{"id":590,"date":"2009-07-25T20:42:00","date_gmt":"2009-07-25T20:42:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=590"},"modified":"2009-07-25T20:42:00","modified_gmt":"2009-07-25T20:42:00","slug":"los-evangelios-futuristas-leonard-cohen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2009\/07\/25\/los-evangelios-futuristas-leonard-cohen\/","title":{"rendered":"LOS EVANGELIOS FUTURISTAS DE LEONARD COHEN"},"content":{"rendered":"<p><P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><IMG class=imgdcha id=img_1 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/162756_mini-cohen5.bmp.jpg\"><\/SPAN><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><EM><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">Publicado en el suplemento ARTES de &#8220;El Norte de Castilla&#8221; el 25 de julio de 2009<\/SPAN><\/EM><\/SPAN><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><EM><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">.<\/SPAN><\/EM><\/SPAN><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">Desde su retiro en un monasterio zen, all\u00e1 por los a\u00f1os noventa, Leonard Cohen se ha convertido en una especie de monje budista. Ha dejado las drogas. Tambi\u00e9n ha dejado de luchar con el sexo y con el tabaco. Ya hab\u00eda decidido tener una jubilaci\u00f3n tranquila, sin editar discos, sin estar en el centro de los focos y, por supuesto, sin hacer giras. Desgraciadamente, nuestro poeta descubri\u00f3 un d\u00eda que su ex-manager le hab\u00eda dejado en la ruina. Tuvo que desempolvar poemas, editar dos nuevos trabajos y volver a la carretera, embarc\u00e1ndose, a sus 75 a\u00f1os, en una agotadora gira mundial durante a\u00f1o y medio. En Espa\u00f1a aterrizar\u00e1 el 31 de julio en el Arena Le\u00f3n. Luego, regresar\u00e1 en agosto y en septiembre. Nos reencontraremos con su voz dorada tras 16 a\u00f1os de ausencia. Eso s\u00ed, el a\u00f1o pasado, y en medio de la gira mundial, estuvo como invitado en el famoso y multitudinario Festival de Benicassim. All\u00ed, los j\u00f3venes fibers alucinaron con el abuelo y con la paz espiritual que derram\u00f3 durante una hora de concierto. En un templo acostumbrado al ruido y al decibelio, las oraciones budistas de Leonard Cohen dieron la vuelta al ruedo.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">El p\u00fablico espa\u00f1ol lleva una eternidad esperando volver a escuchar su voz profunda, densa y sobrenatural. El vals de <STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal\">&#8216;Dance me to the end of love&#8217; <\/SPAN><\/STRONG>est\u00e1 marcando el inicio de los recitales. Una ceremonia privada de absoluta belleza protagonizada por himnos de esperanza, rezos colectivos, largu\u00edsimos ruegos a amantes imposibles y el \u00e9xtasis m\u00edstico sobre los escenarios de un poeta iluminado que mira al cielo para gritar sus oraciones. Desde su lejana torre de madera, la de \u201cSuzanne\u201d (porque los amores locos no se olvidan jam\u00e1s), Leonard Cohen sigue regal\u00e1ndonos todo un tsunami de amor y saudade con su voz drogada de nicotina y alcohol, mientras continua susurr\u00e1ndonos al o\u00eddo versos \u00e9picos, existencialistas, rom\u00e1nticos y humanistas. Un mundo, el suyo, que se mueve en el extra\u00f1o espacio que hay entre la lujuria y la tristeza, un mundo de p\u00e1jaros en el alambre, de borrachos en coros de medianoche, un mundo perdido en las pasiones de la fragancia, en los harapos del remordimiento. Por eso se ha pasado toda la vida saludando desde la otra orilla del dolor y la desesperaci\u00f3n, brindando por el coraz\u00f3n sin amante, por el alma sin rey, por la primera bailarina incapaz de bailar nada, anhelando nadar en el mar y que su coraz\u00f3n pueda descansar de tanto desgarro, intentando olvidar lo inolvidable (\u201chace tiempo encontr\u00e9 a una mujer de pelo tan negro como el negro pueda ser, era una profesora del coraz\u00f3n, dulcemente respondi\u00f3 