{"id":3047,"date":"2019-11-01T17:58:48","date_gmt":"2019-11-01T16:58:48","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3047"},"modified":"2019-11-01T17:58:48","modified_gmt":"2019-11-01T16:58:48","slug":"tiempos-modernos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/11\/01\/tiempos-modernos\/","title":{"rendered":"TIEMPOS MODERNOS"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/11\/tiempos-modernos.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3048\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/11\/tiempos-modernos-300x257.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"257\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/11\/tiempos-modernos-300x257.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/11\/tiempos-modernos.jpg 731w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 1 de noviembre de 2019<\/p>\n<p>Se ha convertido en una tradici\u00f3n. En el fin de fiesta m\u00e1s esperado cada a\u00f1o en la Seminci. En la traca final perfecta. Un escenario como el Auditorio Miguel Delibes, una obra maestra del cine mudo y toda una orquesta sinf\u00f3nica, la OSCyL, ejecutando la banda sonora en directo. Este a\u00f1o el turno ha correspondido a una de esas pel\u00edculas que forman parte de la historia: la m\u00edtica, ic\u00f3nica, indispensable y memorable \u201cTiempos modernos\u201d, del gran Charles Chaplin. Una pel\u00edcula que, tras estrenarse en Nueva York y Londres en 1936, aterriz\u00f3 en el cine Capitol de Madrid aquel convulso y tr\u00e1gico a\u00f1o. All\u00ed, como en el resto del planeta, los espectadores escucharon por primera vez la voz de Charlot cantando una canci\u00f3n en un idioma loco inventado. El cine sonoro, por entonces, ya estaba completamente integrado y \u201cTiempos modernos\u201d constituy\u00f3 la despedida triunfal de un cine, el mudo, que se bat\u00eda en retirada. Era, sin duda, el final de una \u00e9poca y, por eso, Chaplin se despidi\u00f3 del personaje de Charlot. Fue, en efecto, la \u00faltima vez que vimos en pantalla al entra\u00f1able vagabundo, su bomb\u00edn, su bast\u00f3n, sus grandes zapatos, su desgastado chaleco. Nos dej\u00f3, eso s\u00ed, una comedia \u00fanica llena de gags y denuncia social. El mismo Charlot de siempre pero mucho m\u00e1s \u00e1cido y corrosivo. M\u00e1s comprometido. Por eso a los poderosos no les gust\u00f3 nada la cr\u00edtica feroz que hac\u00eda de los nuevos sistemas de producci\u00f3n, su alegato contra la pobreza y el orden injusto impuesto por un capitalismo salvaje. La Alemania nazi y la Italia fascista prohibieron la pel\u00edcula por considerarla propaganda comunista. En la URSS no gust\u00f3 porque pensaban que se burlaba del movimiento obrero y en los EEUU les pareci\u00f3 antiamericana. La piel fina de los poderosos, o sea. Los dem\u00e1s nos quedamos con escenas memorables como la de la cinta transportadora que se traga a Charlot, la coreograf\u00eda delirante en la cadena de trabajo, Charlot cogiendo una bandera del suelo y convirti\u00e9ndose, sin querer, en el supuesto l\u00edder de una revuelta, la m\u00e1quina dise\u00f1ada para que los obreros no pierdan tiempo a la hora de comer o Charlot patinando en unos grandes almacenes (escena que aparece, por cierto, en la aclamada \u201cJoker\u201d). Eso sin olvidar, claro, la escena final, una de las m\u00e1s hermosas de la historia del cine con Charlot y una bell\u00edsima Paulette Goddard alej\u00e1ndose de la mano por la larga carretera en pos de un futuro mejor. Todo un canto a la esperanza. Pues eso, bendito Charlot.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 1 de noviembre de 2019 Se ha convertido en una tradici\u00f3n. En el fin de fiesta m\u00e1s esperado cada a\u00f1o en la Seminci. 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