","date_gmt":"2018-11-18T16:34:02","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2775"},"modified":"2018-11-18T17:37:24","modified_gmt":"2018-11-18T16:37:24","slug":"el-quijote-del-rock","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2018\/11\/18\/el-quijote-del-rock\/","title":{"rendered":"EL QUIJOTE DEL ROCK"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/11\/jethro-tull-thick-as-a-brick.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2776\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/11\/jethro-tull-thick-as-a-brick-300x300.jpg\" alt=\"jethro-tull-thick-as-a-brick\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/11\/jethro-tull-thick-as-a-brick-300x300.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/11\/jethro-tull-thick-as-a-brick-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/11\/jethro-tull-thick-as-a-brick.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento literario de El Norte de Castilla, el 17 de noviembre de 2018.<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #0000ff;\">A Ian Anderson, flautista-juglar de Jethro Tull, le zumbaban las pelotas cada vez que le insinuaban que \u201cAqualung\u201d era un disco conceptual. Estamos a principios de los a\u00f1os 70 y el rock progresivo y los discos conceptuales arrasaban. \u00bfQuer\u00e9is un \u00e1lbum conceptual?, pregunt\u00f3 el flautista de Hamelin. Pues vais a tener la madre de todos los \u00e1lbumes conceptuales. As\u00ed surgi\u00f3 \u201cThick as a brick\u201d. Lo hizo desde la parodia, desde el humor, recorriendo el mismo camino que Cervantes casi cuatro siglos antes. Para ello, Ian Anderson se invent\u00f3 la figura de Gerald Bostock, un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os que, supuestamente, hab\u00eda escrito un \u00e9pico poema en el que criticaba la hipocres\u00eda de una sociedad empe\u00f1ada en marginar y devorar a los individuos que se negaban a ser manipulados. Muchos se creyeron la historia de que Anderson hab\u00eda decidido poner m\u00fasica a aquel poema. Para darle m\u00e1s veracidad, Jethro Tull se sac\u00f3 de la manga una carpeta espectacular que no era otra cosa que un peri\u00f3dico doblado con sus correspondientes secciones de actualidad, sucesos, anuncios, pasatiempos, deportes y con un titular en el que aparec\u00eda el ni\u00f1o Bostock recogiendo su premio a la vez que se anunciaba su descalificaci\u00f3n por haber dejado embarazada a una ni\u00f1a de 14 a\u00f1os (en su lugar hab\u00eda sido premiado un poema con el escalofriante t\u00edtulo de \u201c\u00c9l muri\u00f3 para salvar a los ni\u00f1os peque\u00f1os\u201d). El juego y la osad\u00eda no se paraban ah\u00ed. Anderson decidi\u00f3 que el disco iba a tener una sola canci\u00f3n. Una canci\u00f3n de 43 minutos vomitada desde el mismo infierno mientras \u201clas aceras est\u00e1n vac\u00edas, los desag\u00fces llevan l\u00edquido rojo y el loco brinda por su dios en el cielo\u201d. \u00a1Una canci\u00f3n de 43 minutos! Aquello era demasiado y, sin embargo, la cosa funcion\u00f3. Tal vez porque nadie mejor que Ian Anderson para mezclar explosivamente melod\u00edas imposiblemente hermosas que llegaban desde las orillas del rock, de la m\u00fasica medieval, del folk, de la m\u00fasica cl\u00e1sica o del blues.\u00a0 \u201cThick as a brick\u201d es un prodigio musical y un prodigio literario, un poema lleno de leyendas que yacen acunadas en la llamada de las gaviotas, un c\u00f3ctel memorable de lirismo y surrealismo anudados bajo oraciones blasfemas, un compendio her\u00e9tico de malos sue\u00f1os (\u201csoy un mal sue\u00f1o que justo tuve hoy\u201d), comunicaci\u00f3n imposible (\u201cmis palabras no son m\u00e1s que un susurro, tu sordera un grito\u201d) y manipulaci\u00f3n programada (\u201cle ense\u00f1aremos a ser un hombre sabio, a saber enga\u00f1ar a los dem\u00e1s\u201d) adem\u00e1s de la certeza de que \u201cla hora del juicio se acerca\u201d. Un derroche de creatividad que nos regala momentos \u00e9picos a cada instante. Una mezcla de los \u201cConciertos de Brandemburgo\u201d y \u201cPoeta en Nueva York\u201d. El bueno de Aqualung profanando la Abad\u00eda de Westminster. Los Monty Python pasados por la t\u00farmix de un concerto barroco. Regresamos a la parodia. Al humor. A Cervantes. El mismo que decidi\u00f3 escribir el Quijote como una parodia de los libros de caballer\u00edas y el resultado fue la mejor novela de caballer\u00edas de la historia. Consigui\u00f3, adem\u00e1s, poner el punto final a todo el g\u00e9nero y alumbrar la mejor novela de todos los tiempos. Con \u201cThick as a brick\u201d Ian Anderson compuso el Quijote de los discos conceptuales. No certific\u00f3 la defunci\u00f3n del g\u00e9nero progresivo pero s\u00ed que escribi\u00f3 el mejor \u00e1lbum progresivo de la historia y, para algunos, tambi\u00e9n el mejor disco de toda la historia del rock.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en La sombra del cipr\u00e9s, suplemento literario de El Norte de Castilla, el 17 de noviembre de 2018. A Ian Anderson, flautista-juglar de Jethro Tull, le zumbaban las pelotas cada vez que le insinuaban que \u201cAqualung\u201d era un disco conceptual. 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