{"id":3083,"date":"2019-12-27T13:57:19","date_gmt":"2019-12-27T12:57:19","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3083"},"modified":"2019-12-27T13:57:19","modified_gmt":"2019-12-27T12:57:19","slug":"el-milagro-del-lando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2019\/12\/27\/el-milagro-del-lando\/","title":{"rendered":"EL MILAGRO DEL LAND\u00d3"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/remember-lando.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-3084\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/remember-lando-300x137.jpg\" alt=\"\" width=\"366\" height=\"167\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/remember-lando-300x137.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/remember-lando-768x351.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2019\/12\/remember-lando-1024x468.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 27 de diciembre de 2019<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #800080;\">Hay lugares que quedan marcados a sangre y fuego en la memoria de la ciudad. Uno de ellos es el m\u00edtico Land\u00f3, el distinguido y transgresor club de la calle Galatea que, a ojos de la \u00e9poca (en muchos casos adolescentes y tiernos), result\u00f3 deslumbrante, ic\u00f3nico, y rompedor, un m\u00e1gico Ed\u00e9n posiblemente surgido a gozo y fuego del Pa\u00eds de las Maravillas que contribuy\u00f3 a transformar una ciudad en blanco y negro en una ciudad en tecnicolor. Era la \u00e9poca de la Transici\u00f3n, de la movida madrile\u00f1a, del cambio sin vuelta atr\u00e1s. A muchos, adem\u00e1s, nos coincidi\u00f3 con nuestros mejores a\u00f1os, aquellos en los que \u00e9ramos j\u00f3venes, felices y despreocupados. El Land\u00f3 era un planeta distinto. Un templo de vanguardia donde todas las tribus (skins, rockers, mods, pijos, travestis\u2026) conviv\u00edan en armon\u00eda. Un m\u00e1gico enclave que se transformaba cada noche en una explosi\u00f3n de vitalidad, en una bocanada de aire fresco. Un santuario en el que, con la m\u00fasica como necesario y sustancial catalizador, saltaban por los aires todo tipo de convencionalismos y la sensaci\u00f3n de libertad y felicidad flotaba en el ambiente (eso es, al menos, lo que los feligreses de aquel templo sent\u00edan y siguen sintiendo un mill\u00f3n de a\u00f1os despu\u00e9s). All\u00ed, entre los platos y discos de \u00faltima hornada, el Viudo se encarg\u00f3, a su manera, de traer a Pucela la Movida, de descubrir nuevas m\u00fasicas, de llevar al Land\u00f3 a las mejores bandas. Y aunque al echar la vista atr\u00e1s la melancol\u00eda de los a\u00f1os transcurridos nos haga recordar todo con una perspectiva demasiado amable (es lo que tienen los chutes de nostalgia y la saudade on the rocks), ello no quita para que la \u00faltima cita del a\u00f1o no pueda ser otra que un fabuloso e inolvidable viaje en el tiempo. Queremos volver a vivir, aunque solo sea por una noche, el milagro del Land\u00f3. Transportarnos al pasado, reencontrarnos con la gente treinta o treinta y cinco a\u00f1os despu\u00e9s. Ver c\u00f3mo hemos cambiado. Compartir historias. Y, de paso, homenajear al Viudo, pero tambi\u00e9n al Pikota, el dandi punky que gestionaba las tardes del Land\u00f3, y por supuesto a la Ely, que era la alegr\u00eda del Land\u00f3, la fiesta, el baile, la sonrisa. La cita es este s\u00e1bado en el Asklepios. Ser\u00e1 la oportunidad de viajar en el tiempo, de que la pe\u00f1a vuelva a despedirse cantando juntos el \u201cWhat a wonderful world\u201d, tal y como suced\u00eda cuando el Land\u00f3 cerraba al amanecer con la canci\u00f3n de Louis Armstrong pinchada en vena. Pues eso, que est\u00e1 en nuestras manos volver a tener veinte a\u00f1os.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 27 de diciembre de 2019 Hay lugares que quedan marcados a sangre y fuego en la memoria de la ciudad. 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