no\u201d). <o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">Leonard Cohen es un soldado de la vida, un borracho de elegante luto, un rom\u00e1ntico enamorado de perdedores, prostitutas y proscritos. Leonard Cohen es mitad lobo-mitad \u00e1ngel, es el amante que Lorca nunca tuvo, es la espina de la noche en nuestro pelo, es la lanza del tiempo en nuestro costado. Naci\u00f3 unos meses antes que Elvis Presley y se enamor\u00f3 en el Hotel Chelsea, el mismo hotel por donde vagabundeaban Joan Baez, Bob Dylan, Jimmy Hendrix o Janis Joplin. Ha vendido m\u00e1s de quince millones de discos, ha publicado once libros de poes\u00eda y dos novelas. Ha seguido la senda de Dylan y de Brel, de Lord Byron y de Lorca. Precisamente, la versi\u00f3n en ingl\u00e9s del poema \u201cPeque\u00f1o vals vien\u00e9s\u201d, perteneciente al poemario \u201cPoeta en Nueva York\u201d, marc\u00f3 el comienzo de los cuatro evangelios futuristas. El ep\u00edlogo de una obra inigualable. La tetralog\u00eda del amor y la saudade. La Biblia que muchos de sus fans tienen encima de la mesilla de noche. Los cuatro \u00faltimos \u00e1lbumes de estudio del poeta canadiense. En ellos casi desaparece la guitarra que siempre le hab\u00eda acompa\u00f1ado y toman protagonismo las programaciones de m\u00e1quinas de ritmo y los sintetizadores. Son canciones que casi se podr\u00edan bailar en discotecas, con ritmos quebrados y preciosas voces femeninas apoyando los estribillos; instrumentaciones esquel\u00e9ticas y maquinales sobre las que cabalga la inigualable poes\u00eda de Leonard Cohen. Son los cuatro evangelios futuristas que el poeta iluminado nos ha regalado en los \u00faltimos 20 a\u00f1os. Una buena parte de sus temas ser\u00e1n escuchados en los nueve conciertos espa\u00f1oles.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p><SPAN lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\"><IMG class=imgizqda id=img_0 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\">I\u2019M YOUR MAN (1988)<o:p><\/o:p><\/SPAN><br \/>\n<SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Considerado una especie de regreso musical, en parte por la poca promoci\u00f3n que tuvo su anterior trabajo y en parte por el profundo giro musical llevado a cabo, \u201cI\u2019m your man\u201d se convierte, de inmediato, en un gran \u00e9xito y en la confirmaci\u00f3n de que el comandante de campo Cohen est\u00e1 en plena forma. \u201cTodos estamos heridos, primero conquistaremos Manhattan, despu\u00e9s conquistaremos Berl\u00edn\u201d, susurra en el himno apocal\u00edptico que abre el disco: se trata de un tema cr\u00edtico con el sistema empresarial y financiero, especialmente con su antigua compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica que lo abandon\u00f3 tras veinte a\u00f1os de relaci\u00f3n comercial. Un tono iluminado y casi evang\u00e9lico sostenido por cajas de ritmo y programaciones variadas permite a Leonard Cohen hacernos una proposici\u00f3n de amor irrechazable: \u201cSi quieres un boxeador, saldr\u00e9 al cuadril\u00e1tero. Y si quieres un doctor, examinar\u00e9 cada cent\u00edmetro de tu cuerpo. Soy tu hombre. Me arrastrar\u00eda hasta ti. Y caer\u00eda a tus pies. Y aullar\u00eda a tu belleza como un perro en celo\u201d. La \u00fanica esperanza ante la desolaci\u00f3n de los nuevos tiempos est\u00e1 en el amor, una droga eterna para la que nadie ha encontrado cura: \u201cLos libros sagrados abiertos, los doctores trabajando noche y d\u00eda, pero nunca encontrar\u00e1n esa cura para el amor. No necesito que me perdones por amarte tanto. Est\u00e1 escrito en la Biblia. Est\u00e1 escrito con sangre. E incluso o\u00ed a los \u00e1ngeles proclam\u00e1ndolo en las alturas. No hay cura para el amor\u201d. Desgraciadamente, y eso lo sabe bien Leonard Cohen, el terrible paso del tiempo arrasa con todo, especialmente con el amor o con lo que queda de \u00e9l: \u201ctodos los puentes que pudimos cruzar ahora est\u00e1n ardiendo, pero me siento tan cerca de todo lo que perdimos: no tendremos que volver a perderlo\u201d. Para muchos, la obra maestra de Leonard Cohen.