{"id":2872,"date":"2019-02-17T13:42:29","date_gmt":"2019-02-17T12:42:29","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2872"},"modified":"2019-02-17T13:42:29","modified_gmt":"2019-02-17T12:42:29","slug":"elogio-del-juego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/02\/17\/elogio-del-juego\/","title":{"rendered":"ELOGIO DEL JUEGO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2873\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch-300x169.jpg\" alt=\"bandersnatch\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch-300x169.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch-768x432.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 16 de febrero de 2019<\/p>\n<p>El futuro ya est\u00e1 aqu\u00ed. La perturbadora y exitosa serie brit\u00e1nica <em>Black Mirror<\/em>, con sus paranoias e inquietantes predicciones, ya nos hab\u00eda colocado ante el abismo en anteriores ocasiones. Esta vez va m\u00e1s lejos. Ahora nos deja al mando de las operaciones. A estas alturas, la mayor\u00eda de la gente ya conoce la historia. En diciembre Netflix estren\u00f3 un episodio independiente de la serie titulado <em>Bandersnatch<\/em>. Nos lo vendieron con un se\u00f1uelo tan atractivo como revolucionario: <em>Bandersnatch<\/em> iba a ser el primer producto interactivo de acci\u00f3n real. Dicho de otra forma: el p\u00fablico iba a poder tomar decisiones desde su mando a distancia convirti\u00e9ndose as\u00ed en parte fundamental de la historia (el espectador pasaba a ser tambi\u00e9n guionista). Las reacciones no han tardado en colapsar las redes. Unos hablan de un juego metarreferencial que s\u00f3lo busca divertir dejando de lado cuestiones m\u00e1s profundas y otros lo consideran una jugada maestra de Netflix encaminada a que sus productos sean cada vez m\u00e1s dif\u00edciles de piratear. Unos hablan de una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n para la ficci\u00f3n televisiva y otros s\u00f3lo ven un fallido intento de llevar el mundo de los videojuegos a las series. En todo caso, guste o no, parece evidente que se abren nuevas puertas a la forma de hacer cine. Ya son muchos los que apuntan a que el futuro pasa ineludiblemente por personalizar pel\u00edculas y crear distintos finales adaptados al usuario seg\u00fan los perfiles que tan bien trabajan todas estas nuevas plataformas de entretenimiento. Suena raro. Suena muy <em>Black Mirror<\/em>. Pero volvamos a <em>Bandersnacht<\/em>. En el episodio de marras hay una escena significativa en la que podemos ver un p\u00f3ster de <em>Ubik<\/em>, la novela de Philip K. Dick protagonizada por numerosas realidades o universos alternativos. No es una referencia casual. De eso va, en el fondo, <em>Bandersnacht. <\/em>De paranoias que no tienen fin. Aunque se habla de cinco finales definitivos, Charlie Brooker, el creador de la serie, confiesa haber olvidado cu\u00e1ntos finales diferentes existen. La posibilidad cierta de un final infinito est\u00e1 ah\u00ed porque un final sucede a otro final. Todo muy borgiano. La idea de infinitud convertida en pura y brillante pesadilla. Borges sab\u00eda que toda realidad se descompon\u00eda con la presencia del infinito y lo convocaba reiteradamente en sus obras. Tambi\u00e9n los espejos que contribuyen a multiplicar el infinito. O el laberinto como s\u00edmbolo del infinito y del caos. <em>Bandersnacht<\/em>, como muchos cuentos de Borges, juega a mostrarnos caminos que se bifurcan, juega con la posibilidad de elegir todos los destinos y de ir viviendo infinitas historias ramificadas. No es casual tampoco este otro gui\u00f1o literario. Y mejor dejamos a un lado aquellos libros de \u201cElige tu propia aventura\u201d. Sus editores ya se han lanzado como buitres a pescar en r\u00edo revuelto y han denunciado a Netflix por un presunto delito de infracci\u00f3n de una marca registrada, algo tra\u00eddo muy por los pelos y que suena m\u00e1s a buscar publicidad gratuita. No, las referencias literarias son mucho m\u00e1s serias y nos llevan a un universo l\u00fadico, al fascinante universo del juego en la literatura. Algunos dicen que la historia de <em>Bandersnacht <\/em>es muy floja comparada con otros cap\u00edtulos de la serie. No han entendido que lo importante no es la historia sino el proceso. Lo importante no es la meta sino el camino que nos lleva a ella. Como en <em>Rayuela<\/em>. Todos recordamos la m\u00edtica novela de Cort\u00e1zar que hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os revolucion\u00f3 de forma parecida el mundo de la literatura. En aquella novela, m\u00e1s que la historia de La Maga y Oliveira, nos sedujeron las m\u00faltiples posibilidades narrativas que Cort\u00e1zar pon\u00eda a nuestra disposici\u00f3n con aquel libro que era muchos libros. Una novela que permit\u00eda a cada lector escribir su propia novela con unas combinaciones que tambi\u00e9n pod\u00edan acabar resultando infinitas. Un reto fascinante basado fundamentalmente en el juego. El juego fue glorificado poco despu\u00e9s por los chalados del Oulipo del que formaron parte genios como Georges Perec, Italo Calvino o Raymond Queneau. Todos ellos escrib\u00edan sus novelas en base a retos y entronizando el juego como motor principal de creaci\u00f3n. Aplicaban f\u00f3rmulas a obras ya escritas para generar nuevas obras (el famoso s+7), constru\u00edan novelas prescindiendo de alguna vocal y un largu\u00edsimo etc\u00e9tera. Tampoco hab\u00edan inventado nada nuevo. S\u00f3lo hay que recordar las novelas lipogram\u00e1ticas de Francisco de Navarrete o de Alonso de Alcal\u00e1 y Herrera a mediados del siglo XVII. El juego ha estado muy presente en la literatura desde siempre (ah\u00ed est\u00e1n por ejemplo tambi\u00e9n los \u201ccad\u00e1veres exquisitos\u201d de los surrealistas), as\u00ed que bienvenido el juego al mundo del cine y de las series. Como anunciaba un entusiasta \u00c1lex de la Iglesia tras visionar <em>Bandersnacht<\/em>: \u201cLa ficci\u00f3n ha terminado por implosionar. Dios bendiga la nueva era que nos espera\u201d. Pues eso, que con <em>Bandersnacht <\/em>Georges Perec se lo habr\u00eda pasado bomba.<a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/02\/bandersnatch.jpg\"><br \/>\n<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento cultural de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 16 de febrero de 2019 El futuro ya est\u00e1 aqu\u00ed. La perturbadora y exitosa serie brit\u00e1nica Black Mirror, con sus paranoias e inquietantes predicciones, ya nos hab\u00eda colocado ante el abismo en anteriores ocasiones. Esta vez va m\u00e1s lejos. 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