{"id":391,"date":"2008-07-03T13:12:31","date_gmt":"2008-07-03T13:12:31","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=391"},"modified":"2008-07-03T13:12:31","modified_gmt":"2008-07-03T13:12:31","slug":"nada-perder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2008\/07\/03\/nada-perder\/","title":{"rendered":"NADA QUE PERDER"},"content":{"rendered":"<p><IMG class=imgizqda id=img_0 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\"><\/p>\n<p>Publicado en El Norte de Castilla el 3 de julio de 2008.<\/p>\n<p> <DIV class=p id=story-texto> <DIV class=p>Ya sab\u00edamos que miles de personas arriesgan su vida cada a\u00f1o por cruzar el Golfo de Ad\u00e9n y llegar a Yemen, que la traves\u00eda era terror\u00edfica y que tendr\u00edamos que ponernos en manos de traficantes violentos y desalmados. Lo sab\u00edamos pero no pod\u00edamos hacer otra cosa. Me llamo Kenenisa y he estado en el infierno. Con Birtukan y con nuestro beb\u00e9 de seis meses decidimos huir del miedo y del hambre: so\u00f1\u00e1bamos con llegar a Arabia Saudita y encontrar trabajo. El d\u00eda antes de partir, mi hermana peque\u00f1a se uni\u00f3 a nosotros. Un mes antes hab\u00eda sido asaltada por hombres armados que la pararon en la calle y la forzaron. Su marido se enter\u00f3 de la violaci\u00f3n y se divorci\u00f3 de ella. No pod\u00eda quedarse all\u00ed&#8230; En Bossaso, puerto somal\u00ed de embarque hacia Yemen, nos encontramos con muchos miles en nuestra misma situaci\u00f3n. Dormimos en la zona portuaria, sobre cartones, sin letrinas ni sitio para lavarnos. S\u00f3lo esper\u00e1bamos la llegada de alguien que nos acercase a los estados ricos del Golfo. Todos nuestros ahorros fueron a parar a la bolsa de cuero de aquel hombre. \u00c9ramos m\u00e1s de cien personas aunque en aquella barca no cab\u00edan ni treinta. Nos esperaba una traves\u00eda de cincuenta horas bajo un sol de justicia, sentados, sin movernos. A los hombres et\u00edopes nos metieron en la bodega, un sitio estrecho, diminuto, sin ventilaci\u00f3n. Pasamos m\u00e1s de dos d\u00edas sin comer ni beber, con un calor abrasador, casi asfixiados, sentados sobre agua de mar, orina, excrementos y v\u00f3mitos. Algunos intentaron salir de la bodega y fueron golpeados con las culatas de los rifles por los traficantes. Intent\u00e9 no moverme en toda la traves\u00eda y no par\u00e9 de rezar para que Birtukan no tuviese problemas. Desde abajo, aplastado por mis compa\u00f1eros, vi cosas que nunca olvidar\u00e9. Vi a dos personas que enloquecieron y empezaron a morder a los dem\u00e1s. Vi c\u00f3mo las apalearon y las lanzaron por la borda. Vi c\u00f3mo tiraron a algunos beb\u00e9s al mar simplemente porque lloraban, vi lanzarse a algunas madres tras ellos, les vi perderse a todos en el inmenso oc\u00e9ano. Vi c\u00f3mo apu\u00f1alaron a un hombre situado a mi espalda s\u00f3lo por sacar la cabeza para respirar: de hecho estuvo muerto a mi lado la mitad de la traves\u00eda. Cerca de Yemen, lejos a\u00fan de la costa, pararon la barca y nos dijeron que nos tir\u00e1ramos al agua para evitar a los guardacostas. La gente empez\u00f3 a gritar: estaba muy oscuro, hac\u00eda mucho fr\u00edo y el agua era demasiado profunda. Adem\u00e1s, muchos no sab\u00edan nadar. A\u00fan as\u00ed nos lanzaron al mar a todos. Mi hermana intent\u00f3 agarrarse a la barca pero acuchillaron sus manos para que se soltase. A Birtukan la vi saltar tras nuestro beb\u00e9 que hab\u00eda sido arrojado al negro mar. Intent\u00e9 salvarlas&#8230;. Lo siguiente que recuerdo es que me despert\u00e9 en una playa llena de cad\u00e1veres. No tard\u00e9 en encontrarlos: Birtukan y el beb\u00e9 estaban muertos. Se escucharon gritos. El ej\u00e9rcito yemen\u00ed se acercaba. Los et\u00edopes ser\u00edamos detenidos, llevados al campo de refugiados de Kharaz y, finalmente, deportados. Mir\u00e9 a Birtukan y al beb\u00e9 por \u00faltima vez y ech\u00e9 a correr hacia el horizonte, probablemente hacia la muerte, hacia el sol anaranjado que tanto me recordaba a ella, mi querida, hermosa, mi vida, mi esposa (su nombre en amharic significa precisamente naranja). Ya no ten\u00eda nada que perder. <\/DIV><\/DIV><!-- fin-art--><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 3 de julio de 2008. Ya sab\u00edamos que miles de personas arriesgan su vida cada a\u00f1o por cruzar el Golfo de Ad\u00e9n y llegar a Yemen, que la traves\u00eda era terror\u00edfica y que tendr\u00edamos que ponernos en manos de traficantes violentos y desalmados. 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