{"id":3041,"date":"2019-10-25T11:38:03","date_gmt":"2019-10-25T10:38:03","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3041"},"modified":"2019-10-25T11:38:03","modified_gmt":"2019-10-25T10:38:03","slug":"la-vida-en-un-cartel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/10\/25\/la-vida-en-un-cartel\/","title":{"rendered":"LA VIDA EN UN CARTEL"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/carteles-seminci.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3042\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/carteles-seminci-300x232.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"232\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/carteles-seminci-300x232.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/10\/carteles-seminci.jpg 692w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 25 de octubre de 2019<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #800080;\">Es como el d\u00eda de la marmota pero a 24 fotogramas por segundo. De nuevo la Seminci. De nuevo los besos, el espejo pintado del cine al rescate y una Semana con m\u00e1s de 270 pel\u00edculas esper\u00e1ndonos en las salas oscuras. Ya son 64 ediciones. Todas con su peque\u00f1a historia. Lo podemos ver en el CC Bailar\u00edn Vicente Escudero donde se expone estos d\u00edas una muestra de los carteles de la Seminci. Todos dej\u00e1ndonos un pellizco de nostalgia. Recuerdos perdidos que nos trasladan a alg\u00fan momento especial de nuestra vida. Al principio, hasta el a\u00f1o 1973, la Seminci fue la Semana de Cine Religioso y de Valores Humanos, y aquellos primeros carteles supieron reflejar la peculiaridad del festival. Por ejemplo, los de las dos primeras ediciones enarbolan con orgullo unas cruces que, vistas hoy en d\u00eda, dan un poco de grima, con algo de El exorcista y de V\u00eda Crucis sangriento. En las siguientes ediciones, los carteles se olvidaron de las cruces y, ya en los \u00faltimos a\u00f1os de esta primera parte de la historia semincera, aparecen algunos muy interesantes, uno de ellos un ojo flanqueado por dos trozos de celuloide que recuerda el ic\u00f3nico ojo de El perro andaluz y preludia, sin duda, los labios de Manolo Sierra. Es el momento de algunos carteles muy op-art, muy V\u00e9rtigo, muy Saul Bass. Con el nuevo nombre de la Seminci empieza otra \u00e9poca, con colaboraciones de pintores y cartelistas de renombre (Renau, Criado, Gaona, Cuadrado Lomas, Jorge Vidal) que otorgan categor\u00eda y prestancia al festival, hasta que en 1984 Sierra nos regala los m\u00edticos labios que se convierten, de inmediato, en el logo, imagen, santo y se\u00f1a de la Seminci. Tras varios carteles con el sello inconfundible de Sierra, adem\u00e1s de algunos otros no especialmente memorables, entramos en el nuevo siglo utilizando durante unas ediciones carteles con obras de artistas famosos. De Edward Hopper, de Miquel Barcel\u00f3 o de Williamm Roberts, por ejemplo. De la Tate londinense a las calles de Pucela. En los \u00faltimos a\u00f1os los carteles han sido elegidos en concurso abierto con desigual fortuna. En fin, toda una historia del pucelanismo v\u00eda cinemat\u00f3grafo. De la cruz altiva y t\u00e9trica del primer cartel a la S gigante en plan Superman, como una explosi\u00f3n de colores a brochazos, del \u00faltimo. Una vida entera reflejada en unos carteles de cine. El ojo en el coraz\u00f3n de un poeta acarici\u00e1ndonos el alma. Cada a\u00f1o un nuevo soplo de vida. Que siga la fiesta.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 25 de octubre de 2019 Es como el d\u00eda de la marmota pero a 24 fotogramas por segundo. De nuevo la Seminci. De nuevo los besos, el espejo pintado del cine al rescate y una Semana con m\u00e1s de 270 pel\u00edculas esper\u00e1ndonos en las salas oscuras. 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