{"id":3368,"date":"2021-06-23T11:44:54","date_gmt":"2021-06-23T10:44:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3368"},"modified":"2021-06-23T11:44:54","modified_gmt":"2021-06-23T10:44:54","slug":"arsenico-y-estilete","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2021\/06\/23\/arsenico-y-estilete\/","title":{"rendered":"ARS\u00c9NICO Y ESTILETE"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-3369\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete-300x219.jpg\" alt=\"\" width=\"468\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete-300x219.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete-768x561.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete-1024x748.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2021\/06\/arsenico-y-estilete.jpg 1493w\" sizes=\"(max-width: 468px) 100vw, 468px\" \/><\/a>Quinta y \u00faltima aparici\u00f3n del detective V\u00edctor Vital. Tras las cuatro primeras novelas protagonizadas por el detective parisino (la primera en 1944 dentro de la colecci\u00f3n Guante Blanco y las otras tres en 1945 dentro de la colecci\u00f3n La huella) hubo que esperar hasta el a\u00f1o 1952 para que Debrigode se decidiese a recuperar la figura de V\u00edctor Vital. Los tiempos estaban cambiando. Llegaba el formato del bolsilibro. Debrigode, que hab\u00eda firmado las cuatro anteriores novelas como P.V. Debrigode y P.V Debrigaw, utilizaba ahora el seud\u00f3nimo que le har\u00eda famoso dentro del campo de la novela polic\u00edaca: Peter Debry. Y lo har\u00eda en la colecci\u00f3n m\u00e1s famosa de la editorial Bruguera (Servicio Secreto), la que \u00e9l mismo hab\u00eda inaugurado en 1950 con la ya m\u00edtica \u201cLa brigada de los suicidas\u201d.<\/p>\n<p>\u201cArs\u00e9nico y estilete\u201d comienza de una forma muy original y algo desconcertante. Una escena en Ru\u00e1n, un pr\u00f3logo el\u00e9ctrico, cortante, con un di\u00e1logo entre dos personas de las que no sabemos nada. Aparentemente el autor nos describe c\u00f3mo un hombre seduce a una mujer y posteriormente la enga\u00f1a. No sabemos qui\u00e9nes son, pero esta escena ser\u00e1 fundamental en la resoluci\u00f3n de la novela cuando conozcamos la identidad de los dos amantes\u2026 Un pr\u00f3logo escrito, por cierto, con altas dosis de lirismo: \u201cR\u00faan, la arcaica ciudad francesa repleta de sabor medieval, estaba envuelta en brumas que tej\u00edan encajes a\u00e9reos en densos remolinos. Un cielo plomizo parec\u00eda desplomarse sobre las mohosas calles. La lluvia golpeaba mon\u00f3tona, como si, adormecida, se aburriera de repetir siempre el mismo destino. Las arcadas de los soportales proteg\u00edan del agua al estudiante que consultaba su reloj, mirando impaciente a lo lejos, donde una teor\u00eda de erguidos campanarios, rezumaban l\u00edquida melancol\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>En el primer cap\u00edtulo ya estamos en Par\u00eds, donde V\u00edctor Vital se mueve como pez en el agua. All\u00ed asistimos al asesinato de un apuesto joven. La muerte se produce en la celebraci\u00f3n de una fiesta de la alta sociedad donde se celebran los triunfos deportivos de varios equipos masculinos y femeninos. Pronto conocemos a los asistentes a la fiesta, en especial a los que rodeaban al finado: Adeline Duprez, las primas Margot Calvet y Louise Doriot, el comerciante murciano Manuel Ortu\u00f1o y sus dos hijas (Conchita y Julia), los apuestos y seductores Michel Aym\u00e9, Gaston Mornay y Jean Preval, Son los sospechosos que comienza a investigar V\u00edctor Vital. \u201cTodos los que instantes antes se sonre\u00edan amablemente, eran ahora recelosos personajes, porque alguien hab\u00eda citado a un invitado inesperado: Ars\u00e9nico\u201d. Efectivamente, el apuesto Paul Nuvion hab\u00eda sido asesinado tras ingerir durante la fiesta una dosis de ars\u00e9nico. Todo se enreda cuando aparece asesinado Jean Preval en otro cap\u00edtulo desconcertante y original, como el del pr\u00f3logo. En \u00e9l vemos c\u00f3mo Preval recibe la visita de dos mujeres. Vemos c\u00f3mo la segunda le mata. No vemos qui\u00e9nes son las dos mujeres\u2026<\/p>\n<p>V\u00edctor Vital nos ir\u00e1 ense\u00f1ando el camino. Por de pronto descubre que a Jean Preval le asesinaron con un estilete en forma de cortaplumas que, curiosamente, tienen todos los sospechosos. Al parecer todos ellos