{"id":3912,"date":"2024-07-06T11:40:15","date_gmt":"2024-07-06T10:40:15","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3912"},"modified":"2024-07-06T11:40:15","modified_gmt":"2024-07-06T10:40:15","slug":"los-reyes-del-mambo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2024\/07\/06\/los-reyes-del-mambo\/","title":{"rendered":"LOS REYES DEL MAMBO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/Mor\u00e9-40.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3913\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/Mor\u00e9-40-240x300.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/Mor\u00e9-40-240x300.jpg 240w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/Mor\u00e9-40.jpg 512w\" sizes=\"(max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 6 de julio de 2024<\/p>\n<p><span style=\"color: #ff00ff;\">Hubo un d\u00eda en que fuimos los reyes del mambo. Un d\u00eda en el que salieron de fiesta los dioses y el arco iris. Un d\u00eda en el que descubrimos el verdadero antifaz de la inmortalidad. Un d\u00eda, s\u00f3lo un d\u00eda, en el que nos sentamos en el trono de los elegidos. Uno lo recuerda con una sonrisa en la boca y con la insultante alegr\u00eda de los a\u00f1os j\u00f3venes. En la calle Divina Pastora estaba la cafeter\u00eda Dakota. All\u00ed hab\u00eda quedado con mis padres. Les hab\u00eda pedido que me dejaran el coche porque quer\u00eda llevar a la ni\u00f1a de mis ojos a ver el partido del siglo. Jugaba el Valladolid la final de la Copa de la Liga contra el Atl\u00e9tico de Madrid y uno sospechaba que aquella podr\u00eda ser una noche inolvidable. Recuerdo la escena sucedida el 30 de junio de 1984 como si hubiese tenido lugar ayer mismo. Di un beso a mi madre (que por entonces ya andaba con problemas de salud), cog\u00ed las llaves del viejo R-12 ranchera y me march\u00e9 de la mano de la ni\u00f1a de mis ojos. Ya dentro del coche vimos a mis padres dirigirse a la parada del autob\u00fas situada en la Plaza Madrid mientras nosotros nos encamin\u00e1bamos al Nuevo Estadio Jos\u00e9 Zorrilla envueltos en enredadora euforia y optimista cascabeleo. Cuando llegamos al estadio, aquello era una olla a presi\u00f3n. La gente estaba expectante y la ni\u00f1a de mis ojos alucinada con aquel espect\u00e1culo al que asist\u00eda por primera vez. La ocasi\u00f3n se presentaba propicia. En el partido de ida disputado en el campo del Atleti el resultado hab\u00eda sido de empate a cero. El Pucela llegaba a la final en gran forma y con la moral por las nubes. Tras un muy buen final de Liga hab\u00eda ido dejando en la cuneta a todos sus rivales en aquella nueva competici\u00f3n, eliminando al Zaragoza, al Sevilla y al Betis. El Atleti, tras deshacerse del Real Madrid y del Barcelona, part\u00eda como favorito, pero tras el buen resultado del partido de ida las espadas estaban en todo lo alto. En la ciudad se respiraba una desbordante ilusi\u00f3n por poder jugar en Europa (uno de los grandes alicientes, adem\u00e1s de llevarse el ansiado trofeo, era el conseguir una plaza para disputar la Copa de la UEFA). Cuando saltaron los jugadores, el estadio casi se vino abajo. Los once gladiadores que iban a disputar aquella batalla de los mil demonios sab\u00edan que pod\u00edan entrar en la historia de nuestro club. All\u00ed estaban el m\u00edtico Fenoy (mi loco preferido de los locos habidos y por haber), Aracil, Garc\u00eda Navajas, Gail, Richard, L\u00f3pez, Jorge, un jovenc\u00edsimo Eusebio, el gran capit\u00e1n Pepe Mor\u00e9 y en la punta de lanza dos delanteros de leyenda, el Polilla Da Silva, reci\u00e9n proclamado Pichichi de la Liga, y el Pato Y\u00e1\u00f1ez, uno de los mejores extremos del mundo. Una alineaci\u00f3n que aquella noche nos aprendimos de memoria. En un ambiente insuperable, llegamos al final del partido con empate a cero. Nos \u00edbamos a la pr\u00f3rroga y all\u00ed lleg\u00f3 el \u00e9xtasis. Una jugada electrizante de Pato Y\u00e1\u00f1ez supuso el primer gol, antes de los tantos de Fortes y Minguela, que hab\u00edan entrado de refresco. Despu\u00e9s del pitido final, s\u00f3lo recuerdo abrazos, locura, el Zorrilla transformado en un cuento de hadas, la sangre blanquivioleta rociando la noche, un aquelarre de bufandas pucelanas y un concierto de bocinas ara\u00f1ando la ciudad mientras baj\u00e1bamos la cuesta del estadio. Una pasi\u00f3n, en fin, que dif\u00edcilmente podr\u00e1n comprender los que no estuvieron all\u00ed. Una pasi\u00f3n es una pasi\u00f3n. Lo dec\u00edan en \u201cEl secreto de sus ojos\u201d: un hombre puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religi\u00f3n, de dios, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasi\u00f3n. La \u00fanica pasi\u00f3n irrenunciable es la del equipo de tu infancia. \u201cMiro la foto con la Copa y me alegra la vida\u201d, dec\u00eda el otro d\u00eda Mor\u00e9. Eso nos pasa a muchos. Por cierto, ya sabemos que los reyes del mambo tocan canciones de amor, as\u00ed que no est\u00e1 de m\u00e1s a\u00f1adir que aquella ni\u00f1a de mis ojos sigue viniendo conmigo al Zorrilla cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 6 de julio de 2024 Hubo un d\u00eda en que fuimos los reyes del mambo. Un d\u00eda en el que salieron de fiesta los dioses y el arco iris. Un d\u00eda en el que descubrimos el verdadero antifaz de la inmortalidad. Un d\u00eda, s\u00f3lo un d\u00eda, en el [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[112],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3912"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3912"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3912\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3914,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3912\/revisions\/3914"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3912"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3912"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3912"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}