{"id":4282,"date":"2026-05-28T12:39:07","date_gmt":"2026-05-28T11:39:07","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=4282"},"modified":"2026-05-28T12:39:07","modified_gmt":"2026-05-28T11:39:07","slug":"el-verdugo-de-la-medianoche","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2026\/05\/28\/el-verdugo-de-la-medianoche\/","title":{"rendered":"EL VERDUGO DE LA MEDIANOCHE"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/Pabellon-Negro-07AA.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4283\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/Pabellon-Negro-07AA-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/Pabellon-Negro-07AA-195x300.jpg 195w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/05\/Pabellon-Negro-07AA.jpg 315w\" sizes=\"(max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a>(\u201cEl verdugo de la medianoche\u201d. 1950. Ed. Toray. S\u00e9ptima novela de Arnaldo Visconti para la colecci\u00f3n Pabell\u00f3n Negro). \u201cEl verdugo de la medianoche\u201d nos presenta a Hugo Chamfort un campesino que sue\u00f1a con poder portar y utilizar una espada, aunque es conocedor que eso s\u00f3lo es privilegio de caballeros. Est\u00e1 enamorado en silencio de Adela de Rochelar, hija del marqu\u00e9s de Rochelar, el due\u00f1o de todas las tierras en cien leguas a la redonda, y sabe que, s\u00f3lo convirti\u00e9ndose en un caballero, podr\u00eda aspirar a conquistar a su amada. Un d\u00eda, mientras bebe unas sidras en una taberna, coincide con Jarnac d\u2019Eperlan, un espadach\u00edn gasc\u00f3n, aventurero y fugitivo de la justicia Real, quien parece dispuesto a introducirle en el noble arte de la esgrima. El espadach\u00edn le anima a que coja una de sus espadas y ambos practican durante unos minutos, con la mala suerte de que en la taberna aparece Claudio de Rochelar, el pendenciero hijo del marqu\u00e9s, que le reprocha a Hugo el permitirse la osad\u00eda de empu\u00f1ar espada. Tras humillarle en p\u00fablico y atacarle, Hugo se defiende pegando un pu\u00f1etazo a Claudio. El resto es bien sabido. Al d\u00eda siguiente los hombres del marqu\u00e9s acuden a la casa de Hugo Chamfort para detenerle. El castigo que le espera por haber abofeteado al hijo del se\u00f1or marqu\u00e9s no es otro que la horca o permanecer de por vida en la Bastilla. El padre de Hugo le ruega al marqu\u00e9s que tenga piedad de su hijo. La propia Adela, de forma muy despectiva, le dice a su padre que no lo ahorquen, que unos a\u00f1os en la c\u00e1rcel bastar\u00e1n porque \u201cal fin y al cabo, de un borracho ga\u00f1\u00e1n, cualquier villan\u00eda es de esperar\u201d. Aquellas palabras quedan grabadas a sangre y fuego en Hugo Chamfort. Finalmente, el marqu\u00e9s decide tambi\u00e9n librarle de la c\u00e1rcel, pero le obliga a marchar lejos de Francia, a las Am\u00e9ricas, donde le acompa\u00f1ar\u00e1 el espadach\u00edn Jarnac d\u2019Eperlan. Los que sigue son las peripecias de los dos hombres en las \u00e1lgidas e inexploradas tierras canadienses, un aut\u00e9ntico pudridero en el que el aire congelado llenaba los ojos, ceg\u00e1ndolos, cortaba los labios, y sembraba la epidermis de saba\u00f1ones, agrietando las manos, mordiendo la nariz y poniendo r\u00edgidas las barbas que luc\u00edan todos. Pasados los a\u00f1os y tras m\u00faltiples penurias, Chamfort decide regresar a Francia. Un antiguo vecino, Lucien Delorme, le ha enviado una carta en la que le hace saber que el marqu\u00e9s meti\u00f3 en la c\u00e1rcel a su padre, que all\u00ed muri\u00f3, y su madre lo hizo apenas cinco d\u00edas despu\u00e9s; adem\u00e1s, su hermana vive amancebada con Claudio de Rochelar. Hugo Chamfort clama venganza y vuelve a Par\u00eds, donde ha estallado la revoluci\u00f3n francesa. Nada m\u00e1s llegar, se entera de que su amada Adela va camino de la guillotina. Hugo se presenta ante Robespierre y consigue un salvoconducto. Con \u00e9l, consigue salvar de la guillotina a Adela, con la excusa de pedirla en matrimonio. Huyen juntos de Par\u00eds, pero Hugo se mantiene muy distante (no ha olvidado las palabras humillantes con las que ella le despidi\u00f3). Su \u00fanica obsesi\u00f3n es devolverla a su padre, convertido en uno de los principales opositores al gobierno del terror instaurado por Robespierre, y asesinar al marqu\u00e9s con sus propias manos en venganza por la muerte de sus padres. Claro que Debrigode nos tiene preparadas unas cuantas sorpresas, un combate a muerte entre el marqu\u00e9s y Hugo, la aparici\u00f3n de su hermana casada con su mortal enemigo Claudio de Rochelar y la constataci\u00f3n de que los que cre\u00eda que eran amigos y hermanos no eran tales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(\u201cEl verdugo de la medianoche\u201d. 1950. Ed. Toray. S\u00e9ptima novela de Arnaldo Visconti para la colecci\u00f3n Pabell\u00f3n Negro). \u201cEl verdugo de la medianoche\u201d nos presenta a Hugo Chamfort un campesino que sue\u00f1a con poder portar y utilizar una espada, aunque es conocedor que eso s\u00f3lo es privilegio de caballeros. 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