recibieron un paquete en su domicilio con un cortaplumas id\u00e9ntico\u2026 \u201cSiete estiletes, pero uno solo hiri\u00f3\u2026 Los siete ignoraban qui\u00e9n era el autor de los env\u00edos\u201d. El tema va aclar\u00e1ndose cuando Vital descubre que Preval se dedicaba a chantajear a mujeres a las que previamente hab\u00eda seducido. Sabemos ahora que una de ellas, Adeline Duprez, es la mujer que en el pr\u00f3logo hab\u00eda sido enga\u00f1ada en Ru\u00e1n por un tal Ernest Duc, curiosamente amigo \u00edntimo de Paul Nuvion. V\u00edctor Vital investiga qui\u00e9n pudo a\u00f1adir ars\u00e9nico a la copa de Nuvion y visita a Ernest Duc que, aunque no asisti\u00f3 a la fiesta, parece estar involucrado. Entre otras cosas, es el prometido de Louise Doriot\u2026 Paralelamente a todo ello, Conchita Ortu\u00f1o se suicida y confiesa que ella asesin\u00f3 a Preval cuando comenz\u00f3 a chantajearla. Queda saber qui\u00e9n envenen\u00f3 con ars\u00e9nico a Nuvion y los motivos. El show de V\u00edctor Vital est\u00e1 a punto de comenzar\u2026<\/p>\n<p>En \u201cArs\u00e9nico y estilete\u201d deslumbra Par\u00eds. Un muy bien descrito y muy reconocible escenario. El Par\u00eds de las librer\u00edas de viejo, de los puentes viejos, de los caf\u00e9s humeantes y de los oscuros burgueses que guardan turbios secretos. Aunque, por supuesto, por encima del protagonismo de Par\u00eds est\u00e1 la figura descollante y entra\u00f1able de V\u00edctor Vital. Se repiten, a modo de recordatorio, descripciones de anteriores novelas. \u201cEra un inteligente epic\u00fareo, que maduraba con gallarda prestancia. Veinte a\u00f1os de servicio en la polic\u00eda era quiz\u00e1s lo que le hac\u00eda mantenerse en una recalcitrante solter\u00eda. No ten\u00eda la agudeza deductiva y milagrosa de un Sherlock Holmes, ni pose\u00eda la extensa cultura y meticulosidad de un Philo Vance. Carec\u00eda tambi\u00e9n de la sagacidad repleta de untuosos refranes de un Charlie Chan, pero hab\u00eda resuelto todos los casos m\u00e1s dif\u00edciles que le hab\u00edan encomendado en la Brigada Criminal. Era un ser humano normal y corriente\u201d. Recordamos su alta estatura, el corte serio de su ropa, el cabello gris\u00e1ceo, sus ojos grises, bondadosos y amables, la montura de oro de sus gafas y la mesura de sus ademanes. Todos ellos rasgos m\u00e1s apropiados para un catedr\u00e1tico que para el que era un c\u00e9lebre descifrador de enigmas sangrientos. V\u00edctor Vital segu\u00eda durmiendo apaciblemente, como hombre de vida tranquila cuyo evangelio era: \u201cTrata lo mejor que puedas a tu cuerpo y tu esp\u00edritu\u201d. Eso s\u00ed, algunos de sus compa\u00f1eros segu\u00edan reproch\u00e1ndole su afabilidad y la sensaci\u00f3n de calma y confianza que infund\u00eda en los presuntos culpables. A estas alturas ya todos sabemos que \u00e9se es uno de los resortes que maneja el detective parisino. V\u00edctor Vital siempre prefiere operar sobre la base s\u00f3lida del abandono confiado, a trabajar sobre el enga\u00f1ador ambiente de la angustia. Y \u201cArs\u00e9nico y estilete\u201d no es una excepci\u00f3n en su modus operandi. Por cierto, en esta novela desliza Debrigode leves apuntes humor\u00edsticos. Por ejemplo, cuando tras analizar el cad\u00e1ver de Preval y descubrir que hab\u00eda sido asesinado con un estilete, llega a casa y Nicole le deja encima de la mesa una fuente de esp\u00e1rragos. Vital la rechaza con repulsi\u00f3n: \u201cNo puedo con ellos, Nico\u2026 Se me antojan estiletes\u201d.<\/p>\n<p>En fin, otra obra maestra m\u00e1s de Debrigode. Siguiendo los modelos narrativos de Agatha Christie y mezcl\u00e1ndolos con los de Simenon, se empiezan a adivinar ya en algunos detalles el magisterio que sobre Debrigode ejercieron los grandes maestros de la novela negra americana.<\/p>\n<p>Ars\u00e9nico y estilete, Servicio secreto, n\u00ba 117, Bruguera, 1952.<\/p>\n<p>Como siempre, agradecer a la Asociaci\u00f3n Cultural Hispanoamericana Amigos del Bolsilibro el haber publicado las cinco novelas protagonizadas por V\u00edctor Vital en un libro del que ya se puede decir que tiene todos los boletos para erigirse en el mejor de todos los publicados durante este a\u00f1o 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quinta y \u00faltima aparici\u00f3n del detective V\u00edctor Vital. 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