{"id":3903,"date":"2024-06-22T10:03:25","date_gmt":"2024-06-22T09:03:25","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3903"},"modified":"2024-06-22T10:03:25","modified_gmt":"2024-06-22T09:03:25","slug":"grito-hacia-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2024\/06\/22\/grito-hacia-roma\/","title":{"rendered":"GRITO HACIA ROMA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3904\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma-300x242.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma-300x242.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma-768x620.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma-1024x826.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/06\/gritohaciaroma.jpg 1081w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 22 de junio de 2024<\/p>\n<p>Federico Garc\u00eda Lorca desembarc\u00f3 en Nueva York en 1929. Aquel fat\u00eddico a\u00f1o hab\u00eda comenzado con los pactos de Letr\u00e1n entre el Vaticano y Mussolini. Conforme a ellos, y como pago por el reconocimiento del Estado Vaticano, el dictador italiano solicit\u00f3 a los cat\u00f3licos que apoyaran el fascismo y el mismo P\u00edo XI bendijo los ca\u00f1ones italianos que partieron para la guerra contra Abisinia. No contento con ello, el papa lleg\u00f3 a felicitar al mariscal Rodolfo Graziani (conocido como el Carnicero de Etiop\u00eda) por sus triunfos en el campo de batalla. Poco despu\u00e9s, Pio XI, al que el cardenal Faulhaber bautiz\u00f3 como \u201cel mejor amigo de los nazis\u201d, acabar\u00eda firmando un concordato con la Alemania de Hitler. Todo aquello le revolv\u00eda las tripas a Lorca. Reci\u00e9n llegado a Nueva York, y con el choque que le produjo la Gran Manzana, ciudad del capitalismo por excelencia, espejo de un mundo vendido al dinero, al poder militar y a la ambici\u00f3n de buitres y tiburones, Federico acab\u00f3 por escribir el poemario m\u00e1s memorable de todo el siglo XX. En \u201cPoeta en Nueva York\u201d Lorca despliega todo un grito de horror y de denuncia contra el capitalismo, la industrializaci\u00f3n, la sociedad moderna, la injusticia, la alineaci\u00f3n del ser humano y la discriminaci\u00f3n sexual y racial. Entre esos gritos de horror destaca sobremanera uno de los poemas, \u201cGrito hacia Roma\u201d, escrito precisamente a ra\u00edz de los pactos de Letr\u00e1n en los que el papa daba carta blanca al fascismo. Este grito, convertido en el m\u00e1s significativo de la poes\u00eda espa\u00f1ola, lo lanz\u00f3 Federico desde la torre del Chrysler Building, el rascacielos m\u00e1s alto de Nueva York en aquel momento, verdadero s\u00edmbolo del capitalismo, de la opresi\u00f3n del hombre, aut\u00e9ntica torre del horror donde luchan las sierpes del hambre, y que acaba convirti\u00e9ndose en la serpiente b\u00edblica que conducir\u00e1 a la humanidad a la perdici\u00f3n. Desde all\u00ed, desde lo m\u00e1s alto, Lorca maldice al papa de Roma por haberse vendido al dinero, a las armas, a los mundos enemigos, a los amores cubiertos de gusanos, a la almendra de fuego, a los peces de ars\u00e9nico como tiburones. Federico grita y reclama amor, el amor que ya no existe en un hombre vestido de blanco que ha dejado de repartir el pan y el vino, en alguien que ya solo da la sangre del cordero al pico idiota del fais\u00e1n. El mundo convertido en una reuni\u00f3n de cloacas donde gritan las oscuras ninfas del c\u00f3lera, en un triste mar que mece los cad\u00e1veres de las gaviotas, en un lugar oscuro donde un mill\u00f3n de herreros forjan cadenas para los ni\u00f1os que van a venir, donde un mill\u00f3n de carpinteros hacen ata\u00fades sin cruz, donde un gent\u00edo de lamentos se abren las ropas en espera de la bala. Ya s\u00f3lo queda gritar frente a las c\u00fapulas hasta que las ciudades tiemblen como ni\u00f1as, gritar para disolver sus anillos y sus tel\u00e9fonos de diamante y que nos devuelvan el pan nuestro de cada d\u00eda. Uno sospecha que, con los \u00faltimos resultados de las elecciones europeas, Lorca lanzar\u00eda un grito parecido. Los partidos de extrema derecha se han convertido en la fuerza m\u00e1s votada, con algo m\u00e1s del 20% de los votos por delante de los socialdem\u00f3cratas. Ya son la primera fuerza en Italia, Francia, Hungr\u00eda, B\u00e9lgica, Austria y Polonia, y la segunda en Alemania y Pa\u00edses Bajos. Los medios de comunicaci\u00f3n les blanquean y hablan incluso de una extrema derecha buena y una extrema derecha mala mientras ellos con una propaganda gigantesca y millonaria, con cuentas bots y financiando bulos, asaltan los palacios de invierno. Federico ya se\u00f1al\u00f3 que con el fascismo no se puede pactar. Nos indic\u00f3 que el monstruo que se estaba engordando acabar\u00eda por comerse al mundo entero. Y eso fue lo que pas\u00f3. Con toda seguridad y despu\u00e9s de ver que tantos millones de europeos han votado a unos partidos populistas, hom\u00f3fobos, racistas, negacionistas, propagadores de bulos y de odio, Federico se volver\u00eda corriendo a su tumba. Si la pudiera encontrar, claro.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 22 de junio de 2024 Federico Garc\u00eda Lorca desembarc\u00f3 en Nueva York en 1929. Aquel fat\u00eddico a\u00f1o hab\u00eda comenzado con los pactos de Letr\u00e1n entre el Vaticano y Mussolini. 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