{"id":730,"date":"2010-11-20T12:39:00","date_gmt":"2010-11-20T12:39:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=730"},"modified":"2010-11-20T12:39:00","modified_gmt":"2010-11-20T12:39:00","slug":"el-coleccionista-suenos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2010\/11\/20\/el-coleccionista-suenos\/","title":{"rendered":"EL COLECCIONISTA DE SUE\u00d1OS"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento literario de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de noviembre de 2010<\/p>\n<p> <P style=\"TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNoSpacing><SPAN style=\"FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt\">Leer a Georges Perec nunca deja de resultar sorprendente. El mismo autor parisino, tr\u00e1gicamente desaparecido a los 45 a\u00f1os, se jactaba de no haber escrito nunca dos libros semejantes: \u201cnunca tuve ganas de repetir un libro, una f\u00f3rmula, un sistema o una manera ya elaboradas en un libro precedente\u201d. Sin embargo, jam\u00e1s hubiera dudado de que \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d era obra de Perec. A nadie se le hubiera ocurrido recordar, recopilar, reunir y sistematizar los sue\u00f1os que tuvo entre 1968 y 1972. Un total de 124 sue\u00f1os. Eso es \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNoSpacing><SPAN style=\"FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt\"><IMG style=\"WIDTH: 283px; HEIGHT: 386px\" id=img_0 class=imgizqda src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=244 height=382>Georges Perec es un autor inclasificable. Volv\u00eda locos a los cr\u00edticos y desconcertaba a los lectores. La huella del escritor desaparec\u00eda en odiseas m\u00e1s o menos extravagantes, en retos m\u00e1s o menos fascinantes. Perec escrib\u00eda con el cuchillo entre los dientes y al filo del precipicio. Gracias a ello, firm\u00f3 una de las obras m\u00e1s fastuosas de todo el siglo XX y es el padre de una novela total, casi perfecta, aut\u00e9ntico resumen de sus preocupaciones literarias, de sus anhelos, de sus desaf\u00edos. \u201cLa vida, instrucciones de uso\u201d es probablemente el \u00faltimo gran acontecimiento literario en la historia de la novela. Es m\u00e1s, tengo la sospecha de que todos los libros que escribi\u00f3 Perec fueron s\u00f3lo un banco de pruebas para poder alumbrar \u201cLa vida instrucciones de uso\u201d. \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d ser\u00eda un eslab\u00f3n m\u00e1s de ese seductor proceso. Corresponde a un per\u00edodo, alrededor de 1970, en el que Perec hab\u00eda comenzado una febril actividad de recuperaci\u00f3n autobiogr\u00e1fica. En ese a\u00f1o empez\u00f3 a anotar sue\u00f1os en libretas negras, as\u00ed como a redactar fichas sobre las habitaciones en las que hab\u00eda dormido o a escribir recuerdos de infancia.<SPAN style=\"mso-spacerun: yes\"> <\/SPAN>\u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d se public\u00f3 en 1973, tras los herc\u00faleos retos de \u201cLa disparition\u201d (novela de intriga en forma de lipograma donde no aparec\u00eda ni una sola vez la vocal e) y \u201cLes revenentes\u201d (novela construida utilizando una \u00fanica vocal: la e). Con \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d Perec olvida la forma novelesca y se deja arrastrar por uno de sus mayores placeres, el de inventariar, enumerar, acumular, archivar. En este caso, sue\u00f1os.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNoSpacing><SPAN style=\"FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt\">El mismo autor dividi\u00f3 su obra en cuatro grandes apartados. El primero hac\u00eda hincapi\u00e9 en lo cotidiano (\u201cLas cosas\u201d); el segundo en lo autobiogr\u00e1fico (\u201cW o el recuerdo de la infancia\u201d); el tercero en lo l\u00fadico (el gusto por las constricciones, las proezas ling\u00fc\u00edsticas, las ense\u00f1anzas del Oulipo); y el \u00faltimo en lo puramente novelesco (\u201cLa vida instrucciones de uso\u201d). Una clasificaci\u00f3n que puede saltar por los aires