{"id":3030,"date":"2019-10-15T18:30:44","date_gmt":"2019-10-15T17:30:44","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3030"},"modified":"2019-10-15T18:30:44","modified_gmt":"2019-10-15T17:30:44","slug":"los-cuadernos-de-luis-vives","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/10\/15\/los-cuadernos-de-luis-vives\/","title":{"rendered":"LOS CUADERNOS DE LUIS VIVES"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/1996-Los-cuadernos-de-Luis-Vives-01.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3031\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/1996-Los-cuadernos-de-Luis-Vives-01-217x300.jpg\" alt=\"\" width=\"217\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/1996-Los-cuadernos-de-Luis-Vives-01-217x300.jpg 217w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/1996-Los-cuadernos-de-Luis-Vives-01.jpg 353w\" sizes=\"(max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><\/a>Continuando con el <em>ciclo de novelas de Valladolid<\/em> le toca el turno en esta ocasi\u00f3n a \u201cLos cuadernos de Luis Vives\u201d. El a\u00f1o 1996 fue uno de los m\u00e1s prol\u00edficos e interesantes del autor. Aquel a\u00f1o de nieblas y cuchillos edit\u00f3 dos libros memorables, ambos pertenecientes al <em>ciclo de novelas de Valladolid<\/em> pero, eso s\u00ed, con distinta mirada. En \u201cCapital del dolor\u201d tenemos al Umbral novelista mientras que \u201cLos cuadernos de Luis Vives\u201d forman parte de sus personal\u00edsimos libros memorial\u00edsticos. El tema central en este caso, desarrollado y reelaborado a partir de aquellos viejos cuadernos de Luis Vives que el Umbral adolescente rellenaba de forma compulsiva, no es otro que su vocaci\u00f3n literaria o c\u00f3mo el Umbral joven va convirti\u00e9ndose en escritor.<\/p>\n<p>\u00abA m\u00ed me ha envejecido el \u00e9xito, la popularidad, m\u00e1s que el tiempo, y ahora, cuando reescribo los cuadernos adolescentes de Luis Vives, hago en ellos mi testamento literario y humano, porque desvelando el que fui, agoto el que soy\u00bb.<\/p>\n<p>En estos cuadernos donde retrataba l\u00edricamente el Valladolid de posguerra, Umbral asegura haberse confesado como nunca. Por ellos aparecen sus amigos, sus primeros trabajos, sus recuerdos, sus lecturas, sus primeros escarceos con el sexo, con las putas, con los escritores locales. Paseamos con \u00e9l por el enclave azteca y asilvestrado de Valladolid, all\u00ed por donde duerme la ciudad filipense su sue\u00f1o nocturno, caminamos por los alrededores de San Pablo y San Gregorio, visitamos las tabernas infames de Santa Clara, de las Delicias, de la Rubia. Tambi\u00e9n nos adentramos en el Campo Grande donde el autor iba, m\u00e1s que a descubrir grutas secretas o altos palomares, a posar ante s\u00ed mismo como un Shelley de pueblo, aislado en un banco y con un libro en la mano. Hab\u00eda comenzado su cruzada de forzado dandismo en lucha continua contra un ambiente provinciano asfixiante. Con su abrigo con cuello de garra del que no prescind\u00eda ni para ir a la carboner\u00eda se hab\u00eda convertido en un Espronceda de la ciudad tolteca. Era su uniforme de poeta que defend\u00eda a sangre y fuego porque, aunque anticuado, era como una particular cota de malla que le defend\u00eda y le diferenciaba del resto. Antes de haber publicado nada, su indumento era su escritura, la forma, en fin, de levantarse contra la grisalla de la \u00e9poca, al igual que otros muchos. Y ah\u00ed entran un buen pu\u00f1ado de artistas y poetas que pasan por los cuadernos de Luis Vives, desde Capuletti a Delibes, desde Jorge Guill\u00e9n a Jim\u00e9nez Lozano. Todos ellos formando parte de sus nichos de complicidad con sede en la Casa de Zorrilla o en la Casa de Cervantes, lugares donde el Umbral adolescente iba a aprender y a pasar los domingos con fr\u00edo pero con versos. Seg\u00fan cuenta \u00e9l mismo en sus a\u00f1orados y gastados cuadernos, el libro narra en el fondo la destrucci\u00f3n de un poeta previa a la construcci\u00f3n de un prosista, aunque en realidad lo que narra es la arqueolog\u00eda de un escritor y la deuda que mantiene con sus recuerdos. Entre ellos, el m\u00e1s importante, el de su madre, convertida por presencia o ausencia en la verdadera protagonista. \u201c\u00c9ste es el personaje literario del que he usado y abusado en mis libros. Como m\u00e1s o menos he apuntado m\u00e1s arriba, qu\u00e9 hacer cuando la propia madre se convierte en literatura. \u00bfHasta qu\u00e9 punto la amo y hasta qu\u00e9 punto la utilizo, como a cualquier otra mujer? Es la cualidad devorante de la literatura, que se alimenta casi exclusivamente de pasado, o sea de memoria. La literatura no es sino la memoria sometida a la gram\u00e1tica\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuando con el ciclo de novelas de Valladolid le toca el turno en esta ocasi\u00f3n a \u201cLos cuadernos de Luis Vives\u201d. El a\u00f1o 1996 fue uno de los m\u00e1s prol\u00edficos e interesantes del autor. 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