{"id":3798,"date":"2023-12-09T18:42:28","date_gmt":"2023-12-09T17:42:28","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3798"},"modified":"2023-12-09T18:42:28","modified_gmt":"2023-12-09T17:42:28","slug":"una-muchachita-de-valladolid","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2023\/12\/09\/una-muchachita-de-valladolid\/","title":{"rendered":"UNA MUCHACHITA DE VALLADOLID"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3799\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid-293x300.jpg\" alt=\"\" width=\"293\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid-293x300.jpg 293w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid-768x787.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid-999x1024.jpg 999w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2023\/12\/una-muchachita-de-valladolid.jpg 1051w\" sizes=\"(max-width: 293px) 100vw, 293px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 9 de diciembre de 2023<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #390d7a;\">Era abril de 1984 y media Espa\u00f1a estaba tras el televisor viendo el octavo cap\u00edtulo de <em>Teresa de Jes\u00fas<\/em>. \u00daltimo episodio de la serie en el que la protagonista, una prodigiosa Concha Velasco, f\u00edsicamente agotada y demacrada, terminaba muriendo en brazos de la Hermana Ana de San Bartolom\u00e9. Al d\u00eda siguiente de la muerte de la monja carmelita que hab\u00eda conmocionado a todo el pa\u00eds, la actriz vallisoletana aparec\u00eda en la misma cadena ense\u00f1ando pierna y cantando \u201cyo soy el \u00e1guila de fuego\u201d. Concha Velasco hab\u00eda expresado el deseo de no querer ser Chanquete, de no encasillarse en un papel, de que la gente no la recordara \u00fanicamente como Teresa de Jes\u00fas. La Velasco era una bestia de la escena y la mujer m\u00e1s camale\u00f3nica del universo, as\u00ed que empez\u00f3 a hacer revistas de televisi\u00f3n. Como quien no quiere la cosa, pas\u00f3 de la santidad al vodevil, y de all\u00ed a un programa en directo en el Florida Park donde hizo de todo, incluido el d\u00fao de los gatos con Montserrat Caball\u00e9. As\u00ed era Concha Velasco, que antes hab\u00eda sido Conchita Velasco, la chica yey\u00e9. La misma que nos ha dejado hu\u00e9rfanos, la reina de las tablas, de la pantalla grande, de los plat\u00f3s de televisi\u00f3n, la reina absoluta, una artista total que atraves\u00f3 con su arte toda la historia contempor\u00e1nea de Espa\u00f1a. Bailarina, cantante, actriz, productora, presentadora, mujer comprometida, guerrera y, por encima de todo (as\u00ed lo atestiguan los que la conocieron), mujer buena, trabajadora y generosa. Una mujer \u00fanica que siempre ejerci\u00f3 con orgullo como vallisoletana. Por eso su ciudad se lanz\u00f3 a la calle para despedir a la ni\u00f1a de la calle Recondo y brotaron milagrosamente rosas en torno a la placa que lleva su nombre en el Teatro Calder\u00f3n, con el &#8220;\u00a1Mam\u00e1, quiero ser artista!&#8221; que tan famosa la hizo. Porque nadie en el mundo se ha reinventado tanto como ella. Todos recordaremos siempre c\u00f3mo la Conchita Velasco ingenua, yey\u00e9 y simp\u00e1tica se transformaba en los a\u00f1os 70 en Concha Velasco, protagonizando obras arriesgadas en las que puso cuerpo y tripas, mostrando su vena m\u00e1s comprometida. Entre otras cosas ella lider\u00f3, junto a Juan Diego, las huelgas en el teatro para mejorar las condiciones laborales de los artistas, algo que le supuso muchas cr\u00edticas, insultos y vetos. Ahora la muchachita de Valladolid, hecha del material de las estrellas, se ha ido para siempre y con ella infinidad de vidas. Se ha muerto La Velasco, pero nos quedan, est\u00e1n con nosotros para toda la eternidad, la Paloma de <em>Las Chicas de la Cruz Roja<\/em>, la Katy de <em>Historias de la Televisi\u00f3n<\/em>, la Mapi de <em>Yo soy fulana de tal<\/em> (su primer desnudo), la Rosal\u00eda de <em>Tormento<\/em> (con aquella escena final en la estaci\u00f3n y su \u201cputa, puta, puta\u201d), la Paca de <em>Pim, pam, pum, \u00a1fuego!<\/em>, la Purita de <em>La Colmena<\/em>, la Concha de <em>Yo me bajo en la pr\u00f3xima, \u00bfy usted?,<\/em> la Palmira de <em>M\u00e1s all\u00e1 del jard\u00edn<\/em>, la sensual Trini de <em>Par\u00eds Tombuct\u00fa<\/em>, con menci\u00f3n especial para la Pilar Esmeralda de <em>La hora bruja<\/em>, preciosidad de pel\u00edcula, una especie de <em>Cinema Paradiso<\/em> avant la lettre, que le vali\u00f3 a Concha Velasco la Espiga de Oro en la Seminci de 1985. Est\u00e1n tambi\u00e9n las grandes damas de teatro que interpret\u00f3: Madame Rose, la Reina Juana, Serafina della Rose o H\u00e9cuba (la Velasco sublime con 74 a\u00f1os incendiando M\u00e9rida y estremeciendo al mism\u00edsimo Eur\u00edpides), sin olvidar sus papeles de mujer fuerte, de raza, de armas tomar en series de TV como la \u00c1ngela de <em>Gran Hotel<\/em> o la Carmen Orozco de <em>Herederos<\/em>. \u201cPrimero, vivir apasionadamente y despu\u00e9s morir con belleza\u201d, dijo en <em>La dama del alba<\/em>. Y en <em>Teresa de Jes\u00fas<\/em> aquello de \u201cYo no quiero conversaci\u00f3n con hombres sino con \u00e1ngeles\u201d. En eso anda ahora La Velasco.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 9 de diciembre de 2023 Era abril de 1984 y media Espa\u00f1a estaba tras el televisor viendo el octavo cap\u00edtulo de Teresa de Jes\u00fas. \u00daltimo episodio de la serie en el que la protagonista, una prodigiosa Concha Velasco, f\u00edsicamente agotada y demacrada, terminaba muriendo en brazos de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3798"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3798"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3798\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3800,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3798\/revisions\/3800"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3798"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}