en cualquier momento. As\u00ed, en todos los libros de Perec late un tono autobiogr\u00e1fico y casi todos est\u00e1n mediatizados por alguna restricci\u00f3n o estructura oulipiana. Es m\u00e1s, se podr\u00eda dibujar un quinto apartado, el de todos aquellos proyectos perecquianos consistentes en listas, enumeraciones, inventarios, cat\u00e1logos, series minuciosas y largas de todo tipo de cosas. En este apartado podr\u00edamos encuadrar libros y proyectos tan interesantes como \u201cMe acuerdo\u201d, \u201cNotas sobre el modo y arte de ordenar libros\u201d, \u201cTentativa de saturaci\u00f3n onom\u00e1stica de J.R.\u201d, \u201cMe gusta, no me gusta\u201d, \u201c243 postales en colores aut\u00e9nticos\u201d, \u201cNotas sobre los objetos que ocupan mi mesa de trabajo\u201d o \u201cIntento de agotamiento de un lugar parisino\u201d. Tambi\u00e9n \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d, sin duda uno de los proyectos m\u00e1s relevantes y consistentes. El primer sue\u00f1o registrado es de mayo del 68 aunque es a partir de julio de 1970 cuando Perec comienza a anotarlos en sus libretas negras. Reconoce el mismo autor que lo hizo por el miedo a olvidar, por el temor que le produc\u00eda el no poder retener la vida que se le escapaba, por el p\u00e1nico a perder sus huellas. Su furor por clasificar e inventariar le llev\u00f3 a guardar todo. Incluido sus sue\u00f1os. \u201cAdmito que estos sue\u00f1os no fueron vividos para ser sue\u00f1os, sino so\u00f1ados para ser textos\u201d, confiesa Perec. La realidad es que en la experiencia on\u00edrica y fragmentaria de \u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d vale todo. Se trata de un striptease<IMG id=img_0 class=imgdcha src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=175 height=271> emocional en el que las obsesiones de Perec se suben al escenario. Hay juegos de palabras, humor (planea hacer una traducci\u00f3n para tartamudos de \u201cLas cosas\u201d), obsesi\u00f3n por alguna mujer de la que s\u00f3lo conocemos la inicial de su nombre, aparici\u00f3n de referentes literarios como Verne, gags estilo Lucky Luke, bailes de Butsy Berkeley, mundos de Escher y Moebius, sue\u00f1os de crucigramas, angustia on\u00edrica, pesadillas literarias (encuentra una e en \u201cLa disparition\u201d), evocaci\u00f3n de sue\u00f1os comunes. Tambi\u00e9n una gran ceremonia del recuerdo y la tragedia: el sue\u00f1o recurrente de campos de concentraci\u00f3n o de las SS llegando a su casa para detener a la familia. A veces los sue\u00f1os son microrrelatos hermos\u00edsimos. Otras, unos impactantes poemas. En alg\u00fan caso, el propio autor omite voluntariamente el sue\u00f1o, que aparece registrado pero s\u00f3lo nos regala la p\u00e1gina en blanco. \u201cS\u00e9 que no es m\u00e1s que un sue\u00f1o pero no puedo escapar de este sue\u00f1o\u201d, dice en uno de ellos. \u201cSolamente so\u00f1aba para escribir mis sue\u00f1os\u201d, confiesa en otro.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNoSpacing><SPAN style=\"FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt\">\u201cLa c\u00e1mara oscura\u201d es una obra absolutamente perecquiana. Una obra menor pero necesaria para conocer al gran mago de las palabras, al escritor inclasificable obsesionado con clasificar todo. Un genio que muri\u00f3 en 1982 mientras escrib\u00eda \u201c53 d\u00edas\u201d, una novela que ol\u00eda a obra maestra por los cuatro costados. Alguna vez yo he so\u00f1ado que regresaba Perec y terminaba \u201c53 d\u00edas\u201d. Por so\u00f1ar que no quede.<o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n<p> <P style=\"TEXT-ALIGN: justify; MARGIN: 0cm 0cm 0pt\" class=MsoNoSpacing><SPAN style=\"FONT-FAMILY: 'Georgia','serif'; FONT-SIZE: 10pt\"><o:p><\/o:p><\/SPAN><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en &#8220;La sombra del cipr\u00e9s&#8221;, suplemento literario de &#8220;El Norte de Castilla&#8221;, el 20 de noviembre de 2010 Leer a Georges Perec nunca deja de resultar sorprendente. 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