{"id":4286,"date":"2026-06-16T08:32:30","date_gmt":"2026-06-16T07:32:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=4286"},"modified":"2026-06-16T08:59:55","modified_gmt":"2026-06-16T07:59:55","slug":"la-redencion-de-brasfor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2026\/06\/16\/la-redencion-de-brasfor\/","title":{"rendered":"LA REDENCI\u00d3N DE BRASFOR"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/06\/Pabellon-Negro-08AA.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4287\" src=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/06\/Pabellon-Negro-08AA-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/06\/Pabellon-Negro-08AA-192x300.jpg 192w, https:\/\/static-blogs.elnortedecastilla.es\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2026\/06\/Pabellon-Negro-08AA.jpg 315w\" sizes=\"(max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a>(\u201cLa redenci\u00f3n de Brasfor\u201d. 1950. Ed. Toray. Octava novela de Arnaldo Visconti para la colecci\u00f3n Pabell\u00f3n Negro).<br \/>\n\u201cQuien siembra llantos, abre surcos de infierno, Brasfor\u201d.<br \/>\nEl sanguinario pirata Brasfor asolaba las costas del Mediterr\u00e1neo a finales del siglo XVII. Muchas leyendas circulaban alrededor de \u00e9l. Nadie le hab\u00eda visto pero muchos le hab\u00edan sufrido. S\u00f3lo el forjador Felini le conoc\u00eda. Quince a\u00f1os atr\u00e1s se present\u00f3 el pirata en su forja y dej\u00f3 a su cargo a un ni\u00f1o de tres a\u00f1os, con el encargo de que lo cuidara y le ense\u00f1ara los trucos de la esgrima. Al cumplir dieciocho a\u00f1os regresar\u00eda el pirata a por \u00e9l. Ahora hab\u00eda llegado el momento. Brasfor regres\u00f3 a por Chesco y, con la promesa de convertirlo en mosquetero del rey, le proporcion\u00f3 una carta dirigida a un caballero residente en Par\u00eds llamado Lyon Darsonval. En la isla de Mallorca ocurre algo parecido. El pirata Brasfor dej\u00f3 a un ni\u00f1o a cargo de Mar\u00eda Gallart, con el compromiso de volver a por \u00e9l cuando cumpliera dieciocho a\u00f1os. Tambi\u00e9n a Roger le deja una credencial para que en Par\u00eds el caballero Lyon Darsonval le otorgue acceso al Cuerpo de Mosqueteros del Rey. Paralelamente, al convento de Damas Negras de Lyon lleg\u00f3 Lascar Lambert, escudero del caballero Darsonval, con el encargo de recoger a la ni\u00f1a Marcela quien, gracias a dicho caballero, hab\u00eda ingresado en el convento. Durante unos a\u00f1os Lambert ense\u00f1\u00f3 los trucos de la esgrima a Marcela, quien pasar\u00eda a llamarse Marcel Mistral y a vestir como hombre para entrar en el Cuerpo de Mosqueteros del Rey\u2026<br \/>\nEn Par\u00eds conocemos a Lyon Darsonval, uno de los hombres m\u00e1s poderosos de Francia donde disfruta de un privilegio excepcional al mantener una estrecha amistad con la marquesa de Maintenon, amante del rey Luis XVI. Los tres j\u00f3venes conocen por fin a su protector y Chesco Fellini, Roger Gallart y Marcel Mistral son recibidos por Su Excelencia. El encuentro resulta algo tenso, sobre todo porque Marcel\/Marcela recrimina agriamente a Darsonval el insultar y vejar a Vatel, su propio hijo (un enano de piernas torcidas), delante de tres desconocidos como eran ellos. Cuando termina la entrevista se quedan solos Darsonval y su fiel escudero Lascar Lambert. Es entonces cuando descubrimos que el grotesco Darsonval, con papada, barrig\u00f3n y mofletes empolvados no es otro que el atl\u00e9tico y musculoso pirata Brasfor\u2026<br \/>\nA continuaci\u00f3n, los tres j\u00f3venes conocen a la marquesa de Maintenon quien les confiesa que Su Majestad ha dispuesto que convendr\u00eda tener paz con Espa\u00f1a, una paz s\u00f3lida. Ha firmado un tratado, y por tres veces los mensajeros que llevaban este tratado a la Corte de Madrid, han sido eliminados. Su primera misi\u00f3n consistir\u00e1 en acompa\u00f1ar y proteger a una dama espa\u00f1ola, Leonor del Olmo, quien ha aceptado ser mensajera de reyes. Tendr\u00e1n que escoltarla hasta Saint Malo, donde se subir\u00e1 a un barco que le est\u00e1 esperando para llevarla hasta Espa\u00f1a. A la misi\u00f3n se apunta Vatel, convirti\u00e9ndose los tres mosqueteros en cuatro (\u201ccuatro somos, cuatro compa\u00f1eros pactando amistad, y cada uno acudiendo en ayuda de los otros tres si el caso lo requiere\u201d). Nada m\u00e1s salir de Par\u00eds tendr\u00e1n que hacer frente a una emboscada que solucionan de la mejor manera. Conscientes de que durante el camino sufrir\u00e1n otros ataques y que se trata de una misi\u00f3n en la que la astucia ha de vencer (y en el tema de la astucia Marcel\/Marcela se destapa como una experta), consiguen enga\u00f1ar a sus perseguidores, haciendo que do\u00f1a Leonor vista ropa masculina y haga el viaje a caballo.