Es sabido por todos que un buen chiste es el que no tiene que ser explicado para hacer gracia. Cierto. Pero cuando la broma radica en algún tipo de teoría científica no es que sea una ayuda, es que la aclaración es imprescindible si queremos entender lo gracioso del asunto.
En la serie americana ‘The big bang theory’ este tipo de situaciones se dan una y otra vez. Sus capítulos están salpicados continuamente de teorías de la física. No en vano, dos de sus protagonistas principales, Sheldon Cooper y Leonard Hofstader, son dos compañeros de piso que trabajan como físicos teóricos en el Instituto Técnico de California. Precisamente uno de ellos, el Doctor Cooper, utiliza continuamente este tipo de fundamentos aplicados a situaciones de su día a día. Los ejemplos son muy variados, pero nos hemos quedado con algunos de los más representativos como muestra de que también una serie cómica puede servir para aprender.
Sheldon disfrazado de ‘efecto Doppler’El superdotado Sheldon Cooper acude con un disfraz de ‘efecto Doppler’ a una fiesta de Halloween. Nadie sabe de qué va disfrazado, creen que es una cebra, y él insiste continuamente en hacer un sonido y un gesto con la cabeza de izquierda a derecha “iiiiiuuu” y en afirmar que “debería de haber un premio para la más acertada visualización de un principio científico” pero, ¿Qué es el ‘efecto Doppler’?
Todos hemos notado alguna vez, cuando se acerca hacia nosotros una ambulancia o un camión de bomberos, cómo el sonido de su sirena va cambiando y pasa de más agudo a más grave justo cuando está a nuestro lado para volverse a convertir en agudo cuando de nuevo se aleja de nosotros. Ahí está este efecto, descubierto por el austriaco Christian Andreas Doppler en 1894.
En su definición exacta, el ‘efecto Doppler’ es el aparente cambio de frecuencia de una onda en función de la diferente ubicación del emisor y del receptor. Es decir, el emisor de la onda (la sirena del vehículo en este caso) se mueve en relación al receptor (nuestro oído) y esto hace que el sonido que percibimos sea diferente en función de la posición de la fuente emisora. Este fenómeno también ocurre con la luz, puesto que también se comporta como una onda, pero el ojo humano es menos sensible a los cambios que nuestro oído.
La navaja de Ockham y la carta en la basura
Guillermo de Ockham fue un fraile franciscano que en el siglo XIV dedicó su vida a la filosofía. Un ingente trabajo cuya recopilación se agrupa, ni más ni menos, que en diecisiete tomos, una muestra de su extensa bibliografía. La teoría de la navaja defiende que, si un hecho puede explicarse de varias maneras, siempre la más simple de todas ellas es la que debe de darse por válida.
Por ello cuando Leonard encuentra una carta tirada en la basura y pregunta: “¿Sheldon, qué hace esta carta en la papelera?” Su compañero de piso responde: “existe la posibilidad de que la basura se formara espontáneamente alrededor de la carta, pero, según el principio de la navaja de Ockham, alguien la habrá tirado”.
El gato de Schrödinger
¿Cómo saber si dos amigos pueden ser algo más? Para un físico, como los de ‘Big bang theory’ la respuesta está, como no, en la mecánica cuántica, o al menos en las teorías desarrolladas por uno de sus más conocidos teóricos, el vienés Erwin Schrödinger. Este físico propuso, en la primera mitad del siglo XX, un experimento ficticio en el que se introducía a un gato en una caja. Junto a él había una cápsula venenosa que de romperse mataría al animal, pero la posibilidad de que este hecho ocurriera tan solo se daba, exactamente, en un 50% de las ocasiones. Es decir, las posibilidades de que el minino estuviese muerto o vivo eran exactamente las mismas y el animal estaba vivo y muerto a la vez hasta que, al abrir la caja, pudiese comprobarse su estado.
Así que, retomando el inicio del anterior párrafo, ¿Cómo saber si dos amigos pueden ser algo más? Pues efectivamente, abriendo la caja.
El chiste de la banda de Möbius
¿Por qué cruzó la gallina la banda de Möbius? Para seguir en el mismo lado.
La banda de Möbius es una pieza que tan solo tiene un lado y no es orientable. Imaginemos una pulsera circular. Si la cortáramos en un punto, girásemos uno de sus extremos y volviésemos a pegarla se convertiría en esta cinta tan peculiar que solo tiene un borde, solo tiene un lado y no es orientable. Pueden comprobarlo en sus propias casas, si desplazamos un dedo sobre su borde conseguiremos recorrer toda la cinta y volver al mismo punto, si pintamos su lado con un rotulador, después de una rotación completa habremos coloreado toda su superficie y volveremos al mismo punto. Así pues la gallina no podía pasar al otro lado porque, simplemente, no existe. ¡Bazinga!