{"id":4068,"date":"2025-04-26T18:33:33","date_gmt":"2025-04-26T17:33:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=4068"},"modified":"2025-04-26T18:33:33","modified_gmt":"2025-04-26T17:33:33","slug":"tsundoku-y-amarabunta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2025\/04\/26\/tsundoku-y-amarabunta\/","title":{"rendered":"TSUNDOKU Y AMARABUNTA"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4069\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku-300x289.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku-300x289.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku-1024x986.jpg 1024w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku-768x740.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/04\/tsundoku.jpg 1363w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 26 de abril de 2025<\/p>\n<p><span style=\"color: #800080;\">Al entrar estos d\u00edas en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras te recibe un camino de baldosas amarillas que no te lleva a Ciudad Esmeralda sino a un sitio mucho mejor, a un sitio lleno de libros, de historias, de vida. All\u00ed, a un lado de la puerta de la biblioteca y junto a un gran coraz\u00f3n rojo, podemos aprender lo que significa la palabra amarabunta, tal vez inventada por el mism\u00edsimo mago de Oz. D\u00edcese de la pasi\u00f3n desbordante por los libros y la lectura. D\u00edcese del conjunto de lectores apasionados que, en tumulto fervoroso, se congregan en bibliotecas, librer\u00edas y clubes de lectura. D\u00edcese del impulso irrefrenable de acumular libros. D\u00edcese de la sensaci\u00f3n de enjambre literario que recorre el cuerpo al perderse en una historia absorbente. Esta semana, la semana por excelencia de los libros, la del 23 de abril, D\u00eda Mundial del Libro, me he acordado, al seguir como Dorothy el camino de baldosas amarillas, de otra extra\u00f1a palabra que hace no mucho me asalt\u00f3 y que est\u00e1 directamente emparentada con amarabunta. El palabro en cuesti\u00f3n es tsundoku, un t\u00e9rmino japon\u00e9s que describe la irresistible pasi\u00f3n de acumular m\u00e1s libros de los que eres capaz de leer, por el simple placer de verlos\/tenerlos, esperando a que llegue (o no) su momento. Ese s\u00edndrome de querer poseer m\u00e1s libros de los que se van a poder leer nunca, de adquirir m\u00e1s y m\u00e1s libros que luego se tienen que apilar incluso en el suelo, lo explicaba muy bien Umberto Eco. Dec\u00eda el inolvidable autor de \u201cEl nombre de la rosa\u201d que resulta una tonter\u00eda pensar que tienes que leer todos los libros que compras, de igual forma que no utilizas todos los taladros que tienes en casa o todos los destornilladores. Los libros son como medicina, por eso es bueno tener muchos en casa para, cuando est\u00e1s mal y quieres sentirte mejor, poder elegir el libro ideal. Umberto Eco era muy cr\u00edtico con aquellos que s\u00f3lo compran un libro, lo leen y, como s\u00f3lo lo consideran un producto de consumo, se deshacen de \u00e9l. Los que aman los libros saben que un libro es cualquier cosa menos una mercanc\u00eda. Poca gente amaba tanto los libros como Umberto Eco. Uno de ellos era Borges, que imaginaba el para\u00edso bajo la forma de biblioteca y que afirmaba que el libro es la creaci\u00f3n m\u00e1s asombrosa del hombre pues constituye una extensi\u00f3n de su memoria e imaginaci\u00f3n. \u201cHay quienes no pueden imaginar un mundo sin p\u00e1jaros, otros sin agua; en lo que a m\u00ed se refiere, soy incapaz de imaginar un mundo sin libros\u201d, dijo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. Otro enamorado de los libros era Luis Eduardo Aute, del que por cierto este mismo mes se han cumplido cinco a\u00f1os de su muerte. Dec\u00eda Aute que en estos tiempos de naufragio el \u00fanico bote salvavidas v\u00e1lido son los libros. Por eso animaba a llenar de librer\u00edas las islas desiertas ya que \u201cfuera del conocimiento, de la cultura, todo es naufragio\u201d. Y es que quien siente pasi\u00f3n por los libros no los ama poco, sino que lo hace de manera intensa, desaforada y excesiva. Somos muchos los que, hasta cierta edad, hab\u00edamos le\u00eddo todos los libros que hab\u00eda en nuestra casa. Sin embargo, lleg\u00f3 un momento en que comenzamos a tener m\u00e1s libros que tiempo para leerlos. No hemos tardado mucho en comprender que nunca podremos leer todos los libros que tenemos. Necesitar\u00edamos varias vidas, aunque si leer es vivir dos veces, quiz\u00e1s no sea est\u00fapido esperar el milagro. En fin, que la RAE define la bibliofilia como la pasi\u00f3n por los libros raros y curiosos y de bibliofilia a biblioman\u00eda s\u00f3lo hay un paso. Seguimos con palabras raras relacionadas con los libros. Onetti llamaba literarosis a la obsesi\u00f3n por el mundo de los libros. Luego est\u00e1n los letraheridos, los que sienten una pasi\u00f3n extremada por la literatura. Y, claro, aquellos que padecen el mal de Montano y lo ven todo a trav\u00e9s de los libros, porque a fin de cuentas la literatura es lo \u00fanico que podr\u00eda llegar a salvar el esp\u00edritu de una \u00e9poca tan deplorable como la nuestra. No me olvido de Pichulita Cu\u00e9llar, de Lituma, de Vargas Llosa que est\u00e1 en los cielos, y no me olvido de la org\u00eda perpetua que es el loco placer de abrir un libro. Pues eso, feliz d\u00eda\/vida del libro.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 26 de abril de 2025 Al entrar estos d\u00edas en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras te recibe un camino de baldosas amarillas que no te lleva a Ciudad Esmeralda sino a un sitio mucho mejor, a un sitio lleno de libros, de historias, de vida. 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