{"id":511,"date":"2009-02-12T10:39:00","date_gmt":"2009-02-12T10:39:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=511"},"modified":"2009-02-12T10:39:00","modified_gmt":"2009-02-12T10:39:00","slug":"la-lirica-del-western","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2009\/02\/12\/la-lirica-del-western\/","title":{"rendered":"LA L\u00cdRICA DEL WESTERN"},"content":{"rendered":"<p><IMG class=imgizqda id=img_2 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\"><br \/>\nPublicado en El Norte de Castilla el 12 de febrero de 2009.<\/p>\n<p>No saben lo que se pierden las nuevas generaciones al no crecer acompa\u00f1adas de John Wayne o de Gary Cooper. Los que lo hicimos viendo pel\u00edculas del Oeste los s\u00e1bados por la tarde sabemos que es imposible encontrar un g\u00e9nero m\u00e1s l\u00edrico y \u00e9pico, m\u00e1s cinematogr\u00e1fico, con una iconograf\u00eda m\u00e1s reconocible, con mayor romanticismo, dignidad y valores. Todo lo que en la vida es importante se encuentra en el western: la justicia, la amistad, la naturaleza, el honor, la poes\u00eda de los vencidos, la grandeza de los h\u00e9roes. Y aunque Clint Eastwood gan\u00f3 el Oscar gracias a uno de los mejores westerns de la historia (&#8216;Sin perd\u00f3n&#8217;), la realidad es que las pel\u00edculas del Oeste han desaparecido del mapa, los j\u00f3venes les han dado la espalda y los productores de Hollywood (que s\u00f3lo piensan en el mercado y hoy el mercado tiene acn\u00e9 y come palomitas) han cerrado el grifo de los westerns. S\u00f3lo alg\u00fan proyecto muy personal, como &#8216;Appaloosa&#8217; de Ed Harris, tiene arrestos para enfrentarse al sistema. No es suficiente. Sin embargo, siempre nos quedar\u00e1 la HBO. Ya hemos dicho en otras ocasiones que, desde que David Lynch revolucion\u00f3 la &#8216;televisi\u00f3n de autor&#8217; con la m\u00edtica &#8216;Twin Peaks&#8217;, el mejor cine de la actualidad se cuece en algunas cadenas de televisi\u00f3n y, muy especialmente, en la HBO. Su \u00faltima joya se llama &#8216;Deadwood&#8217; y lleva marcado a sangre y fuego el aroma del mejor western. Son tres temporadas, 28 horas de una serie fascinante, con una personalidad y una complejidad casi imposible de encontrar en el cine actual. Se desarrolla en plena fiebre del oro en un pueblo fronterizo, un lugar sin ley, un sitio maldito y peligroso. Deadwood es un pueblo que huele a sangre y a sudor, donde se respira el polvo, una cloaca en la que asistimos a la lucha m\u00e1s antigua y universal: la lucha por el poder. Historias intimistas, po\u00e9ticas y terribles, con di\u00e1logos metaf\u00f3ricos y filos\u00f3ficos, palabras como flechas, ritmo fren\u00e9tico y complejidad desarmante. Un verdadero bulevar shakesperiano de sue\u00f1os rotos en el que campan a sus anchas la avaricia, la lujuria y la violencia. &#8216;Deadwood&#8217; es una serie \u00fanica que mezcla magistralmente la herencia de las pel\u00edculas de mafiosos (como si los Soprano hubiesen aterrizado en el viejo Oeste) y de las tragedias de Shakespeare (aunque aqu\u00ed no hay ni reyes ni pr\u00edncipes, s\u00f3lo pistoleros y putas). La ambientaci\u00f3n, eso s\u00ed, es puro western. Y nunca el western hab\u00eda sido tan s\u00f3rdido, violento y sucio. Muchos personajes memorables viven en Deadwood, algunos de ellos hist\u00f3ricos, como Calamity Jane, Seth Bullock o el m\u00edtico Will Bill Hitchcock. &#8216;Deadwood&#8217; cuenta muchas historias (la de una puta y una dama, la de un m\u00e9dico que es un \u00e1ngel de la guarda, la de un sheriff torturado) y nos regala personajes inolvidables, aunque ninguno como Al Swearengen, un tipo grandioso de mirada aterradora, due\u00f1o del principal burdel. Un maldito brib\u00f3n (aunque en &#8216;Deadwood&#8217; no hay buenos ni malos, s\u00f3lo m\u00e1s o menos malnacidos) que acaba convirti\u00e9ndose en el jefe de la funci\u00f3n y en el cabronazo m\u00e1s entra\u00f1able de la historia de la televisi\u00f3n. Un chulazo con \u00ednfulas de Dios. Un Hamlet con una putrefacta cabeza de indio en sus manos. Desde luego, Shakespeare no hubiera escrito mejor sus di\u00e1logos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 12 de febrero de 2009. No saben lo que se pierden las nuevas generaciones al no crecer acompa\u00f1adas de John Wayne o de Gary Cooper. Los que lo hicimos viendo pel\u00edculas del Oeste los s\u00e1bados por la tarde sabemos que es imposible encontrar un g\u00e9nero m\u00e1s l\u00edrico y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[123],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=511"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/511\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=511"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=511"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=511"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}