{"id":600,"date":"2009-08-29T17:01:00","date_gmt":"2009-08-29T17:01:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=600"},"modified":"2009-08-29T17:01:00","modified_gmt":"2009-08-29T17:01:00","slug":"itinerario-sentimental-la-capital-del-dolor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2009\/08\/29\/itinerario-sentimental-la-capital-del-dolor\/","title":{"rendered":"ITINERARIO SENTIMENTAL POR LA CAPITAL DEL DOLOR"},"content":{"rendered":"<p><IMG class=imgizqda id=img_0 height=172 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=257>Publicado en el suplemento ARTES de El Norte de Castilla el 29 de agosto de 2009<\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">Mucho se ha hablado de la influencia de Valladolid en la literatura de Francisco Umbral y de c\u00f3mo la ciudad del Pisuerga se convirti\u00f3 en referencia constante en sus libros. Nadie puede negar, desde luego, que una buena parte de sus novelas nace de Valladolid y por Valladolid. Son cr\u00f3nicas stendhalianas de la peque\u00f1a ciudad plateresca, novelas de ambiente provinciano con Valladolid siempre al fondo y el marco indeleble del artista adolescente que se inicia en los misterios de la vida. El inolvidable Paco Umbral lo recordaba con a\u00f1oranza y j\u00fabilo, como se recuerda siempre la ni\u00f1ez y la adolescencia. \u00abValladolid, mi Valladolid de entonces, era un fiesta. Una fiesta triste y negra, de guerra y de luto, pero cantaba la edad dorada de la infancia y yo era un ni\u00f1o en una calle larga y fr\u00eda, calle de San Blas, con huertas y monjas y ebanistas y sombrerer\u00edas. Hab\u00edan puesto en las fachadas unos carteles como para anunciar la guerra, carteles con alambradas y palomas, y cascos y ca\u00f1ones. Los moros y los regulares ven\u00edan al anochecer. Los regulares pasaban en sus camiones, desde Capitan\u00eda, y los moros aparec\u00edan, lentos, entre las sombras de <?xml:namespace prefix = st1 ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags\" \/><st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Plaza\">la Plaza<\/st1:PersonName> de San Miguel\u201d.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">Francisco Umbral pas\u00f3 fr\u00edo y hambre en su casa de la plaza de San Miguel, estudi\u00f3 en la escuela Jos\u00e9 Zorrilla, trabaj\u00f3 como botones en el Banco Central, acudi\u00f3 a tertulias literarias en la cafeter\u00eda Maga y en el Hostal Florido y comenz\u00f3 a trabajar en \u201cEl Norte de Castilla\u201d, el gran peri\u00f3dico de la ciudad, con sus \u201cletras g\u00f3ticas, muy negras, sobre gran fondo blanco, una catedral de periodismo\u201d. Para entonces ya sab\u00eda que su destino era la literatura. Se hab\u00eda envenenado con la magdalena de Proust y el l\u00e1udano baudeleriano, viv\u00eda en el para\u00edso artificial de los toros de Guisando de la sala de m\u00e1quinas del peri\u00f3dico y se vest\u00eda de Espronceda hasta para ir a por un kilo de carb\u00f3n a la carboner\u00eda.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">El templo de la infancia y adolescencia del autor, atravesado por la espada de esta\u00f1o de <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Esgueva\">la Esgueva<\/st1:PersonName>, protagonizar\u00eda un buen pu\u00f1ado de novelas de Francisco Umbral. Novelas de infancia cruel y adolescencia atroz que no le impedir\u00edan practicar unos ejercicios espirituales de vallisoletanismo que le encumbrar\u00edan a las m\u00e1s altas cotas de la literatura hisp\u00e1nica. Umbral fue un desvencijado ni\u00f1o m\u00e1s de la guerra que comi\u00f3, junto a otros muchos ni\u00f1os, el pan negro de salvados y la tajada del miedo. Por eso, siempre sostuvo que Valladolid, una ciudad que todo lo hab\u00eda tenido y todo lo hab\u00eda perdido, era para \u00e9l la melancol\u00eda. Era memoria, lirismo, temor y temblor, ciudad lev\u00edtica, ciudad de procesiones y culpas, provincia de tedio. Es curioso que, a pesar de que Valladolid es la gran protagonista de la mayor\u00eda de sus obras, casi nunca es citada por su nombre (a diferencia de Madrid, su otra ciudad, que no deja de ser citada). Los libros de Madrid son del presente. Los de Valladolid son del pasado. En los primeros, aparece el Umbral m\u00e1s prosista. Las \u201cnovelas vallisoletanas\u201d son eminentemente l\u00edricas. Nadie duda, a estas alturas, que Umbral visti\u00f3 su mejor literatura con la arqueolog\u00eda de su infancia y adolescencia a orillas del Pisuerga. El mismo Umbral lo dej\u00f3 dicho: \u201c<STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">Vieja ciudad. Peque\u00f1a ciudad. A veces vuelvo a la ciudad de provincias, gris y melanc\u00f3lica, ayer perfil de gale\u00f3n, hoy nav\u00edo desguazado, de donde han nacido alguno de mis libros \u2013los pocos que merecen la pena leerse-, y donde ha nacido uno mismo, aunque uno no haya nacido all\u00ed\u201d.