{"id":77,"date":"2007-03-02T17:53:00","date_gmt":"2007-03-02T17:53:00","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/?p=77"},"modified":"2007-03-02T17:53:00","modified_gmt":"2007-03-02T17:53:00","slug":"autopsia-thick-as-brick","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elnortedecastilla.es\/vicentealvarez\/2007\/03\/02\/autopsia-thick-as-brick\/","title":{"rendered":"AUTOPSIA DE THICK AS A BRICK"},"content":{"rendered":"<p>Gracias a la enmara\u00f1ada y genial letra de TAAB (el poema \u00e9pico presuntamente escrito por el ni\u00f1o Milton) podemos intentar parir una especie de inventario final y analizar varios de los temas que conforman esta apabullante y hermos\u00edsima suite. Todo ello forma parte de un proyecto que alg\u00fan d\u00eda escribir\u00e9, una especie de \u201cTraducci\u00f3n Infiel de Thick as a brick del se\u00f1or Ian Anderson\u201d. Para ello, como un tirano reyezuelo bananero, tengo trabajando a mi amiga Cristina en el estudio del fascinante peri\u00f3dico-portada as\u00ed como en los recovecos infinitos que se esconden tras el complejo poema. Por de pronto, para esta primera aproximaci\u00f3n, me he valido de la estupenda aportaci\u00f3n de nuestra mexicanita tulliana, Gabriela Guardiola, que tuvo las agallas de traducir la complej\u00edsima letra. Por ello y por esos platos tan exquisitos de comida mexicana que prepara como nadie&#8230;<br \/>\n<IMG class=imgcen height=191 src=\"\/vicentealvarez\/wp-content\/uploads\/sites\/3\" width=450><br \/>\n1 &#8211; <EM>Really don&#8217;t mind if you sit this one out<\/EM>. El rasgueo de guitarra ya m\u00edtico. Los tres primeros minutos constituyen el principio de la magia: Guitarra ac\u00fastica, suavidad y recordatorio. \u201cMis palabras no son m\u00e1s que un susurro, tu sordera un grito\u201d. La constataci\u00f3n, en todo caso, del onirismo que presidir\u00e1 toda la canci\u00f3n: \u201cSoy un mal sue\u00f1o que justo tuve hoy\u201d.<br \/>\n2 &#8211; <EM>See there! A son is born<\/EM>. Allegro el\u00e9ctrico y excesivo. Nacimiento del hijo que se declara apto para luchar. Desarrollo instrumental al final con una lucha en\u00e9rgica entre un \u00f3rgano letal reverberando deliciosamente y un riff tremendo de Martin Barre.<br \/>\n3 &#8211; <EM>The Poet and the painter<\/EM>. Relax. Aparici\u00f3n estelar de la flauta que conduce la hermos\u00edsima melod\u00eda de manera creciente. \u201cEl poeta levanta su pluma mientras el soldado enfunda su espada\u201d. Toda una declaraci\u00f3n de principios.<br \/>\n4 &#8211; <EM>The cattle quietly grazing<\/EM>. Segunda parte del movimiento anterior. El final resulta tremendamente significativo: \u201cel poeta enfunda su pluma mientras el soldado levanta su espada\u201d. Se acercan los problemas: el caos: la violencia.<br \/>\n5 \u2013 <EM>What do you do when the old man&#8217;s gone<\/EM>. La flauta y el \u00f3rgano siguen luchando en un encarnizado combate. Ian Anderson nos advierte de los conflictos que aparecen (en la vida, en el mundo, en el interior de las personas): \u201cel torbellino te despista\u201d. Una flauta suave es el preludio de la locura.<br \/>\n6 \u2013 <EM>I&#8217;ve come down from the upper class<\/EM>. Una coda musical repetitiva se adue\u00f1a de la situaci\u00f3n al grito de \u201cadelante, criminales\u201d. La flauta toma posiciones y gana batalla tras batalla. \u201cLos juzgar\u00e9 y me asegurar\u00e9 de que nadie me juzgue a mi\u201d.<br \/>\n7 &#8211; <EM>You curl your toes in fun<\/EM>. Una caja de m\u00fasica. Un minuto precioso con guitarra ac\u00fastica, vibr\u00e1fono juguet\u00f3n y exquisito juego de voces. El car\u00e1cter l\u00fadico (casi como una nana sacr\u00edlega) toma forma desde el primer verso: \u201cretuerces los dedos de los pies divirti\u00e9ndote\u201d.<br \/>\n8 &#8211; <EM>So come on ye childhood heroes!<\/EM>. \u201c\u00a1Adelante, h\u00e9roes de la infancia!