{"id":3991,"date":"2024-11-23T20:51:16","date_gmt":"2024-11-23T19:51:16","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=3991"},"modified":"2024-11-23T20:51:16","modified_gmt":"2024-11-23T19:51:16","slug":"cae-la-nieve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2024\/11\/23\/cae-la-nieve\/","title":{"rendered":"CAE LA NIEVE"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-3992\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado-300x298.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"298\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado-300x298.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado-1024x1018.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado-150x150.jpg 150w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado-768x763.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2024\/11\/la-habitacion-de-al-lado.jpg 1362w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 23 de noviembre de 2024<\/p>\n<p><span style=\"color: #800080;\">Una de las cosas que no deja de confundirnos y tambi\u00e9n avergonzarnos es el tremendo grado de exigencia que a veces tenemos con los nuestros. Dicen que la envidia es el deporte nacional. No consta que sea la envidia (\u00fanicamente) el detonador principal en ciertos comportamientos. Por poner un ejemplo, llama la atenci\u00f3n que los \u00fanicos que han elevado cr\u00edticas amargas y han montado poco menos que una revoluci\u00f3n cuando han concedido el Bal\u00f3n de Oro a un futbolista espa\u00f1ol (algo hist\u00f3rico que no suced\u00eda desde el a\u00f1o 1960 con Luis Su\u00e1rez) hayan llegado desde Espa\u00f1a precisamente. Es el mayor robo de la historia, proclaman indignados los madridistas haciendo un desprecio de proporciones c\u00f3smicas a Rodri. Cambiando de tercio, a P\u00e9rez Gald\u00f3s le sucedi\u00f3 algo parecido. En 1912 presentaron su candidatura al Nobel, pero cuando la prensa espa\u00f1ola conservadora se enter\u00f3, comenz\u00f3 una campa\u00f1a de desprestigio con virulentos ataques. En Estocolmo se recibieron cientos de cartas y telegramas y la academia sueca, perpleja ante el odio cainita de dichas misivas, decidi\u00f3 no concederle el Nobel. En todo ello pensaba mientras ve\u00eda \u201cLa habitaci\u00f3n de al lado\u201d, la \u00faltima pel\u00edcula de Almod\u00f3var, estrenada en el festival de Venecia donde triunf\u00f3 a lo grande, con sus 17 minutos de aplausos y la concesi\u00f3n del Le\u00f3n de Oro. Desde hace tiempo, Almod\u00f3var es un referente cinematogr\u00e1fico a nivel mundial. Todos los grandes directores se rinden ante \u00e9l (genios como Woody Allen le admiran y un tal Tarantino ha comentado numerosas veces que el ejemplo de lo que \u00e9l quer\u00eda hacer en el cine era \u201cMatador\u201d), todos los grandes actores y actrices quieren trabajar con \u00e9l, la cr\u00edtica le adora, el p\u00fablico le adora. Todo eso fuera de Espa\u00f1a, claro. Aqu\u00ed bien es sabido que se ha convertido en el enemigo p\u00fablico n\u00famero 1. No le perdonan su \u00e9xito, no le perdonan el llevar la marca Espa\u00f1a por el mundo, no le perdonan que sea un titiritero, un \u201csubvencionado del cine\u201d como proclama el facher\u00edo, no le perdonan, sobre todo, que sea libre para cantarles las cuarenta (\u201cMi pel\u00edcula es la respuesta a los discursos de odio que o\u00edmos a diario en Espa\u00f1a\u201d, es el resumen que hace de su \u00faltimo film). Llama la atenci\u00f3n que sigan viendo en el director manchego a alguien que s\u00f3lo saca transexuales, prostitutas y yonquis lo que indica que hace siglos que no ven pel\u00edculas suyas. Tras un comienzo fulgurante en el mundo del cine, con obras alocadas y frescas, irreverentes y provocadoras, ha ido puliendo su cine y a partir de \u201cTodo sobre mi madre\u201d, \u00d3scar a la mejor pel\u00edcula extranjera, encontr\u00f3 su verdadero camino, el del melodrama cl\u00e1sico, con decorados fastuosos y coloristas, y di\u00e1logos tan chispeantes como profundos. Desde entonces, todo lo que ha hecho, con la excepci\u00f3n de \u201cLos amantes pasajeros\u201d, roza el sobresaliente. \u201cLa habitaci\u00f3n de al lado\u201d constituye un poco el culmen de esta etapa almodovariana, la depuraci\u00f3n de un estilo \u00fanico, una pel\u00edcula intimista que habla de la muerte, de la amistad, del poder de la mirada, de la despedida, de los recuerdos. Lo hace con unos decorados bell\u00edsimos, con unos planos y contraplanos de dos actrices en estado de gracia y con una belleza crom\u00e1tica insuperable con el protagonismo del rojo como augurio de la muerte, en especial cuando la protagonista se pinta los labios antes de poner fin a todo. A uno se le queda grabado la angustia de esa puerta abierta\/cerrada, el cuadro de Hopper, la nieve rosada que cae pausada y tranquila, todo ello mientras no dejamos de escuchar, Joyce y Huston mediante, aquello de \u201ccae la nieve sobre los vivos y sobre los muertos\u201d. Huelga decir que la pel\u00edcula est\u00e1 triunfando en todo el mundo y que, curiosamente (o no) est\u00e1 recibiendo las peores cr\u00edticas en Espa\u00f1a. Hace unos d\u00edas los premios Forqu\u00e9 la han ignorado. Casi a la vez ha sido nominada a mejor pel\u00edcula europea del a\u00f1o. Ser\u00eda para re\u00edr si no fuera porque resulta muy triste. Visto lo visto, si le den el Bal\u00f3n de Oro a Almod\u00f3var les da un ictus. Pues eso, que la nieve sigue cayendo sobre los vivos y sobre los muertos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 23 de noviembre de 2024 Una de las cosas que no deja de confundirnos y tambi\u00e9n avergonzarnos es el tremendo grado de exigencia que a veces tenemos con los nuestros. Dicen que la envidia es el deporte nacional. 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