{"id":4189,"date":"2025-11-10T09:12:51","date_gmt":"2025-11-10T08:12:51","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=4189"},"modified":"2025-11-10T09:12:51","modified_gmt":"2025-11-10T08:12:51","slug":"el-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2025\/11\/10\/el-viento\/","title":{"rendered":"EL VIENTO"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft  wp-image-4190\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind-188x300.jpg\" alt=\"\" width=\"282\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind-188x300.jpg 188w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind-643x1024.jpg 643w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind-768x1223.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2025\/11\/the-wind.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 282px) 100vw, 282px\" \/><\/a>Publicado en El Norte de Castilla el 8 de noviembre de 2025<\/p>\n<p><span style=\"color: #800080;\">Otra Seminci que se nos va. Los labios rojos (los labios buenos, los de Manolo Sierra) se alejan definitivamente y se despiden hasta el a\u00f1o que viene. Nos quedamos solos, desamparados, expuestos al invierno que se acerca y al viento que lo destruye todo a su paso. Lo del viento no es una met\u00e1fora cualquiera. El viento es el dios que lo domina todo, una lecci\u00f3n que hemos aprendido en una Seminci que cumpl\u00eda este a\u00f1o 70 ediciones. El plato fuerte ha vuelto a ser la proyecci\u00f3n especial de un cl\u00e1sico acompa\u00f1ado por la Orquesta Sinf\u00f3nica de Castilla y Le\u00f3n. El elegido ha sido \u201cEl viento\u201d, una de las indiscutibles obras maestras del cine mudo, una joya maravillosa que ha brillado con luz propia en el Auditorio Miguel Delibes. Ya desde el primer momento, desde la primera escena en el tren, la obra maestra de Victor Sj\u00f6strom consigui\u00f3 que la arena del desierto se metiera en nuestros ojos, que mordi\u00e9ramos polvo, que nos angusti\u00e1ramos de una forma extra\u00f1a, todo ello al ritmo impuesto por una m\u00fasica compuesta para orquesta de cuerda y percusi\u00f3n que, de alguna forma milagrosa, consegu\u00eda meternos la arena en los o\u00eddos. El tren luchando contra el viento, la locura que comienza a insinuarse y los inmensos ojos de la portentosa Lilian Gish. La m\u00edtica actriz interpreta en \u201cEl viento\u201d a Letty, una c\u00e1ndida muchacha de Virginia que se traslada a vivir con su primo a una inh\u00f3spita regi\u00f3n del Oeste conocida como la tierra de los vientos. Su presencia provoca los celos en la mujer de su primo y, tras ser cortejada por un hombre embaucador y mujeriego, acaba cas\u00e1ndose con otro al que no ama. Detr\u00e1s de todo ello, el viento. Siempre el viento. El viento hoy, ayer, ma\u00f1ana, siempre. A Letty la avisan nada m\u00e1s llegar: \u201cel viento a\u00falla y vuelve loco a todo el mundo, en especial a las mujeres\u201d. Una leyenda india viene a remarcar el tono espectral del relato. Seg\u00fan los indios, el viento del Norte es el fantasma de una bestia blanca y salvaje que da coces entre las nubes, y cuando ese caballo desbocado empieza a galopar todos los vientos se confabulan y los caballos salvajes corren como si el diablo los persiguiese. A pesar de que la pel\u00edcula es muda, podemos sentir el golpe del viento contra las ventanas. Ayuda, y mucho, la espl\u00e9ndida partitura de Carl Davis compuesta espec\u00edficamente para esta pel\u00edcula con los violines desquiciados y el galopar incansable de unas contundentes percusiones. Todo, de repente, es viento. El viento como met\u00e1fora de los obst\u00e1culos que nos depara la vida. El viento como representaci\u00f3n del mismo pueblo que acoge de manera violenta a Letty. El viento que no es otra cosa que el destino, una fuerza superior y sobrenatural a la que nadie escapa. El viento como proyecci\u00f3n del conflicto interno de los personajes. El viento envuelto en un manto de poes\u00eda. El viento protagonizando una bella f\u00e1bula oscura y melanc\u00f3lica, un drama sombr\u00edo y tr\u00e1gico. \u201cJam\u00e1s lo pas\u00e9 peor en un rodaje\u201d, coment\u00f3 en su d\u00eda Lilian Gish. Un calor sofocante que no baj\u00f3 nunca de 40 grados, un sol implacable y ocho h\u00e9lices de avi\u00f3n creando vientos huracanados y lanzando toneladas de arena contra los actores. Por si fuera poco, la inolvidable actriz qued\u00f3 desencantada con el final feliz que los productores obligaron rodar al director, pues no aceptaron aquel en el que Letty enloquece al ver c\u00f3mo el viento desentierra el cad\u00e1ver del hombre que ha asesinado y, definitivamente vencida por el viento, se adentra en el desierto para morir. A pesar de ello, el film ha pasado a la historia como una de las obras cumbres del cine mudo y del cine en general. No me olvido, por supuesto, del homenaje que esta edici\u00f3n de la Seminci ha dedicado a uno los acontecimientos m\u00e1s importantes de la historia y que tuvo como protagonista a nuestra ciudad. Se cumplen 475 a\u00f1os de \u201cla controversia de Valladolid\u201d, un debate que cambi\u00f3 el curso de la humanidad considerado pionero en la historia de los derechos humanos. Tampoco me olvido, en fin, de la ni\u00f1a Hind Rajab, la ni\u00f1a de seis a\u00f1os atrapada en un coche bombardeado por el ej\u00e9rcito israel\u00ed, cuya terrible historia conmocion\u00f3 en la Seminci y nos volvi\u00f3 a poner ante el espejo de nuestra ignominia.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 8 de noviembre de 2025 Otra Seminci que se nos va. Los labios rojos (los labios buenos, los de Manolo Sierra) se alejan definitivamente y se despiden hasta el a\u00f1o que viene. 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