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/STRONG><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">En 1996, Francisco Umbral public\u00f3 una de sus \u201cnovelas vallisoletanas\u201d m\u00e1s memorables.<IMG class=imgdcha id=img_0 height=223 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=138> A la habitual atm\u00f3sfera de sus novelas de ni\u00f1ez y adolescencia ambientadas en Valladolid, en \u201cCapital del dolor\u201d el escritor nos habla de la guerra civil, \u00edntima y cruel, en la peque\u00f1a ciudad. En ella, Valladolid no s\u00f3lo vuelve a transformarse en la peque\u00f1a ciudad de tedio y plateresco y a convertirse en el escenario de su educaci\u00f3n sentimental. En \u201cCapital del dolor\u201d, adem\u00e1s, aparece la guerra en toda su crudeza y asistimos al complicado proceso de maduraci\u00f3n entre muertos y sexo que tiene que vivir nuestro escritor. La ciudad que al principio es s\u00f3lo un precioso magnolio en el patio de las Teresianas acaba siendo el eco de las campanas de las Clarisas y el de los partes de guerra que escup\u00edan los altavoces de <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Plaza Mayor.\">la Plaza Mayor.<\/st1:PersonName> En \u201cCapital del dolor\u201d vivimos el traum\u00e1tico paso de la ciudad del alegre colorido de los pavos reales al blanco y negro de las pistolas de los falangistas. Por el camino nos empapamos del vagabundeo fabuloso de Paulo (alter ego del escritor) en torno a la so\u00f1ada ciudad y aprendemos de memoria un m\u00e1gico itinerario sentimental.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/STRONG><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">La calle de <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Pasi?n\">la Pasi\u00f3n<\/st1:PersonName> es \u201clarga y misteriosa, con iglesias y menestral\u00eda\u201d; <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Plaza Mayor\">la Plaza Mayor<\/st1:PersonName> es \u201cespaciosa, mal lograda, con su acera de San Francisco, sal\u00f3n de la vieja corte, y la estatua del Conde Ans\u00farez\u201d; <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Fuente Dorada\">la Fuente Dorada<\/st1:PersonName>, \u201ccon soportales y fot\u00f3grafos\u201d, es una \u201cplaza irregular, de plano inclinado, como una plaza so\u00f1ada por Chirico, el italiano de moda\u201d; el despe\u00f1adero de la calle Angustias, \u201cde una plata sucia, de un adoquinado ilustre, toda de tiendas y teatros\u201d, acaba convirti\u00e9ndose en una especie de \u201cdescenso a la juder\u00eda castellana, como el secreto vaginal y viejo de la ciudad\u201d; la casa de Cervantes es \u201cc\u00e9ntrica y hundida, sombr\u00eda y bella, prestigiada de yedras y perfumada de maderas antiguas y cuarterones\u201d; la catedral es \u201cgrandiosa como una tumba de gigantes, fr\u00eda como las bodegas de Dios, frustrada como una gran nave que se hunde, escorada, inmensa, descomunal y fea\u201d; el bar Cant\u00e1brico, en <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Plaza Mayor\">la Plaza Mayor<\/st1:PersonName>, esquina a la calle de Santiago, es \u201ccapilla sixtina del vino y primera catedral del cubismo decorativo, con sus chicas penagos vestidas de parisinas para tomar el aperitivo\u201d.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/STRONG><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">El Teatro Calder\u00f3n, que al principio se nos presenta como \u201ccorralada enorme de la cultura local, con un siglo XIX dormido en sus terciopelos rojos, con sue\u00f1o de peluche, con un pasado reciente ilustrado en sus pasamanos de oro y sus barandales de alta comedia\u201d, es asaltado al principio de la guerra por unos \u201cpol\u00edticos grises y unos madrile\u00f1os azules, violentos, negros, refulgentes de hebillas y pistolas\u201d. La guerra mata, en poco tiempo, la infancia y la adolescencia de Paulo. Porque la guerra no es m\u00e1s que una interminable procesi\u00f3n de muertos. Y Paulo tiene cada vez m\u00e1s amigos fusilados. <o:p><\/o:p><\/SPAN><\/STRONG><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\"><IMG class=imgizqda id=img_0 height=207 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/167713_umbral.bmp.jpg\" width=140>Los lugares de los fusilamientos se convierten, a partir de ese momento, en