<\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><IMG class=imgizqda id=img_0 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\">THE FUTURE (1992)<o:p><\/o:p><\/SPAN><br \/>\n<SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En 1992, tras una desconcertante relaci\u00f3n con la actriz Rebecca de Mornay, Leonard Cohen se recluy\u00f3 en un monasterio de monjes Zen cerca de Los \u00c1ngeles. Por entonces, sali\u00f3 al mercado \u201c<EM><SPAN style=\"FONT-STYLE: normal\">The future\u201d<\/SPAN><\/EM>, una obra de redentora belleza alqu\u00edmica que mezcla lo melanc\u00f3lico y lo perturbador, en la que todos los miserables poetastros aparecen intentando sonar como Charlie Manson, en la que la sabidur\u00eda de Johnny Walker es generosa, en la que el violinista toca cosas tan sublimes que las mujeres se arrancan las blusas y los hombres bailan sobre telas de lunares, en la que la nueva tecnolog\u00eda instrumental y la nueva voz ronca se mezclan con suspiros, gritos y besos hambrientos. En \u201c<EM><SPAN style=\"FONT-STYLE: normal\">The future\u201d <\/SPAN><\/EM>regresamos al ropaje depresivo, al desasosiego y a la certeza de que el amor es el \u00fanico salvavidas que nos queda, por eso siempre estamos esperando el milagro (\u201cHe estado esperando tanto tiempo tu beso, esperando que pasara algo as\u00ed\u201d), aunque todos sabemos que nunca llegar\u00e1 (\u201cNo quiero que el amor vuelva a hacerme da\u00f1o: as\u00ed que no me des el mundo hoy y me lo quites ma\u00f1ana, no me hagas eso, cari\u00f1o\u201d). La particular visi\u00f3n de Leonard Cohen acerca del futuro se resume en la m\u00e1xima filos\u00f3fica que protagoniza el disco: \u201cDevu\u00e9lveme el muro de Berl\u00edn, dame Stalin y San Pablo, dame Cristo o Hiroshima, he visto el futuro, hermano, y es un crimen\u201d. El pesimismo existencialista desgarra un mundo en el que parece que todo est\u00e1 oscuro y nieva continuamente: \u201cel r\u00edo ha empezado a helarse y estoy harto de fingir. Estoy roto de inclinarme. He vivido demasiado tiempo de rodillas\u201d. Desde el principio, \u201cT<EM><SPAN style=\"FONT-STYLE: normal\">he future\u201d se convirti\u00f3 en una piedra preciosa<\/SPAN><\/EM> capaz de devolvernos nuestras noches rotas, de llenar nuestras habitaciones de espejos, de susurrarnos al o\u00eddo nuestras vidas secretas.<\/SPAN><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p><IMG class=imgizqda id=img_1 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\"> <\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">TEN NEW SONGS (2001)<\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Tras nueve a\u00f1os encerrado en un convento budista, el gran poeta de la m\u00fasica regres\u00f3 con un nuevo disco titulado sencillamente \u201cTen new songs\u201d: diez temas de belleza devastadora tratados con tono intimista y susurrados por la voz profunda de amante fumador y alcoh\u00f3lico que siempre caracteriz\u00f3 a Leonard Cohen, tal vez m\u00e1s profunda, ebria, triste y susurrante que nunca. La aureola m\u00edstica de su figura y de su m\u00fasica permanece intacta y los jirones de voz de Leonard Cohen siguen meci\u00e9ndose con la poes\u00eda y las seductoras e imprescindibles voces femeninas que siempre le acompa\u00f1an. Ahora, las nuevas melancol\u00edas llegan envueltas en un agradable sentimiento de paz interior, como si gracias a la oraci\u00f3n zen y a la insoportable dictadura del tiempo, el viejo poeta se hubiera librado por fin de la tiran\u00eda del deseo (\u201cConfinados al sexo, empujamos contra los l\u00edmites del mar. Vi que no quedaban m\u00e1s oc\u00e9anos para los carro\u00f1eros como yo\u201d). Sin embargo, nada es tan sencillo como nuestras vidas secretas: \u201cMe muerdo el labio, compro lo que me dicen: desde el \u00faltimo \u00e9xito a la sabidur\u00eda del viejo. Pero siempre estoy