{"id":3923,"date":"2024-07-27T17:39:59","date_gmt":"2024-07-27T16:39:59","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3923"},"modified":"2024-07-27T17:47:26","modified_gmt":"2024-07-27T16:47:26","slug":"esperame-en-siberia-vida-mia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2024\/07\/27\/esperame-en-siberia-vida-mia\/","title":{"rendered":"\u00a1ESP\u00c9RAME EN SIBERIA, VIDA M\u00cdA!"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3924\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame-183x300.jpg\" alt=\"\" width=\"236\" height=\"387\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame-183x300.jpg 183w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame-768x1258.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame-625x1024.jpg 625w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/07\/esperame.jpg 916w\" sizes=\"(max-width: 236px) 100vw, 236px\" \/><\/a>Continuamos con el efervescente plan de este verano: leer las cuatro novelas de Jardiel Poncela. Siguiente parada: \u201c\u00a1Esp\u00e9rame en Siberia, vida m\u00eda!\u201d.<\/p>\n<p>Mario Esfarcies, \u201cun hombre rico, joven, guapo, hu\u00e9rfano, soltero, alegre, inteligente, apasionado y moreno\u201d es diagnosticado con una enfermedad mortal. Decide suicidarse y hacer testamento en favor de su mejor amigo. Como no tiene valor para quitarse la vida se pone en contacto con la Uni\u00f3n General de Asesinos sin Trabajo solicitando los servicios del Poresosmundos, uno de los asesinos del peculiar sindicato (descacharrantes, por cierto, sus tarifas vigentes). Para m\u00e1s inri, el amigo, futuro heredero, aumenta la prima del asesino para que acelere el &#8220;tr\u00e1mite&#8221;. Sin embargo, a \u00faltima hora, Mario se arrepiente y decide que no quiere morir as\u00ed que decide huir por toda Europa (aventuras en el Mediterr\u00e1neo, en C\u00f3rcega, en Par\u00eds, en el \u201cSimpl\u00f3n-Express\u201d, en el Piamonte, en Berl\u00edn\u2026) con destino a Siberia, donde se ha citado con su amada Palmira Suaretti, \u201cuna mujer distinguida; es decir, una de esas mujeres que uno distingue de tarde en tarde\u201d).<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Qu\u00e9 bonito correr el mundo perseguido a diario por un asesino implacable! \u00a1Y estar citado en Siberia con una vedette de la gran revista en cuyos brazos descansar! S\u00f3lo con situaciones as\u00ed de interesantes se comprende la vida\u201d.<\/p>\n<p>\u201c!Esp\u00e9rame en Siberia, vida m\u00eda!\u201d; una historia de amor, de \u201casesinatos barat\u00edsimos\u201d, de persecuciones trepidantes, viajes desesperados, de situaciones absurdas, de di\u00e1logos hilarantes, frases cortantes, ingeniosos juegos de palabras,un uso inteligente tanto del argot de los bajos fondos como del de las clases altas, un humor a veces loco, a veces fin\u00edsimo, una disparatada historia de amor y muerte, con aparici\u00f3n continua de personajes estramb\u00f3ticos, incluido un oso parlante y bien educado llamado Mussolini. Extraordinario.<\/p>\n<p>En la obra de Jardiel, flordelisadas de humor, amor y aventuras, subyace siempre un trasfondo filos\u00f3fico, una visi\u00f3n pesimista del mundo y de las relaciones amorosas, una inevitable desilusi\u00f3n ante una vida que termina, como en el caso que nos ocupa, con un final inesperadamente tr\u00e1gico y absurdo: \u201cLos deseos, los sue\u00f1os, las citas en Siberia, todo lo ideal, todo lo sonrosado, todo lo noble, lo hermoso, lo feliz, lo envidiable de la vida\u2026 Todo esto se esfumaba igual que las neblinas del alma\u201d. La insoportable levedad de ser, o sea.<\/p>\n<p>No me olvido, por supuesto de todos esos elementos tan vanguardistas que no son propios de las novelas convencionales, los juegos tipogr\u00e1ficos, los juegos metaliterarios o las alusiones al lector, unidas tambi\u00e9n las diversas divagaciones sobre situaciones y personajes (a destacar las interesant\u00edsimas y brillant\u00edsimas reflexiones alrededor de las distintas formas de reaccionar ante el cl\u00edmax sexual por parte de las mujeres, algo que no debi\u00f3 gustar mucho a la censura franquista y de ah\u00ed los problemas que sus novelas tuvieron con ella):<\/p>\n<p>\u201cDe sobra comprendo que dar estos datos es de una pedanter\u00eda inconmensurable, aun cuando saberlos est\u00e1 al alcance de todo el mundo, pero si no recurro con cierta frecuencia a la pedanter\u00eda, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e9 aspirar nunca a que se me considere incluido en el grupo de los escritores importantes?<\/p>\n<p>\u201cPrimero, vivir; despu\u00e9s, filosofar\u201d, m\u00e1xima latina que he metido aqu\u00ed con calzador para elevar el tono del libro. Una cita en lat\u00edn, de vez en cuando, da un aire sensato y ayuda a hacer la digesti\u00f3n de las glucosas\u201d.<\/p>\n<p>Para finalizar dejo tres fragmentos escogidos al azar suficientes para hacernos eco de la genialidad de Jardiel Poncela:<\/p>\n<p>\u201cUn hombre que se enamora es siempre un imb\u00e9cil elevado al cubo. Cuando se trata de un individuo genial, ese individuo escribe La Divina Comedia (caso Dante Alighieri) y le amarga la vida para siempre a la Humanidad. Y, por el contrario, cuando se trata de un hombre vulgar, ese hombre hace oposiciones a Hacienda, se casa en la Parroquia (caso Juan S\u00e1nchez) y se amarga la vida para siempre a s\u00ed mismo.\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl se\u00f1or Vicente era un individuo que se parec\u00eda a un hombre todo lo que un buque pirata puede parecerse a un biso\u00f1\u00e9\u2026ten\u00eda dos cosas profundas: la voz y el entusiasmo por Pi y Margall, a quien consideraba como el mejor boxeador del siglo XIX\u201d<\/p>\n<p>\u201cEl se\u00f1or Cienfuegos hab\u00eda recorrido todo el planeta, como las hojas de afeitar Gillette, y contaba aventuras estupendas acaecidas en sus viajes; en cierta ocasi\u00f3n, tuvo que cruzar agarrado a un tonel el mar de Azof desde la desembocadura del Don hasta Crimea; a\u00f1os m\u00e1s tarde fue a la pata coja desde Vernerk Pan a la Ciudad del Cabo (725 km) y todav\u00eda alcanz\u00f3 a un cami\u00f3n de seis ruedas que iba delante; otra vez se defendi\u00f3 \u00e9l solo y sin m\u00e1s armas que un afila-l\u00e1pices de veintiocho bandidos hidr\u00f3fobos de los suburbios de Filip\u00f3polis, en la Rumelia oriental; y all\u00e1, en el norte, en el brumoso Helsingfors, le hab\u00eda sucedido lo que a ning\u00fan viajero antiguo ni moderno le sucediera jam\u00e1s: y fue que a fin de semana el due\u00f1o del Hotel se olvid\u00f3 de pasarle la cuenta.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Continuamos con el efervescente plan de este verano: leer las cuatro novelas de Jardiel Poncela. 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