{"id":567,"date":"2009-06-04T12:17:00","date_gmt":"2009-06-04T12:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=567"},"modified":"2009-06-04T12:17:00","modified_gmt":"2009-06-04T12:17:00","slug":"novelas-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2009\/06\/04\/novelas-amor\/","title":{"rendered":"NOVELAS DE AMOR"},"content":{"rendered":"<p><IMG class=imgdcha id=img_0 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\"><\/p>\n<p> Publicado en El Norte de Castilla el 4 de junio de 2009<\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">\u00bfNos hemos convertido ya en viejos que s\u00f3lo leen novelas de amor? \u00bfPor qu\u00e9 tenemos tal necesidad de ellas? \u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de amor? \u00bfNo es cierto que la historia de cualquier hombre se resume en la de todas las mujeres a las que am\u00f3? \u00bfRomeo y Julieta pueden vivir en el siglo XXI? \u00bfAmar demasiado perjudica seriamente la salud? \u00bfLos recuerdos son incansables y asesinos? \u00bfUn amor secreto puede marcar toda una existencia? Muchas de esas preguntas surgieron mientras presentaba \u201cAquellas obras de arte sin reparar\u201d, primera novela que publica el vallisoletano Carlos Ib\u00e1\u00f1ez Giralda.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\"><o:p> <\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">Dec\u00eda Garc\u00eda M\u00e1rquez que el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. Aquello suced\u00eda en una \u00e9poca en la que los s\u00edntomas del amor eran los mismos que los del c\u00f3lera. Una \u00e9poca en la que a los amantes despechados s\u00f3lo les quedaba, como \u00faltimo recurso, el enamorarse de las mujeres del cine para que sus amores dolieran menos. La nitidez perversa de la saudade hac\u00eda el resto. Un hombre de otra \u00e9poca, como Florentino Ariza, despachaba su vida rondando el balc\u00f3n de su Julieta. Lo hac\u00eda, no con la calculada intenci\u00f3n de que ella le descubriese, sino con la \u00fanica de verla a ella para saber que continuaba en el mundo. Algo parecido hace el protagonista de \u201cAquellas obras de arte sin reparar\u201d. El mundo sigue girando, la \u00e9poca es distinta pero el amor es el mismo. \u00c9l tambi\u00e9n tiene tal hambre de su particular Julieta que necesita llamar a su casa simplemente para escuchar su voz grabada en el contestador autom\u00e1tico. Sabe que su \u00fanico pecado ha sido enamorarse de la persona adecuada en el momento equivocado. Ocurre con obstinada frecuencia. El amor entonces se convierte en un veneno que enloquece y mata pero que tambi\u00e9n te da vida en peque\u00f1as dosis. Gestos ambiguos de enga\u00f1o y deseo. Latigazos maquillados de caricias. Analg\u00e9sicos sms con un \u201cte amo\u201d en griego. Los amantes que vagan por medio planeta con tal de pasar unas horas juntos acaban por obsesionarse, volverse locos y encerrarse en una canci\u00f3n de Pink Floyd que les impide ver un futuro juntos en Santorini. Comienza la dolorosa epifan\u00eda de recordar los recuerdos. Para entonces ya han cometido el error de querer compartir la primera sonrisa de cada ma\u00f1ana y la \u00faltima palabra de cada noche. Es cuando la trompeta yonki y amargada de Chet Baker explota en la cabeza del amante sin amor. Las despedidas son cada vez m\u00e1s dolorosas, el cielo ya no es protector sino asesino y las golondrinas de B\u00e9cquer han olvidado el camino de vuelta. A esas alturas ya s\u00f3lo le queda convertirse en el labriego orante de Millet, en el hombre que besa con ternura a la mujer arrodillada de Klimt o en el cuarto personaje del cuadro de Hopper, \u00e9se que espera con un cigarrillo encendido.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\"><o:p> <\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">\u00bfAlguien se ha preguntado alguna vez qu\u00e9 hacemos con el amor que dejamos atr\u00e1s? Muchos s\u00f3lo ven una salida: suicidarse con cianuro de oro para ponerse a salvo de una vez por todas de los tormentos de la memoria. Otros prefieren dejar pasar el tiempo hasta que todas las l\u00e1grimas atragantadas se conviertan definitivamente en estatuas de sal. Otros, en fin, elegimos dedicar el resto de nuestras vidas a escribir novelas de amor.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en El Norte de Castilla el 4 de junio de 2009 \u00bfNos hemos convertido ya en viejos que s\u00f3lo leen novelas de amor? \u00bfPor qu\u00e9 tenemos tal necesidad de ellas? \u00bfDe qu\u00e9 hablamos cuando hablamos de amor? \u00bfNo es cierto que la historia de cualquier hombre se resume en la de todas las mujeres [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[7],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/567"}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=567"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/567\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=567"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=567"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=567"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}