{"id":4262,"date":"2026-04-05T18:52:32","date_gmt":"2026-04-05T17:52:32","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=4262"},"modified":"2026-04-05T18:52:32","modified_gmt":"2026-04-05T17:52:32","slug":"la-estocada-de-lafit","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2026\/04\/05\/la-estocada-de-lafit\/","title":{"rendered":"LA ESTOCADA DE LAFIT"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Pabellon-Negro-02AA.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4263\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Pabellon-Negro-02AA-193x300.jpg\" alt=\"\" width=\"193\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Pabellon-Negro-02AA-193x300.jpg 193w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/04\/Pabellon-Negro-02AA.jpg 315w\" sizes=\"(max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a>\u201cEn la pantanosa comarca en que el Mississippi vierte sus aguas en el Golfo de M\u00e9jico, el silencio de siglos se vio turbado por el f\u00e9rreo rumor de la armadura de un hombre blanco. Era en 1524 y las armaduras cubr\u00edan intr\u00e9pidos corazones espa\u00f1oles, acaudillados por Hernando de Soto. Pero Espa\u00f1a no se deten\u00eda en su \u00edmpetu descubridor y el delta del Mississippi volvi\u00f3 a ser propiedad \u00fanica de cocodrilos y grandes tortugas, nubes de brillantes garzas, negros cuervos, gaviotas y culebras de mar, hasta que un siglo despu\u00e9s, un explorador franc\u00e9s, Robert Cavelier, \u201csieur\u201d de La Salle, plant\u00f3 el estandarte con la flor de lis en la desembocadura del Mississippi y, en honor a Luis XIV, bautiz\u00f3 Luisiana, aquella vasta extensi\u00f3n salvaje\u201d.<br \/>\nAs\u00ed empieza esta nueva joyita de Debrigode, alias Arnaldo Visconti, la cuarta novela perteneciente a la colecci\u00f3n Pabell\u00f3n Negro.<br \/>\nNos adentramos en el m\u00e1gico paisaje de Luisiana, en el delta del Mississipi, en pleno Nueva Orleans, en el salvaje escenario de los pantanos, con incendios, torturas, matanzas. Una tierra, tropical, apasionada, donde todo tiene un primitivo romanticismo; un lugar en donde el amor, los duelos y los asesinatos est\u00e1n siempre envueltos en una atm\u00f3sfera en la que el olor del fango f\u00e9rtil y las enfermedades se mezclan por igual con el perfume de los jazmines.<br \/>\nEn este escenario, en torno a 1775, conocemos a Nic Lafit, un pirata que se ha propuesto ser rey sin corona de Luisiana y sentar sus reales en todo el litoral sin erigir trono. El primer lugar conquistado por el capit\u00e1n del velero \u201cLeCoc\u201d ha\u00a0 sido Galveston, al oeste de Luisiana. La noticia no tarda es ser conocida. La sociedad criolla es la imperante en Luisiana y cada noche protagoniza fiestas en sus palacetes de verano. En una de esas fiestas, cuyos anfitriones son los cuatro miembros de la familia Du Belay, llega la noticia de que un pirata se ha autoproclamado rey de Luisiana. La noticia la trae Larron Du Marsan, un espadach\u00edn pendenciero que se hab\u00eda librado del pat\u00edbulo en Par\u00eds y que ahora es comandante militar en Luisiana. Enamorado de Adela Du Belay, amenaza con huir con sus hombres dejando a toda la poblaci\u00f3n a merced de los piratas si ella no accede a sus pretensiones. En una cena para concretar los pactos, aparece un hombre. Dice ser un enviado de Lafit. En realidad es el propio Lafit que acaba, en un singular\u00edsimo duelo, con triqui\u00f1uela incluida llamada la estocada de Lafit, matando a De Marsan y dejando al pie de los caballos a la aristocr\u00e1tica y poderosa sociedad criolla, que acuerdan finalmente atender todas las peticiones del pirata.<br \/>\nMientras tanto, en Nueva Orleans, al frente de los soldados, se encuentra Gilbert Vernon, un hombre \u00edntegro que no est\u00e1 dispuesto a transigir con el acuerdo entre los Du Belay y Lafit. El mejor espadach\u00edn de Luisiana, Charles Du Belay, intenta convencerle, incluso utilizando la fuerza. Sin embargo, Vernon le derrota en un duelo a espada. Adela intenta tambi\u00e9n convencer al incorruptible Vernon utilizando sus armas de mujer y acaba traicion\u00e1ndole. Vernon es detenido, esclavizado y torturado por los piratas.\u00a0 Con el paso del tiempo, Gilbert Vernon siente que su resistencia se derrumba. De tres seres quer\u00eda vengarse (Charles Du Belay, Adela y Lafit) y se da cuenta de que ya s\u00f3lo un destino le aguarda: morir en el \u201cbay\u00fa\u201d teniendo por canto funeral el constante croar nocturno de las ranas. Con su salud tan deteriorada, sus captores deciden llamar a Croc Hibisco, una bruja que camina con una serpiente enredada en el cuello y va siempre acompa\u00f1a por un cocodrilo. Rodeado de narc\u00f3ticos, magia negra e insano ambiente, Vernon consigue \u201cresucitar\u201d y una noche, ayudado por la bruja, escapa. Ya en libertad descubre que la bruja es Adela, la mujer que le hab\u00eda traicionado\u2026 La venganza est\u00e1 cerca y Vernon va a la caza de Lafit. Sin embargo, algo sucede que cambia por completo el escenario: la armada inglesa llega con intenci\u00f3n de invadir y conquistar Luisiana. Lafit y Vernon olvidan sus diferencias y deciden unirse para derrotar a los ingleses. Al final, Vernon acabar\u00e1 siendo nombrado comandante de Nueva Orleans y los piratas de Lafit, gracias a su ayuda para derrotar a los ingleses, dejar\u00e1n de ser piratas y ser\u00e1n nombrados corsarios a n\u00f3mina de Francia.<br \/>\n\u201cY Luisiana ostent\u00f3 un estandarte nuevo. Bajo los luises de Francia, dos gallos, uno con cresta blanca, otro con cresta roja, se daban la espalda, vigilando cada cual dos puntos cardinales. Luisiana ten\u00eda ya una protecci\u00f3n honrosa: en el Delta y su \u201cbay\u00fa\u201d, el pico corsario de Lafit y en tierra, el espol\u00f3n de Vernon\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cEn la pantanosa comarca en que el Mississippi vierte sus aguas en el Golfo de M\u00e9jico, el silencio de siglos se vio turbado por el f\u00e9rreo rumor de la armadura de un hombre blanco. Era en 1524 y las armaduras cubr\u00edan intr\u00e9pidos corazones espa\u00f1oles, acaudillados por Hernando de Soto. 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