{"id":2945,"date":"2019-05-17T09:35:46","date_gmt":"2019-05-17T08:35:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=2945"},"modified":"2019-05-17T09:35:46","modified_gmt":"2019-05-17T08:35:46","slug":"cuatro-puertas-rojas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/05\/17\/cuatro-puertas-rojas\/","title":{"rendered":"CUATRO PUERTAS ROJAS"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/05\/cuatro-puertas-rojas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-2946\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/05\/cuatro-puertas-rojas-208x300.jpg\" alt=\"cuatro-puertas-rojas\" width=\"208\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/05\/cuatro-puertas-rojas-208x300.jpg 208w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/05\/cuatro-puertas-rojas.jpg 382w\" sizes=\"(max-width: 208px) 100vw, 208px\" \/><\/a>\u201cRecuerdo muy bien la casa del abuelo tal como era antes, en los a\u00f1os en que Ketty, Sigrid y yo jug\u00e1bamos frente a ella, entre los inmensos \u00e1rboles. Recuerdo los enormes muros de piedra, las enredaderas que trepaban por ellos, los cristales emplomados y el aire siniestro que parec\u00eda flotar en torno a la casa. Nuestros juegos eran siempre los mismos: \u00ab\u00bfA que t\u00fa no ves un fantasma en aquella ventana? Yo s\u00ed que lo veo\u00bb. A veces jug\u00e1bamos a descubrir tumbas en el jard\u00edn. Eso no era dif\u00edcil, porque la casa hab\u00eda sido antes una antigua abad\u00eda, y sus alrededores estaban tapizados de tumbas de los monjes, tumbas que la hierba y la maleza hab\u00edan ya cubierto. Entre Sigrid y yo descifr\u00e1bamos las inscripciones latinas o normandas, ya casi borrosas del todo, y trat\u00e1bamos de imaginar c\u00f3mo hab\u00edan sido los seres que ahora reposaban all\u00ed, bajo nuestros pies, convertidos en polvo\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed empieza esta peque\u00f1a joya de Silver Kane. La historia de Jimmy Logan, el hombre que lo compra y lo vende todo, incluso cad\u00e1veres. Recuerda su infancia en la casa del abuelo, jugando con sus primas Ketty y Sigrid. Recuerda la enigm\u00e1tica y tenebrosa casa con un largo pasillo con cuatro puertas rojas. Nunca atravesaron ninguna de ellas. S\u00f3lo la primera. All\u00ed apareci\u00f3 muerto el abuelo. Envenenado\u2026<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, Ketty est\u00e1 en la c\u00e1rcel y corre peligro de ser condenada a muerte por asesinar a su esposo. Llama a Jimmy Logan para que le ayude. Le dice que hay un testamento con mucho dinero en juego. El testamento del abuelo que nunca se encontr\u00f3. Est\u00e1 escondido en aquella casa. Ella sabe que los beneficiarios eran ellos tres m\u00e1s el marido de Ketty. Hay una cl\u00e1usula, por otro lado, que indica que solo uno de ellos cuatro se llevar\u00e1 la herencia. Y antes tienen que morir que morir los otros tres\u2026<\/p>\n<p>Cuando Jimmy se dirige hacia la casa se encuentra con Sigrid, a la que incluso llega a salvar la vida ya que unos mafiosos andan detr\u00e1s de ella. Los dos se refugian en el viejo tenebroso caser\u00f3n. Escuchan ruidos por la noche. Entran en la primera puerta y se encuentran con el cad\u00e1ver del abuelo embalsamado y sentado en una mecedora. Luego, cuando regresan, ya no est\u00e1. Sin embargo, se sigue escuchando por la noche el ruido de la mecedora movi\u00e9ndose. Poco despu\u00e9s golpean a Jimmy e intentan asesinar a Sigrid. Poco despu\u00e9s aparecen en la casa dos nuevos personajes: Gloria, la hermanastra de Jimmy, y Johnson, un antiguo amigo de la familia. Todos parecen ir detr\u00e1s de la herencia del abuelo. El problema es que s\u00f3lo uno puede ser merecedor de ella. La clave est\u00e1 detr\u00e1s de esas inquietantes puertas rojas\u2026<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cRecuerdo muy bien la casa del abuelo tal como era antes, en los a\u00f1os en que Ketty, Sigrid y yo jug\u00e1bamos frente a ella, entre los inmensos \u00e1rboles. Recuerdo los enormes muros de piedra, las enredaderas que trepaban por ellos, los cristales emplomados y el aire siniestro que parec\u00eda flotar en torno a la casa. 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