\u201d Plenitud de voz, flauta y guitarras. Perfecto colof\u00f3n de la primera parte para enganchar, sin soluci\u00f3n de continuidad, con la segunda. \u201cTendremos a Superman de presidente, permitan a Robin salvar el d\u00eda\u201d.<br \/>\n9 \u2013 <EM>See there! A man is born<\/EM>. Comienzo fuerte, el\u00e9ctrico, extra\u00f1amente cacaf\u00f3nico. Cuatro minutos de caos adornados con un alucinante solo de bater\u00eda que enmarca el bab\u00e9lico fragmento. El tema llega a la cima del onirismo musical y literario, especialmente con el recitado de Anderson en la parte final. Ya no hablamos del ni\u00f1o del principio. Ahora, es un hombre el que ha nacido. Y si al hijo le declaraban apto para la guerra, al hombre le declaran apto para la paz\u2026 Hay una explicaci\u00f3n tan l\u00f3gica como perversa: \u201cle ense\u00f1aremos a ser un hombre sabio, a saber enga\u00f1ar a los dem\u00e1s\u201d.<br \/>\n10 &#8211; <EM>In the clear white circles.<\/EM> Vuelve el maravilloso rasgueo ac\u00fastico del tema principal. Regresa la aparente normalidad. Es la misma melod\u00eda pero, a la vez, completamente distinta.<br \/>\n11 &#8211; <EM>The legends (worded in the ancient tribal hymn). <\/EM>El list\u00f3n literario no deja de subir: \u201cLas leyendas yacen acunadas en la llamada de las gaviotas\u201d. Especie de oraci\u00f3n blasfema que anuncia uno de los momentos culminantes de la suite\u2026<br \/>\n12 &#8211; <EM>The poet and the wise man<\/EM>. Tal vez la melod\u00eda m\u00e1s preciosa. \u201cEl poeta y el hombre sabio permanecen detr\u00e1s de la pistola\u201d. <EM>Do you believe in the day? <\/EM>El tempo ac\u00fastico, \u00e9pico y majestuoso llega a un cima inalcanzable. La flauta y el \u00f3rgano vienen de otros mundos directamente. La poes\u00eda es casi intraducible: se perder\u00eda toda la musicalidad: <EM>Soft Venus (lonely maiden) brins the ageless one<\/EM>.<br \/>\n13 &#8211; <EM>Let me tell you the tales of your life<\/EM>. Vuelve la agresividad, tanto en la letra como en la m\u00fasica. \u201cEl deseo de asesinar o ser asesinado\u201d. Corte el\u00e9ctrico con un comienzo instrumental apabullante. \u201cLas aceras est\u00e1n vac\u00edas: los desag\u00fces llevan l\u00edquido rojo mientras el loco brinda por su dios en el cielo\u201d.<br \/>\n14 &#8211; <EM>So! Come all ye young men<\/EM>. Se acerca el final. La flauta se vuelve loca, unas melod\u00edas medievales se mezclan con cantos tribales. Anderson pide a los j\u00f3venes unir sus voces en un coro infernal. \u201cLos rel\u00e1mpagos del verano arrojan sus rayos sobre ti y la hora del juicio se acerca\u201d. En el intermedio nos pide permiso para recoger a nuestros muertos. Es evidente que el final se acerca. Reclama, de nuevo, ayuda. \u201cAdelante, h\u00e9roes del c\u00f3mic\u201d. Sin duda, la parte m\u00e1s progresiva del disco. La banda arremete con fuerza en la recta final en perfecta sincron\u00eda, como una maquinaria de precisi\u00f3n suiza. Todas las melod\u00edas que han ido apareciendo resurgen en un marem\u00e1gnum apabullante con todo el grupo al galope. Anderson, como en la primera parte, vuelve a reclamar a Superman como presidente. Una orquesta sinf\u00f3nica sobrevuela con sus violines de ultratumba.<br \/>\n15 \u2013 <EM>So you ride yourselves over the fields<\/EM>\u2026. Regresamos al principio. La guitarra ac\u00fastica de Anderson nos devuelve al camino y el c\u00edrculo se cierra prodigiosamente. \u201cY sus hombres sabios no saben lo que se siente siendo est\u00fapidos como un ladrillo\u201d (o tercos como una mula, obtusos como zoquetes, duros de mollera: las posibles traducciones de \u201cthick as a brick\u201d son casi infinitas y apenas hemos comenzado\u2026..).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gracias a la enmara\u00f1ada y genial letra de TAAB (el poema \u00e9pico presuntamente escrito por el ni\u00f1o Milton) podemos intentar parir una especie de inventario final y analizar varios de los temas que conforman esta apabullante y hermos\u00edsima suite. 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