un terrible v\u00eda crucis donde destacan, con letras negras, tres sitios emblem\u00e1ticos de la ciudad: \u201cCocheras\u201d, el Campo Grande (en la novela, el Frondor) y el cerro de San Crist\u00f3bal. \u201cCocheras\u201d estaba por el paseo de Filipinos y era donde se hab\u00edan guardado los viejos tranv\u00edas, azules y amarillos, \u201chasta que llegaron los falangistas y convirtieron a los tranv\u00edas en c\u00e1rceles, para arrestar ugetistas y fusilar poetas\u201d. La cuerda de presos llegaba andando a media tarde, con el Frondor bien regado, \u201cdesde donde llegaba un hechizo verde<\/SPAN><\/STRONG><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\"> del interior del parque modernista, y el grito de los pavos reales pon\u00eda un versallismo agrio y elegante sobre el rugido de la p\u00f3lvora y los colores sucios de la guerra\u201d. La represi\u00f3n militar tiene lugar en el cerro de San Crist\u00f3bal donde acuden las gentes para asistir a los fusilamientos, \u201ccomo las tricoteuses de Par\u00eds que iban a hacer calceta a la sombra de la guillotina\u201d. El cerro de San Crist\u00f3bal es \u201cpiedra y cielo, plata y sangre, y las elegantes de la ciudad llevan sombrillas blancas, anacr\u00f3nicas y alegres, para protegerse del sol casi vertical, \u201cguilleniano\u201d, que ilumina con su grandeza siniestra el ritual de los fusilamientos&#8221;. <o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><SPAN style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial\">En ocasiones, sobre todo al principio, el itinerario sentimental no es tan agrio en la ciudad tolteca y salvaje \u201cdonde la luna se derrama todas las noches en cascada sobre el g\u00f3tico plateresco de San Pablo\u201d. Paulo se inicia como un pr\u00edncipe blanco en el sexo con Rosa Luguillano, la puta por excelencia de la ciudad, y el camino hasta llegar all\u00ed es un \u201c<STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">camino de plateresco y juzgados, de palacios y reyes Cat\u00f3licos, la entra\u00f1a hist\u00f3rica de la ciudad, un camino de r\u00edas populares y torres g\u00f3ticas, el camino de <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Esgueva\">la Esgueva<\/st1:PersonName>, de los tontos al sol, de las clarisas, de la infancia y los entierros\u201d. Luego llega el amor con Constituci\u00f3n, la hija de un ferroviario, porque \u201c\u00bfqu\u00e9 diferencia hay entre la fascinaci\u00f3n por una chica ferroviaria y la fascinaci\u00f3n por un cisne de Rub\u00e9n?\u201d. Con ella pasea por la barriada ferroviaria, por <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Plaza Circular\">la Plaza Circular<\/st1:PersonName> y por la calle de <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Estaci?n\">la Estaci\u00f3n<\/st1:PersonName>, \u201c<\/SPAN><\/STRONG>con su larga tapia, hasta llegar al puente negro sobre los trenes deslumbrantes del anochecer\u201d. Es el peque\u00f1o descanso del guerrero en mitad de la guerra, cuando la c<STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">iudad azteca que es Tablares, ciudad filipense, castellana y rom\u00e1nica en <st1:PersonName w:st=\"on\" ProductID=\"la Antigua\">la Antigua<\/st1:PersonName>, con su cig\u00fce\u00f1a familiar presidiendo la tribu de la ciudad, duerme su sue\u00f1o nocturno<\/SPAN><\/STRONG>.<o:p><\/o:p><\/SPAN><br \/>\n<IMG class=imgdcha id=img_1 style=\"WIDTH: 128px; HEIGHT: 91px\" height=118 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=168><br \/>\n <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><STRONG><SPAN style=\"FONT-WEIGHT: normal; FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Arial; mso-bidi-font-weight: bold\">Es el final. Todo queda encerrado en el vocabulario de porcelana y garfios de plata que nos regala Umbral, prestidigitador de la palabra, escritor de verbo punzante y adjetivos asesinos al que se le aparec\u00edan las met\u00e1foras como v\u00edrgenes y gran cronista po\u00e9tico de Valladolid. Junto a \u00e9l, en esta ciudad de melanc\u00f3licos, aprendimos los mejores ejercicios espirituales de vallisoletanismo.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/STRONG><\/p>\n<p> <P class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: justify\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el suplemento ARTES de El Norte de Castilla el 29 de agosto de 2009 Mucho se ha hablado de la influencia de Valladolid en la literatura de Francisco Umbral y de c\u00f3mo la ciudad del Pisuerga se convirti\u00f3 en referencia constante en sus libros. 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