<br \/>\nA partir de este momento, una vez que embarca rumbo a Espa\u00f1a do\u00f1a Leonor, la novela da un giro puesto que los cuatro mosqueteros deciden sumarse a una flota que se dispone a zarpar rumbo a Argelia con la intenci\u00f3n de capturar al famoso pirata Brasfor, con la recompensa de que el afortunado que consiga atraparlo se convertir\u00e1 en uno de los primeros Mosqueteros de Francia. Las cosas, sin embargo, se tuercen r\u00e1pidamente, pues la flota es vencida por los moros, nuestros protagonistas hechos prisioneros y en el mercado de Abderrahim son subastados. Es entonces cuando, en medio de la subasta, aparece el pirata Brasfor. Abderrahim le recibe con entusiasmo y le recuerda que tiene el privilegio de elegir un esclavo como pago de su constante amistad. Brasfor elige al enano Vatel (en realidad, su hijo, aunque ninguno de los cuatro mosqueteros lo saben, ni siquiera el propio Vatel). Brasfor, adem\u00e1s, puja por Marcel\/Marcela. Sin embargo, su gran enemigo Abubeker el Tortuxi no est\u00e1 dispuesto a permitir que Brasfor se salga con la suya, empezando as\u00ed una dura subasta. A la vez, una peque\u00f1a Nubia de quince a\u00f1os reconoce en Marcel a una mujer. Al final termina la pendencia\/subasta en un duelo a muerte del que resulta vencedor Brasfor\u2026 Marcela est\u00e1 completamente desconcertada. \u00bfQui\u00e9n era aquel hombre que hab\u00eda dado cofres de plata y joyas por ella? \u00bfQui\u00e9n era aquel hombre, odiado por Roger y Chesco, que hab\u00eda sostenido un duelo feroz de tit\u00e1n contra quien quiso comprarla? En las \u00faltimas p\u00e1ginas Debrigode\/Arnaldo Visconti nos descubrir\u00e1 toda la historia de los tres j\u00f3venes, asistiremos a la liberaci\u00f3n de Roger y Chesco, al reencuentro de los cuatro y al descubrimiento de todos los secretos, m\u00e1s alguna sorpresa de \u00faltima hora. En definitva, a la redenci\u00f3n del sanguinario pirata Brasfor.<br \/>\nLa serie Pabell\u00f3n Negro termina as\u00ed, con esta novela, y lo hace a lo grande. Si las siete novelas anteriores hab\u00edan sido fant\u00e1sticas, entretenid\u00edsimas y dotadas de alt\u00edsima calidad, con \u201cLa redenci\u00f3n de Brasfor\u201d Debrigode se supera. Esta peculiar versi\u00f3n\/homenaje de \u201cLos tres mosqueteros\u201d es una absoluta maravilla. Y al igual que las otras siete, y en ese sentido todav\u00eda con m\u00e1s motivo, necesitar\u00eda una urgent\u00edsima puesta a punto y una reedici\u00f3n como Dios manda. Ojal\u00e1 alg\u00fan d\u00eda podamos verlo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(\u201cLa redenci\u00f3n de Brasfor\u201d. 1950. Ed. Toray. Octava novela de Arnaldo Visconti para la colecci\u00f3n Pabell\u00f3n Negro). \u201cQuien siembra llantos, abre surcos de infierno, Brasfor\u201d. El sanguinario pirata Brasfor asolaba las costas del Mediterr\u00e1neo a finales del siglo XVII. Muchas leyendas circulaban alrededor de \u00e9l. Nadie le hab\u00eda visto pero muchos le hab\u00edan sufrido. S\u00f3lo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[11],"tags":[55],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4286"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4286"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4286\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4290,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4286\/revisions\/4290"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4286"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4286"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4286"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}