solo y mi coraz\u00f3n es como el hielo y est\u00e1 atestado y fr\u00edo en mi vida secreta\u201d. Seguimos teniendo al mismo poeta cantando a los viejos amores que han quedado a un millar de besos de profundidad, al poeta que cierra el Libro del Deseo, al que pertenece por fin a Babilonia, al poeta de los crucifijos descruzados, al que vaga por la oscuridad de los r\u00edos, al que regresa eternamente a la calle Boogie (\u201ctodav\u00eda recuerdo los placeres que conocimos, los r\u00edos y la cascada donde me ba\u00f1\u00e9 contigo. All\u00ed estaba, tan extasiado por tu belleza, que me habr\u00eda arrodillado para secar tus pies\u201d). La vieja historia del hombre despechado que ha amado a la mujer equivocada (\u201cBarr\u00ed las salas de m\u00e1rmol, pero t\u00fa me tiraste por tierra. Me impediste creer, hasta que me permitiste saber que yo no soy el que amas\u201d), el perdedor que nos recita oraciones sobre la evanescencia y derrota del amor, el poeta que echa mano de Kavafis y despide para siempre a su gran amor que se marcha mientras caen sobre \u00e9l las voces y el vino. \u201cTen new songs\u201d, un disco de una belleza tan deslumbrante que, realmente, duele. \u201cTe echo tanto de menos, no hay nadie a la vista, y todav\u00eda estamos haciendo el amor, en mi vida secreta\u201d.<\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><IMG class=imgizqda id=img_0 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">DEAR HEATHER (2004)<\/SPAN><br \/>\n<SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">A los 70 a\u00f1os, Leonard Cohen edit\u00f3 su \u00faltimo \u00e1lbum de estudio hasta la fecha, el \u00faltimo de sus cuatro evangelios futuristas. Una vuelta de tuerca m\u00e1s a un mundo poblado por versos crueles y contundentes, textos apocal\u00edpticos, canciones amargas, tristes y solitarias apoyadas en los temas de siempre: en el amor, en la soledad, en el odio, en el paso del tiempo. Ahora, viejo y cansado, el canadiense de sangre jud\u00eda y alma mediterr\u00e1nea, el hippie existencialista, el mujeriego irredimible, el poeta, m\u00fasico y monje zen hace un repaso de sus soledades y misterios. C\u00ednico en su herida y taimado en su desesperaci\u00f3n existencial nos entrega un disco meditabundo repleto de bellas y elegantes canciones que lucen una digna resignaci\u00f3n: \u201cEllas se desnudan, cada una a su manera, y dicen, m\u00edrame, Leonard, m\u00edrame por \u00faltima vez; luego se inclinan sobre la cama y me cubren como a un beb\u00e9 que est\u00e1 temblando\u201d. Nos obsequia un intenso y particular homenaje de dos minutos al 11-S (\u201c\u00bfenloqueciste o te hiciste presente el d\u00eda en que hirieron a Nueva York\u201d) y reclama para todos el territorio torpedeado de la paz (\u201cuna cruz en cada colina, una estrella, un minarete, tantas tumbas que llenar; amor, \u00bfno est\u00e1s ya cansado?). Su voz ronca, \u00e1spera, profunda y oscura, respaldada por preciosas y cristalinas voces femeninas, sigue escupiendo el desamor (\u201cestoy en ruinas detr\u00e1s de ti\u201d), la angustia de la derrota (\u201cluch\u00e9 contra la botella pero deb\u00ed hacerlo borracho\u201d), la desesperanza (\u201chay una guerra entre el rico y el pobre, entre el hombre y la mujer, entre el de izquierdas y el de derechas, entre el blanco y el negro, hay una guerra entre los que dicen que hay una guerra y los que dicen que no la hay\u201d) y la certidumbre de su fracaso (\u201cel juez no tiene otra salida: el cantante debe morir por tener la mentira en su voz\u201d). El perfecto ep\u00edlogo para un poeta al que s\u00f3lo le falta el Premio Nobel.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el suplemento ARTES de &#8220;El Norte de Castilla&#8221; el 25 de julio de 2009 . Desde su retiro en un monasterio zen, all\u00e1 por los a\u00f1os noventa, Leonard Cohen se ha convertido en una especie de monje budista. Ha dejado las drogas. 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